jueves, abril 30, 2009

Qué


Los filósofos son gente que se pasa la vida preguntándose qué es la vida. Esa que no viven. El bueno de Kant demostró que Dios y el alma nos incumben a todos pero que, a veces, el alma se nos mueve. Acabamos atrapándola en un reloj de tiempo inventado que el resto del mundo pone en hora por nuestra puntualidad. Dan campanadas de alma. Y, a veces, se para. -Chssst- Aunque no sea del tipo de relojes que basta con dar cuerda...


Uno puede descubrir que se ha pasado la vida reflexionando sobre la vida misma sin vivirla en absoluto. Lo mismo les ocurre a los diseñadores que se pasan la vida pensando en lo que se ponen los demás pero se olvidan de ponérselo ellos, de regirse por las leyes de la moda, de las tendencias... Pero, al final, es a ellos a quienes creemos. Contrastes dicen. Dicen... Quizás es estupidez o ver lo que otros no ven. O quizás el precio por vislumbrar algo. O no.


Porque acabas atrapado en tus propios a priori. Y se lo cuentas al mundo cuando te ha llegado la hora. Cuando el tiempo que has confesado al resto de la humanidad, te ha matado. ¿Has descubierto el tiempo viejo Kant? Eso crees, al final, te habrás dado cuenta de que el que te ha descubierto a tí es el tiempo. Y no al contrario...


Lo que nos lleva a preguntarnos quién nos enseña a vivir y a vestir.

¿Modelos con anorexia y diseñadores rollizos, damas italianas que podrían detener por disfrazarse de putas o británicos que usan pelucas rubias, pantalones de lentejuelas, chalecos de lunares y pectorales aceitados con un tipo -digamos- dudoso?.

domingo, abril 26, 2009

Chica Conoce Chico


O porqué los tópicos no están siempre manidos.

Si la vieja y feliz -o no- historia de chico conoce a chica sigue funcionando de la misma forma que el vestidito negro funciona para un reunión social. Y el rojo de labios junto con los zapatos de tacón y la lencería siguen funcionando como armas de seducción los viejos pero manidos recursos publicitarios siguen funcionando a la perfección.

El sexo vende y las tías buenas también. Alguien habló de la lesbiandad de la mujer a través de las portadas femeninas en las que -casi nunca- aparecen hombres pero, a menudo, ocupan la portada mujeres semidesnudas en actitudes abiertamente y, explicítamente, sexuales.

Quién sabe porqué. Y a quién le importa. Vuelven los setenta. Si es que alguna vez se fueron.

viernes, abril 24, 2009

Rojo Fuego


Antes las modelos no te engañaban. Ya sabías que eran tontas, objetos sexuales y puras perchas. No necesitabas que fueran poetas ni que desearan comerse el mundo de la pantalla. PorelamordeDios, bastaba con que se comieran la cámara y te convencieran de que si te ponías su vestido quizás parecieras ella.

Ahora parece que todo ha cambiado. Ahora para ser modelo necesitas un book en fotolog.com y que los fotógrafos se pasen horas retocando tus fotos porque oye, tu bebes, fumas... Puntos suspensivos y más puntos suspensivos...

Además necesitas que The Sartorialist te Sartorialice y que a Carine Roitfeld le parezcas algo más que una cara bonita -al caso- o una cara fea -oye, hay bellezas interesantes-. Si no, siempre te puedes trabajar a las editoras lesbianas de Vogue París -Emmanuelle, Daría tiene una carta para tí- o a los -pocos- fotógrafos-relaciones públicas heteros que quedan pululando por éstos mundos de Dios.

Antes sólo necesitabas ser ella. ELLA. Momento indicado, lugar indicado. Ahora, ésto parece Harvard y las modelos haciendo redacciones sobre porqué quieren parecerse a la madreteresa. Qué bien y qué bonito.

Linda Evangelista nomelevantodelacama ahora reparte preservativos en India y Cory Kennedy anuncia peluquería de alta gama. (Y no es broma) -Aunque lo parezca-. El mundo cambia, está claro.

