domingo, diciembre 21, 2014

Vogue, Frío, Invierno





















Todas estas portadas me parecen, no navideñas que algunas también, muy invernales. No todas son de invierno, ni mucho menos, y de hecho hay varias de primavera o incluso de verano pero a mí todas me transmiten frialdad y una cierta elegancia distante y cómoda al tiempo, como el que tiene frío y se acerca a una chimenea y no entra en calor al instante sino con un poco de tiempo, que encuentro muy invernal. Las hay de todas las épocas y estilos, y no todas me gustan. Mi favorita, probablemente, es la última que, además, es de marzo. Pero me encanta la primera, la de la Schiffer con antifaz y la no muy convencional de Helena Barquilla como una rusa. 

sábado, diciembre 06, 2014

La Bella Helena








No sé qué pasa que a veces las modelos más guapas son las que sus genes son una mezcla de distintas nacionalidades. Helena Christensen es hija de danés y su madre es peruana y creo que su rostro es uno de los más bellos de todas las tops, quizá salvo el de Claudia Schiffer (que al envejecer ha visto alargarse su cara lo que la hace muy versátil para producciones de moda y, quizá, menos hermosa por la calle) y el de Christy Turlington que debe ser universalmente bella en cualquier circunstancia e incluso de rubia y con el pelo corto, que era como menos me gustaba.

Este editorial, es una lástima la calidad, me ha gustado mucho. Tiene algo que huele a Helmut Newton, quizá porque Helena sale en top less. La segunda foto, en mi opinión la mejor, es helmunewtoniana total. Pero lo que más me gusta es esa ciudad melancólica, tan parisina, que aparece en las fotos. Es Montmartre y me recuerda un poco a esa noche de Medianoche en París de Woody Allen en la que parece que puedes saltarte de siglo si te despistas, de tan poca gente que hay y tan sigilosa que es la noche. 

Quizá sean cosas mías pero ya no hay editoriales como este. 

lunes, diciembre 01, 2014

Saltar En Vogue USA



Odio a muerte los saltos en Vogue USA. Yo soy más de la opinión de Helmut Newton, que creía que fotografiar a una chica en un fondo blanco no tenía sentido y que, por lo mismo, un paisaje sin personas, tampoco. Volviendo a ver The September Issue, en el que salen un número insultante de modelos y modelis, es decir Sienna Miller, saltando para las diversas fotos, me he crispado especialmente con el tema. Como el saltito de Caroline Trentini, una de las favoritas de Anna Wintour, para el número de septiembre de 2007 que es, creo, el más famoso del documental. Además se desvela que son, en realidad, dos saltos. Primero el de ella y luego el de él que son juntados artificialmente. 



Haciendo una búsqueda rápida en Google Imágenes, es decir, poniendo "Caroline Trentini" y "jumping", sin especificar si el saltito del demonio es en Vogue USA o no, aparecen las catorce mil imágenes de ella saltando. No es la única que salta en Vogue USA pero es un ejemplo. En enero de 2007 vuelve a aparecer saltando, además en todo el editorial.


Y en marzo de 2007.


Y en julio de 2007.


Está claro que el 2007 fue un año atroz en el tema del salto. En cambio, 2008 dio varios saltos con sentido, de los que no sólo no me quejo sino que me encantan. El reportaje, también de Trentini, lo fotografió Arthur Elgort para Vogue USA y en él, la modelo interpretaba a una bailarina, acompañada por el niño de la función teatral de Billy Elliot. Nada que objetar.


Como tampoco a la foto original que inspiró al saltito de Caroline Trentini del número de septiembre, la de Jean Shrimpton de cuarenta años antes, mucho más bonita.

domingo, noviembre 23, 2014

Un Abrigo Rosa




Los de Gucci han hecho un vídeo en el que Kate Moss hace de algo así como una estrella a la que persiguen los fotógrafos y va vestida setentera, con botas con la punta y el tacón cuadrado, abrigos de leopardo, pantalones de tiro alto y con campana y . El motivo es la campaña de publicidad del bolso inspirado en Jackie Kennedy, Jackie, con el que pretenden seguir la estela en la que ya llevan trabajando unos años (y que qué tiene que ver con el trabajo de Frida Giannini) indagando en el pasado de la firma como marca de estrellas al estilo de Sophia Loren o la misma Jackie en sus años como señora Onassis (además, hace no mucho, restauraron El Gatopardo gracias a la fundación Gucci). 

