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lunes, junio 28, 2010

El Medio Es El Mensaje


Seguimos con los detalles. Carla Bruni sigue empeñada en ser Jackie Kennedy, ya que total si Kennedy ganó en 1960 fue por su mujer, su físico, su encanto, su atractivo y el voto femenino frente a Nixon, pastoso, que vivía por y para la política y sin pizca de telegenia.

Hay algo terriblemente de pastiche en Bruni pero también tiene sus cosillas de francesita y demás, de morritos finos, de andares gráciles y ligeros y de gracia. Por ejemplo, el bolsito de Hermés.

Es una cosa mona. Graciosa que en el XVII se llamaba el rídiculo.
El corte de este vestido tiene algo de traje de recepción del XVIII. Algo de bombonera también. A estos trajes, la gente los llamaba -pardon- "pisamierdas" porque la gente llegaba a la embajada en carruaje y las señoras no se resistían (mis chicas siempre prácticas) a sacar una cola de ahínotemenees para ser las más distinguidas sobre la pista de baile.
A Bruni le vienen bien para jugar a las damas francesas, en negro como la flor que se quiere tapar pero que eclipsa a la buena de Kitty, la jovencita, vestidita de rosa en Anna Karenina de Tolstoi frente a la radiante Karenina de negro luto pero magnífica.
Pisaverdes...

Y, para acabar, los zapatitos.

Forrados en terciopelo noche como le gustaban a Christian Dior y con esa pizca de tacón de la que habla Aerin Lauder y que es un mal común entre los hombres bajitos (sobrados-acomplejados) de ego según el caso.
En la Edad Media, y en Roma, las mujeres llevaban zapatos de seda que se desgarraban a pocos pasos para no poder ir muy lejos de su centro vital, la casa y su señor. O la casa y el fuego del hogar según se mire. Los zapateros iban a las casas a reparar las suelas de papel que llevaban en muchos casos los zapatitos y los cuentos tradicionales ya hablan del zapatito que perdió Cenicienta que !oh! era de cristal.
Bruni dice, "no hablo y soy en silencio" pero "visto y existo".
Qué demonios, el medio es el mensaje.

miércoles, octubre 21, 2009

Charme Y Chance


Se habla de la actitud como característica básica de las personas con estilo. Actitud podría ser el "charme" francés. El coup de grace de cualquier look que convierte un vestidito resumido negro de telegrafista mal alimentada en el objeto de deseo de cualquier mortal con un mínimo sentido estético. Actitud, encanto, tener algo más en la cabeza que pelo, distinción, elegancia son términos que engloban algo tan amplio y tan abstracto que se concretiza. Es un aura. Un halo de distinción, de dignididad y honor. Un mundo interior que los demás ves. El algo más que marca la diferencia.


Quizás, y esto siempre me ha sorprendido, la "chance" se desprecia con asiduidad. No se valora el vestir adecuadamente para cada ocasión. Es curioso -o no tanto- ver la cantidad de gente mal vestida en un desfile de moda. Unos pecan de socialistas -vaqueros en Chanel? Por favor, no es elegancia sino cuestión de educación. - y, otros de presuntuosos. ¿Vestido de gala y guantes largos para un after party? La ocasión se menosprecia.


En España dicen eso de "ni tanto ni tan calvo". Las novias se visten de novias no de vaqueros porque una boda es una boda y no un aula y, los caballeros no llevan chistera a jugar al mus. La mayoría de fashionistas -idiotas, las no idiotas pues quedan en la excepción- no pueden vivir sin sus tacones. Los señores, no saben ir sin corbata. Si uno no va a trabajar en pijama, tampoco va inadecuado.


Mucha voguette y mucha muchedumbre en general está decidida a acaparar flashes de Sartorialist&Girlfriend y otros. Para ello, aparte del sueldo y en otras ocasiones la dignidad, se cuelgan del cuello lentejuelas, blasones, ropa interior o X llámese extravagancia o ganas desesperadas de reclamar la atención. Ni tanto ni tan calvo. Elegante es ir adecuado. No obstante, no se resume en eso, claro está y, ser elegante tampoco es pasar desapercibido aunque haya un colectivo que así lo crea.


Hay que conjugar chance y charme. Como lo cool y lo chic. Me explico, ir correcto no sirve. Ser elegante es ser una persona actual, al ritmo de su tiempo. No se es más elegante por llevar monóculo que por llevar lentillas. (Extrapolo que se ve mejor). Hay que tener actitud pero no dejarse ver como filósofo. (Ser o no ser intelectual es algo que, sinceramente, no requiere de ser anunciado). Alguien descuidado no es más inteligente-culto-pensante que alguien que cuida de su persona. Mente sana y cuerpo sano decían los clásicos. -Al tajo-. El chic francés o no, no necesita hacer ejercicios de equilibrismo en faldas que no dejan andar más que a reptantes pasos y con estóamgos embotados en corsés. El chic es mucho más sutil. Tampoco ir acorde con la situación implica dejarse comer por ella. No hace falta que nos volvamos invisibles. Que no nos dejemos fotografíar. Que haya enfermedad, no implica que vivamos en una burbuja esterilizada.


Pero, reconozco, que todo se puede romper y saltar. Diana Vreeland decía que "demasiado buen gusto, aburre". Y, por supuesto, siempre hay honrosas excepciones. Pero, hacer una raya en una hoja de papel no te convierte en Pollock y leer Vogue no te convierte en Anna Wintour.