Las modelos ya no quitan el hipo, de hecho, te preguntas qué enfermedad tienen y porqué ninguna -honrosas excepciones- quita el aliento. ¿Y?

Al final llegan Claudia, Eva y Christy y te demuestran porqué valen lo que cobran. Y todo eso con un sólo vestido en rojo fuego.

Y te hace preguntarte si no quieres ése vestido.

jueves, abril 23, 2009

La Etiqueta Del Precio




La etiqueta del precio es la barrera física que se pospone a la psicológica: dependientes maleducados y ariscos y guardias de seguridad tras las puertas trasparentes y los escaparates sin precios. Pero la verdadera barrera es el precio. Esa etiqueta cuadrada que tras el 100% seda/ante/piel tiene escrito en deliciosa y pastelosa cursiva el precio. La frivolidad de saber que nada de lo que hay en la tienda tiene menos de cuatro ceros detrás de dos números y que, unos zapatos equivale a la letra de la hipoteca, a los ahorros de todo un año o a un coche. Un Master, un yate o un bolso de Prada.


Lo que diferencia a una Voguette del resto de mujeres es que la tía vive en su país de caramelo y leche y miel donde el fuego y el azufre sólo son ecos de un infierno de Dante pero tiene loquehayquetener o carece de loquehayquetener para vivir de alquiler con cuatro compañeras de piso y gastarse el dinero de la beca en zapatos en vez de víveres.


Además, así adelgaza. No hay Voguettes gordas. Borrachas y colgadas por Internet, pasadas de rosca, de vueltas y de tuerca sí. Pero gordas. NO. ¿Quién demonios te crees que es ella?


¿A que te parece idiota? A mí también pero es muy triste guardar en un bote de cristal monedas de céntimo para comprar unos zapatos de suela roja. Además, mañana igual te pilla un camión. Y, ¿qué crees que harán con el bote?

 
A veces, dan ganas de quemar la tarjeta de crédito. Pero hay que tener coraje e inconsciencia. Falta de inteligencia, evidentemente. ¿Y? Carpe Diem, de vez en cuando.

martes, abril 21, 2009

Caja De Cartón


Metáfora del streetstyle y, si me apuran, de la moda hoy en día.

Sería un buen pie de foto pero a mí el cuerpo me pide algo más. Si después de saber que Carrie triunfó en su carrera, se casó con el pez gordo y en una posible segunda parte, tiene un par de críos retozones mientras lee el New York Times en su butaca de 2000$ el domingo mientras se averguenza de echar hojeadas al viejo Page Six donde antes salía ella, no tengo nada más que decir, me puedo preocupar. Pero no es así, c´est la vie o no pero no es así.

Aquí no todos son/somos genuinos y por Cool And Chic aún ronda algo llamado arte de vivir. Muy desatendido pero aún está. Aquí de lo que hablamos es del orgullo de ser simple y superficial. ¿Y porqué no?

Al fin y al cabo, Zara no vive sólo de fashionistas de medio pelo y adictas al Prozac y de aspirantes a fotologueros. Y Apple no es sólo para sibaritas tecnófilos y freaks que viven en el sótano de casa de papi-mami-adslpagado. Sinceridad, por favor.

Y por eso, ésta foto.

Está claro que ella no es nadie. Zapato plano (!!!) en la Fashion Week y ropa genérica. Ni siquiera es una parisina de pro eso es evidente. Pero eso no importa. Es un bonito guiño los quince segundos de fama que le han lanzado por llevar una caja en la cabeza.

Pero es que ésa caja quiere decir mucho más de lo que aparenta. ¿Una caja? Por favor. Ésto no es sólo una caja. Ésto es la libertad guiando al pueblo cual Revolución Francesa.

Ésto es la moda hoy en día: chicas con una caja en la cabeza.

domingo, abril 19, 2009

Las Chicas Siempre Serán Chicas


Las chicas siempre serán chicas y las mujeres serán siempre mujeres. La diferencia, evidentemente, no es la edad. La diferencia no es Zara Woman o Trf. La diferencia no es la raya del ojo y los zapatos de tacón. Y, la diferencia no es, desde luego, tu novio.