Bueno, la cosa da bastante igual en sí misma y el vídeo es tremendamente insustancial, aunque los dos abrigos largos que aparecen, me encantan. No traigo aquí el vídeo por la buena de Kate Moss que sale bastante guapa y, por cierto, con una imagen no demasiado retocada lo que me gusta. A veces se ve a la Moss en las fotos de las revistas de cotilleos o en cualquier cosa sin Photoshop y luego se la ve en las páginas de, generalmente, el Vogue inglés y uno se asusta. No se sabe cuál de las dos es. Aquí aparece bastante natural y muy favorecida y eso me gusta. Pero el motivo es el abrigo rosa, y el de leopardo también, qué pasa, que me tiene chifladita. No paro de ver abrigos rosas que me encantan. Aquí unos cuantos y una recomendación: cuanto más pastel sea el rosa, mejor.









Efectivamente, me gustan todos. Y el de Gucci, más.
Sería un buen regalo navideño, por ejemplo, para que el señor del anuncio de Navidad de la marca me ponga un sello y me llene de cajas. Que entre Gucci por la puerta, como quien dice, en forma de Reyes Magos o Papá Noel o lo que sea.

lunes, noviembre 17, 2014

La Duquesa De Alba


Esta foto se la hizo a la Duquesa de Alba, Richard Avedon en 1959 para Harper´s Bazaar. Creo que es su favorita y no me extraña. Sale como digna heredera de aquella duquesa de Alba de los tiempos de Goya.



Esta es de 1941, hecha por Cecil Beaton para Vogue USA con un traje de Balenciaga. 



En 1962, con dos trajes de Berhanyer, posó para Vogue USA de nuevo, fotografiada por Henry Clarke que estaba muy de moda en la época, en el Palacio de Liria. 




En mayo de 2010 posó para Vogue España, fotografiada por Jonathan Baker, con joyas de Tous, por la colaboración de su hija, que también salía, con la firma. Fue en el Palacio de Dueñas, ante el cuadro de la Duquesa con perrito y vestido blanco de Goya.





En 1947 se casó con Luis Martínez de Irujo, fotografiada por Scherschel para LIFE, por voluntad de su padre, con la diadema de todas las duquesas de Alba, de brillantes y perlas, que luego tanto envenenaría la relación de su hijo el duque de Aliaga con María de Hohenlohe. Costó veinte millones de pesetas y fue más lujosa que la de Isabel II, que se casó unos meses después. En los años de su matrimonio fue una figura pública de todas las fiestas y Picasso casi la pintó como a una moderna maja. Qué pena que su marido se negara.







Son todas fotos de estos 25 años de matrimonio. Cabe destacar su amistad y anfitriona de Jackie Kennedy, Aline Griffith o Lola Flores.


En su segunda boda, en 1978, con el cura rojo Jesús Aguirre, la ceremonia fue muy íntima. Su vestido es ochentero total y a mí me recuerda un poco al de su tercera boda. Por cierto, que su marido dijo que no se preocupaba por gustar y que ya caería bien y así fue pues supo ganarse, por ejemplo, a Eugenia, la luego duquesita de Montoro, que abrió con él el vals nupcial pese a que para la posteridad será esa niña enfurruñada del fondo de la foto, un poco como Froilán y su patada en la boda de los Príncipes de Asturias.


Y en octubre de 2011, la duquesa se casó por tercera vez, a los 85, con Alfonso Díez, un funcionario, vestida de Victorio y Luchino. Hola, cómo no, lo recogió en sus páginas. La escandalosa relación hizo que la duquesa copara de nuevo portadas.



En mayo de 2011 hizo un reportaje en Vanity Fair España hablando de su boda y su relación, que empezó en 2008.




Y en septiembre de 2011, dio uno a Yo Dona donde salía muy favorecida y peculiar, como es ella, en un estilo del tipo Avedon, por ser un buen retrato de su personalidad y vincularla al arte, no ya al baile, sino a la pintura.

Me gusta pensar en la Duquesa de Alba como la fotografió Avedon y, ahora que está tan pachucha y tan mayor, tan cerca de dejarnos a todos un poco más huérfanos de esa España negra de Merimée y de Goya y de Carmen la cigarrera, creo que hay que reivindicarla un poco como icono, no sé si de moda, pero sí de una época y de un modo de vida.