¿Femineidad? Absolutamente. Pintar las habitaciones de amarillo, darles un balón a ellas y una muñeca a ellos y jugar a cocinitas ambos no ha servido de nada. ¿Por qué? Porque las chicas siempre serán chicas. Ensalada vegetal, café Starbucks y helados de chocolate o nueces de macadamia cuando no tienen novio o cuando están-en-temporada-baja.
Las chicas son una especie aparte en el género femenino. Rosa. Sí, exacto. El minimalismo murió hace demasiado y Sex And The City, Rachel Zoe y Gossip Girl siguen en la onda. Desayuno con Diamantes, Tiffanys y el sueño de un principe azul con un último beso bajo la lluvia y el gato retozando mientras los aviones vuelan a Sudamérica.

Y, al final, nadie desayuna con diamantes pero Carrie se casa con Mr Big, tiene un piso que podría ser la mansión de una familia de cinco personas y un vestidor que podría ser la casa de verano de la familia de cinco personas y su servicio. Y come perdices envuelta en Lanvin y Lacroix y zapatos a 400$ mientras sigue pensando que es una libertadora.

Evidentemente, las chicas siempre serán chicas. Sí, aquellas que llevaban vestido de color rosa a la graduación, leen Crepúsculo y no puntúan a sus novios porque las comparaciones son odiosas. Todo el mundo conoce a uno de estos ejemplares sino se descuida y lo es porque es una fase que -casi- todas las mujeres necesitan superar.

Barbie. Ella siempre fue una diosa. Primero era un refinada modelo que tomaba el sol con su bañador de rayas blancas y negras como si fuera una actriz de cine en Palm Beach. Luego un cruce fatal entre ama de casa con delantal blanco de hilo y una femme fatale. Luego top model. Y posteriormente teenager. Barbie era la chica más popular del instituto.

Y lo sigue siendo en su día a día. ¿O te crees que una cualquiera llevaría zapatos de purpurina y bolsos Vuitton de 4000$ con fecha de caducidad a una temporada?

Porque ésa es la clave de mis chicas. Sí, Barbie de día, pero ella se paga sus facturas. ¿A que mola? Quién sabe, igual siempre te pareció tonta pero tú sigues bocetando París en una Moleskine y pensando que ser interesante es mejor que ser guapa. Pero mientras piensas en que ya nadie entiende Dior y que ahora hay que ser lo suficientemente joven para llevar Chanel -sigh- ella vuelve a ser la chica más popular del streetstyle aka instituto.

Y tú, bueno tú, nunca comprarías ese bolso ni esos zapatos aunque tuvieras dinero para hacerlo. C´est la vie. Nadie es culpable.

Ella será siempre ella y tu siempre tú aunque, ¿no es curioso pensar cómo sería la vida si os cambiarais los papeles?


sábado, abril 18, 2009

Todas Las Mujeres


¿Puede ser Natalia Vodianova todas las mujeres, todas las épocas, todas las modas?


Respetable señora de ilustre apellido. Collar de perlas, chal de seda, salón de medio tacón y cartera de mano. Pitillera dorada y boquilla. Labios de color rojo sangre y medias con costura. Con marido, con hijos, con amantes. Con tramas y complicaciones. Con talonario. Con cuenta a su nombre en Chanel, con sonrojos en Lanvin, con confidencias entre humo de tabaco y chaisse longue. Con algo de champagne y las campanadas del reloj.


Deliciosa jovencita, quizás su hija. O quizás no. Rebelde o aspirante a rebelde. Y deliciosa musa del London Pop de los Beatles, el LSD y el peace-love-rock. Minivestidos y pendientes de aro con música que invita a imaginar y a soñar en colores. En ilusiones. En tentaciones. Deliciosos hijos de banqueros que sueñan con el delirio optimista del señor Marx. Ay de los vencidos.


Señorita. Pequeña ingenua. Compleja rosa. Delicada melodía, dulce sinfonía, jardín y verso pero nunca prosa. Belleza etérea, relajada, nubes y conchas. La Arcadia, aún vive el sueño. Aún quedan pastores deliciosos. Aún quedan pasteles primorosos.



Señoritas con reputación buscan dejar de tenerla. No más. Cobran por palabras e YSL será de izquierdas -Rive Gauche- pero sigue siendo caro...


Y luego uno se arrepiente. Y se vuelve neo hippy, neo pija, neo vieja. En vez de ser del club del rouge y del amante bañado en Chanel con marido liado entre papeles y faldas ella es del club de mocasines y mañanas de domingo en el Moma. Viajes a África en vez de a Los Hamptons y compran comida biológica a 100$ en vez de caviar.



Quizás todas las mujeres sean niñas con un osito. O, quizás eso te quieran hacer creer.

viernes, abril 17, 2009

Ciudades, Bombay


Bombay es una ciudad con muchas caras. El Bombay rico y el Bombay pobre y su abismo y su horizonte que, son el mismo. Caos y multiculturalismo son las palabras que definen Bombay. Alegría por todas partes que envuelve a la miseria. Es extraño, siempre recomiendan ir a India con un buen estado de ánimo porque la visión de esa pobreza extrema, esa mendicidad, esos suburbios puede destrozar al turista-gordito-de-viaje que busca sharis, Bollywood y baile. Y, no hay personas más felices que en Bombay. Felicidad. Oro.

Bombay brilla y reluce con su sol y su lluvia. Bombay tampoco tiene estaciones. Las suyas son calor asfixiante envuelto en velos de princesas y mendigas y especias que se huelen en las tumultuosas calles, caos, de la ciudad y, monzones. Y sus ciudadanos porque Bombay es la puerta de India.

Rosa fucsia, el que inspiraría a Diana Vreeland con su shocking pink, oro, azul pavo y verde esmeralda. Bordados y henna. Pulseras, diademas, melenas del color del azabache y puntos rojos en la frente. Dioses de color azul con muchos brazos, vacas sagradas y elefantes. Canela, sándalo, rosa. Contaminación, basura, un olor que nunca desaparece. Miseria y turistas.

Música. Laúdes, encantadores de serpientes y night clubs. Bailarinas y turismo sexual. Danza ritual y collares de flores. Jade, turquesa y brazaletes. Un shitar. Y sueños.

Muchos sueños. Sueños hechos de sueños de gente que sólo quiere poder soñar.


jueves, abril 16, 2009

Ciudades, Los Angeles


Los Angeles es una ciudad extraña. Aspirantes a estrella y almuerzos saludables. Belleza extraña- Los Angeles es una ciudad falsa. Sabe a falso vintage, a falsa segunda mano, a falsa Army Navy. A falsas rubias. A falsas tetas. Skaters, rappers, hippies, shopaholics y fotologers. Muchos fotologers. Camareros-modelos y guionistas-fotógrafos-heladeros. Es extraño, LA es tan falsa que es auténtica.

LA no tiene estaciones. Sólo verano. A quién quiere engañar. Tiene playa, socorritas, helados, biquinis y tías buenas. Bicicletas, shorts y vestidos veraniegos. Discos de vinilo y los 60s, los 70s, los 80s, los 90s. Los 00s si me apuran... Y todo lo neo que se te pueda ocurrir: neohippy, neoamadecasa, neonuevo, neoviejo. Todo es posible. Chanel 60s a dos $ aunque nadie habla de autenticidad, claro. Pero, ¿qué es auténtico y qué es falso en LA?

Palmeras. Playa. Casa. Piscina. Viejas glorias al sol y glorias que parecen viejas por el sol. Rubias platino y zapatos de tacón. Estrellas y aspirantes. Cócteles con sombrillas de colores y martinis. Fiestas en blanco y negro. A la orilla de la piscina. Conejitas y minialdas.

LA es insano. Todo el mundo lo sabe. La belleza se compra pretendida sin fecha de caducidad. Todo se puede arreglar. Aquí sólo te queda serlo o parecerlo, joven, claro. Bolsos de cocodrilo antes de las 12 y Bótox. Chanel, ¿por qué no?. D&G, of course.

Los Angeles es un manicomio, sencillamente. Lo que sucede es que cada uno pertenece a un psiquiátrico diferente. Anorexia y bulimia. Alcohol y drogas. Cirugia estética. Rayos UVA. Vigorexia. Harvard y la 110C en el mismo cuerpo. Expediente X, o casi. Cada uno su locura y Prozac. Minivestidos brillantes tan centelleantes que relucen donde alguna vez habitó el alma. Chicas enfudadas en bolsos de marca que hacen que ellas se acerquen peligrosamente a su precio. Rodeo Drive. Nena. Todo lo que podrás saber sobre las compras.

LA es el crepúsculo de los dioses. Literalmente.

martes, abril 14, 2009

Ciudades, Madrid


Madrid es una ciudad llena de vida. Ritmo frenético, luces centelleantes y milla de oro. Es una ciudad de toda la vida: pasteles Mallorca y domingos en el Prado, entrada gratis por ser día de guardar -la billetera-. Madrid es una capital diferente del resto de Europa. Multicultural pero de toda la vida, revolucionaria pero centralista y, Dios mediante.

Otoño en Madrid es una estación muy bonita. Sus cielos son los de Velázquez y los árboles mudan sus hojas frente al neoclasicismo del Prado y frente al ángel caído del Retiro. Madrid sabe a cafés, a hojaldres y a encaje. Huele a estudiantes, a nuevas oportunidades, a algo de melancolía. Madrid recuerda a arcía Lorca y uno se pregunta porqué. Dan ganas de comprar material escolar y uniformes del colegio francés e inglés. Madrid tiene esa suerte de tonos ocres y caramelos que se entremezclan en su aire, en sus cielos despejados. Huele a cigarros recién encendidos, al inicio de algo...

Invierno en Madrid es más bien triste. Viernes y sábado noche. Pieles. Colas. Espera. Alcohol. Mañanas en las que duermes demasiado para compensar los excesos de trabajo y/o compras. Y días en los que nunca llegas a tiempo y nunca es demasiado. Gabardinas Burberry y abrigos tres cuartos de color negro. Guantes de cuero y paraguas. Llueve en Madrid. Atasco. Oficinistas y secretarias. Abogados y taxis, mala combinación. A veces pasa. A veces en invierno, llueve. A veces parece que en invierno en Madrid llueve siempre y uno se sorprende de que no cae ni una sola gota.

Primavera. Los niños ríen y las sandalias salen a la calle. Ortega y Gasset es abordada por quien se cree del todo Madrid y empieza a haber fiestas. Los escaparates de Loewe se llenan de aire. Y Chanel muestra con seriedad dependientas vestidas en negro. Dueñas de un universo que sólo conocen del lado de la caja. -Sigh-. Aunque parezca lo contrario. Estricto código: Jimmy Choo bien, negro bien, Banana Republic, mal. Es curioso porque aquí GAP -nienelBronx- está bien. ¿Captan, no? No es serlo es parecerlo. La mujer del César en aprietos.

Verano. Madrid. Turistas. Gente con mapa que pregunta. Nunca he entendido porqué preguntan si en Madrid nadie es madrileño... Calor. Aire acondicionado. Té helado. Shorts balncos y borsalino -ejem- con chanclas -aka mules si son caras-. En Dior miran mal, en Vuitton algo mejor. El sectarismo desaparece en verano, será por obra y gracia de la temporada más floja o de que has entrado cargada de bolsas de otras tiendas de la milla. Paradas. Quizás de eso más que de tu atuendo. Y de tu Visa.

Ah, nadie paga en efectivo. Pagar en efectivo es el equivalente a comprar un 2.55 guardando las vueltas del pan. Y, así, no se compra un 2.55. Dicho queda.

Sobre todo, ahora que Madrid va a ser la nueva milla de oro aunque desde hace muchos, es más caro el metro en Madrid que en NY. En Chanel no se entra ahorrando niñas.

miércoles, abril 08, 2009

Ciudades, Roma


Roma es un Imperio. Las calles de Roma son tumultuosas, tanto por su tráfico como por sus peatones. Roma sabe a historia, a magia, a grandeza. Sabe a oro imperial, a togas blancas y a grandes almas. Sabe a conquistas, a sangre, a intrigas y a misterios. Sabe a bullicio, a helados, a princesas. Sabe a tragedia, a leyenda, a grandeza.

En otoño, Roma tiene una luz particular que inunda sus monumentos de una triste melancolía casi dorada. Sabe a respeto. A patria. Tiene un aire imponente. El coliseo se alza monumental y, todos los caminos conducen a Roma. Sabe a traición, a sexo, a conspiración. El aire de Roma por la noche es inigualable, tiene la temperatura ideal de las leyendas de los viejos dioses. En otoño, uno entiende porqué Roma era la cabeza de un Imperio. Porqué Roma lo sigue siendo.

En invierno, Roma está congelada, inerte. El único ruido que parece oírse es el latido del viejo Tíber. Víctor Manuel petrificado en su caballo, Marco Aurelio vigilante. Hasta los viejos arcos parecen guardar la gloria de sus triunfos. Roma es un bonito cuento enmarcado. Un secreto aniquilado por el tiempo. Pero, uno siempre recuerda que Roma despierta pronto.

En primavera, Roma despierta. Hasta el arcángel Miguel parece cobrar vida con su espada encima de los restos de Adriano mientras Roma cobra vida. Mientras Roma se llena del influjo de Venus, de su belleza. Mientras Roma revive su leyenda.

En verano, Roma se llena de turistas que comen helados. En instantes que mueren bajo el flash. En un ir y venir de turistas. Y en chicas que sueñan con convertirse en princesas. Y, entonces uno entiende porqué el protector de Roma era Satana-el. Quizás Miguel va a necesitarmás que una espada. Quizás por eso es el Santo Angelo.

Dijeron de Roma que en cada una de sus páginas te encuentras un prodigio. Roma siempre será un imperio.

lunes, abril 06, 2009

Ciudades, Niza



Niza es el corazón de la Costa Azul. Parece que la temporada de playa no debiera acabar nunca y que por sus paseos corren todo tipo de personas. Niza podría ser el escenario de una novela de amor ambientada en la I Guerra Mundial o un espectáculo de luz y color hecho estallar justo delante del mar. Niza es un símbolo del lujo, un estandarte de la civilización burguesa.

Niza es una ciudad sin estaciones.
En Niza siempre es verano. Siempre debería ser verano.
En Niza verano es sinónimo de pantalones cortos blancos y camisetas marineras con borsalinos blancos y gafas de sol Rayban modelo aviador en tonos verdosos. También de vestidos blancos de algodón o del color del cielo con sandalias doradas con el tacón suficiente para no cansarse por el Paseo de los Ingleses.

Por otro lado, la ciudad es ideal para ver y ser visto por el Todo París. Se requiere la línea crucero de alguna gran marca y un equipaje a base de maletas Vuitton. Tickets de primera y un hotel con suite Imperial. Estampados que nadie se pondría en París y un botones que te lleve las compras que harás en Niza. Té a las cinco, nada de café, y cócteles con sombrilla y flamencos. Y, por supuesto, un comportamiento del que cualquiera se avergonzaría si esto no fuera Niza.

Porque en Niza no hay moral. Niza es una ciudad de amantes, queridas y señoras de. Jovencitas con aspiraciones a cazar un porvenir y aspirantes a estrellas que son camareras. Niza es juego, sexo y alcoho. Pero claro, sigue sonando Edith Piaf.

viernes, abril 03, 2009

Ciudades, Berlín



Berlín es un mundo mágico totalmente sacado del tiempo. Berlín es una ciudad oscura, con una luz tenebrista y aterciopelada que mima a sus objetos más que a sus ciudadanos. Que concede distracciones para las noches oscuras y profundas y consuelos para los días fríos, ventosos de cielos blancos y erigidos sobre la escisión del antiguo Berlín en la tierra de nadie.

En otoño, Berlín es una ciudad que sabe a poetas malditos y a intelectuales. Sabe a noches estrelladas y a tonos ocres y marrones mezclados con la cotidianeidad del negro y del gris. Berlín en otoño es el mundo subterráneo y libre, maldito, perdido y lejano. Con rumores del pasado que sabe a lluvia y rencores entremezclados con talento, genio y muerte joven. Berlín en otoño sabe a noticias impresas en periódicos, a tinta y a rabia.

En invierno, Berlín suena a Ópera y bailes. A champagne, a vestidos de terciopelo rojos y verdes y a pieles. Suena Wagner, probablemente. Tristán e Isolda, Valkiria. Berlín es lo que fuera París a principios de siglo XX cuando recogía las universalidades, el siglo del progreso, la Torre Eiffel. Berlín tiene una balada triste sobre notas de melancolía, algo escapista. Algo trágica. Mefistófeles.

En primavera, Berlín es sus parques. Aire limpio y respirable, sabe a romances y a bicicletas. Pic nics sobre la hierba, salidas a los lagos y a los puertos los fines de semana y flores. Berlín es, extrañamente, una especie de ramillete encendido. Rojo, amarillo; grana y oro sus colores. Locuaces jóvenes, sandalias y pañuelos al viento.

En verano, calor agobiante y tormentas que se esfuman en segundos. Berlín es delicioso en verano. El sol escala sus cielos blancos y hay una luz muy particular, es más blanca que dorada; más cándida que otra cosa con un alto grado de timidez. Y, al mismo tiempo de prestancia. Berlín es joven, para siempre.

Berlín es su luz y su oscuridad. El alma de Berlín, es una luz.

miércoles, abril 01, 2009

Ciudades, Londres



Londres es una ciudad de extremos. Londres es una ciudad de tópicos y anti-tópicos. Por un lado Londres es una ciudad que abre la mente a experiencias, sensaciones y vivencias nuevas pero, por otro, todo el mundo ha estado en Londres. La idea del Londres de oficinistas trajeados que almuerzan sandwiches y manzanas en el parque a la hora de comer con maletín y gabardina junto al Londres exagerado de consumo, fiestas, moderneo y pijos all-over-the-world que viajan a London.

Otoño. En Londres hace el suficiente frío para ponerse una antigua parka y un bolso con el estampado típico de Burberrys. De esos que acumulan polvo en verano y gotas de lluvia en invierno. Paraguas negros o grises oscuros mientras la lluvia vertical cae. No llueve en ningún sitio como en Londres. Cuellos arriba y bufandas de cuadros en rojo.

Invierno en Londres. Frío, nieve en las aceras y tráfico. Una gloriosa combinación. Londres en invierno es una ciudad con un tono oscuro, tiene una luz hermosa y un viento que corta la cara. Sabe a abrigos de lana negra y grandes totes de color azul marino y botines. A pieles aristocráticas y bufandas de cachemire. Huele a fragancias frescas pero contundentes que impregnan jerseys de punto y chaquetas de lana. Sabe a oficina, a tecnología, a hielo.

Primavera. La primavera es una de las estaciones más hermosas en Londres. Es trenchs en el tono entre arena y caramelo con pashminas y foulares de flores anudados a su libre caer por el cuello y flotando al viento. Sabe a vaqueros con camisas azules con los cuellos altos y totes en azul marino. A hierba, a que "nosotros no tenemos clima, tenemos tiempo".

En verano, Londres estalla de turistas. Entre boquiabiertos y maravillados. Oyen hablar mil lenguas, comen comida tradicional inglesa que es la hindú y pasean por Notting Hill y Portobello. Londres, de repente se vuelve todo tópicos. -Sandalias y calcetines blancos sigh- Parece que Londres vive un carnaval. El verdadero Londrés huele a estanque y a nenúfar, a reposada tranquilidad y a té. Es un té más colono que inglés, más sarcástico que amarillista. Más mansión de verano y reposo. Y, claro, más tópico. Sabe a campo el verdadero Londres. A prados y a flores.

Londres siempre maravilla. Casi todo el mundo se imagina Londres envuelto en bruma y lluvia. Desde que sanearon el Támesis ya no es lo mismo. De todas formas, Londres es un titular. Cuando en la II Guerra Mundial, el Canal de la Mancha quedó envuelto en las nieblas, los alemanes no pudieron penetrar en el espacio aéreo británico y el gran titular era !El continente aislado!, niebla en el Canal. Lo dice todo de Londres.