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lunes, agosto 29, 2011

La Puerilidad


El fascinante mundo de la infancia, el erotismo y la femineidad es abordado en Vogue Italia, Agosto 2011 poniendo de relieve el tempo del ahora. Freud estaría bastante contento tanto por la erotización sexual de casi todos los contenidos como por el hecho de que todo queda en la familia, en casa como quien dice. Partiendo de la base de que las tendencias de hoy no son más que una regresión al pasado -y nadie puede negar que los 60s están a la vuelta de la esquina y que Mr y Mrs Bridge viven al otro lado de la valla blanca-, Bianca Balti ocupa el papel de madre desquiciada -ama de casa opulenta y desgraciada- con su querida hija pequeña.


Lo realmente perturbador es el cambio de papeles que llega inclusa a repugnar pese al lirismo que tienen las imágenes. La madre es hija y la hija es madre. En términos estrictos, podemos entender esta comparación en el marco de lo literal. En las escenas se suceden momentos absurdos de responsabilidad innata en los que la niña guía a la madre: peina su pelo, enciende su cigarro, la viste... Hay en todo algo falso, de pastiche, como de casa de muñecas. Y no sólo por la evidente erotización de la madre que queda a merced de una criatura asexuada y triste como es la niña -que vive a través de su madre sus fantasías- que enciende sus noches de soledad con una llama que debería encender un caballero, que la viste y la trata como si fuera una doncella y que incluso la lleva -literalmente- en coche hasta donde necesita.


Pero en mi opinión, lo fascinante de verdad no está en la puerilización de la edad adulta -chicos de 50 años (ja)- ni en la erotización de la infancia -que existe sin dudar lo más mínimo- y tampoco en la no menos evidente frustración de la criatura y desgracia de su madre sino en la atmósfera opresiva, artificiosa, antinatural que rezuma todo.


Y no es casual que esa artificiosidad nazca de una sola y poderosa cuestión al margen de los comportamientos psicológicos ya que al fin y al cabo es evidente que eres lo que vistes. Lo absurdo nace de la moda. El vestuario, el atrezzo, no son sino personificaciones de la psique de la persona. Bianca y su realidad no es sino la muñeca de su hija. Una Barbie morena vestida con la misma verosimilitud y actualidad que la muñeca rubia de Mattel. Y que, por cierto, se dedica a lo mismo: le pintan las uñas, le visten, le peinan, le leen antes de acostarse.


Como decía Valle Inclán con sus esperpentos y la realidad deformada por el espejo, lo que ocurre aquí es que estamos dentro de la caja de muñecas. Una caja de lo más glamourosa con zapatos de tacón, abrigos de Prada, helados de colores, fiestas de pijamas y de globos y... sin vida.


La esencia que más fuerte se respira es la de lo prefabricado. Como en gran parte de la moda actual que se basa en la simple aparatosidad que, engañosamente, esconde la reacción a lo que Yves Saint Laurent proclamaba: "nada más fácil que el escándalo, nada más díficil que confeccionar una chaqueta negra cada temporada". Todas las épocas tienen sus artificiosidades, sin duda, pero es muy revelador el ansia historicista de ésta.


También es revelador de la falta de tendencias y movimientos propias y, es casi dulcemente ingenuo, que hayamos vuelto a caer en los 60s androides donde la minifalda campaba a sus anchas con hippies con melenas, señoronas vestidas de Valentino, Chanel desde la tribuna del Elle francés dando golpes de efecto que la prensa vapuleaba, Yves Saint Laurent advirtiendo que la moda nacía y moría en la calle y Courreges o Rabanne revolucionando el mundo desde la perspectiva sideral. Se ve, en cambio, poco de la pausada belleza de Balenciaga, poco de las construcciones arquitectónicas de Dior, poco de la sencilla sexualidad de YSL y casi nada de la esencia de los grandes creadores que han sido desechados en busca de efectismo y giolpes rimbobantes de efecto... 


Como quien dice, no es una queja. Todas las épocas han tenido su tendencia y añoranza historicista desde el comienzo de la actualidad y pensar lo contrario es ingenuo. Tampoco vale la maldita nostalgia de los viejos tiempos y, salvando quizás la época y el reinado absurdo y divino de Chanel donde todo era excitantemente nuevo y descarado, y algo de la revolución posterior de tejidos y la democratización en la calle, apenas se puede ver entre la densa bruma de la historia de repetición y repetición. Y, sin embargo, no hay duda de que el terreno fértil es lo nuevo.


Como no hay duda de lo extraño que es todo este universo donde el hoy se parece más al ayer que el mañana y mamá es una Barbie chic a la que su hija ajusta el liguero...

lunes, agosto 22, 2011

La Elegancia


Es curioso que el patrimonio de la elegancia quede reservado para lo más acartonado en ciertas ocasiones. Sin duda, el lápiz negro que Chanel descubrió a las mujeres en los años 20 se ha convertido en la esencia de una época que ha quedado plasmada para la posteridad como el "quiten, no añadan". La audacia de la elegancia despreocupada de Coco Chanel se basaba en la autoridad de quien cosntruye su moda para el mundo que ve crecer y en el que vive. Sin embargo, las propuestas trasngresoras de Chanel distan mucho de ser futuristas en el sentido más común de la palabra. Gaultier peca de futurista, Margiela también, la escuela de Amberes o Rei Kawakubo se encuentran en las puertas de semejantes actitudes que están heredadas del movimiento de los 60 inglés en el que Mary Quant ponía minifaldas y cortes de pelo de cinco puntas mientras Rabanne hilaba la historia con placas metálicas. Chanel va más allá de las décadas sin costuras de los 20s, del racionamiento empalado de fatalidad de los 30s, del glamour pesaroso de los 40s envuelto en la guerra mundial, del febril estallido de felicidad comercial y de latas de Coca Cola de los 50s, de esa extraña manía persecutoria de las estrellas de los 60s... va más allá del futuro de los 70s llenos de hippies que luego serías tiburones en los 80s y que morirían de sida y de éxito en los 90s lavándose la cara con los vaqueros de Saint Laurent y los niños malos del mundo de la moda que mezclaban el XVIII francés con la deliciosa tribalidad y marginalidad de los bajos y los altos fondos. Lagerfeld dice en su última campaña para Chanel que "la moda lo es si baja a la calle" y, de hecho, se lo pinta a su modelo como si fuera la Libertad Guiando Al Pueblo de la Revolución Francesa... pero ah !ah!... la elegancia está lejos de modas y tendencias aunque sí que es cierto que tiene que resistir al paso del tiempo... y eso es lo que hacía Ferragamo... el tiempo que pasa pisando con los zapatos... Audaz. Un genio. Y, díganme de cuándo...no se sabe, su tiempo es el de la elegancia... A todas horas...

miércoles, agosto 17, 2011

Belleza Real


Estoy harta de oír hablar de la belleza real y las mujeres reales y todo eso.
Carne, sangre y hueso.
Y... ¿luego?
Mis viejos amigos, nuestros ajenos abuelos los griegos, llevaban razón.
Tenían mucha razón.
La belleza y la proporción...
Pero perdieron de vista que no era cuestión de una medida mecánica, sino de una esencia casi... divina.

miércoles, agosto 03, 2011

Distinción


Hay escenas terriblemente elegantes en el mundo del cine. Como ésta de Fred Astaire y Ginger Rogers. Me gustan los años dorados de Hollywood en los que las damas cenan con vestido largo y guantes blancos y en el club se baila antes y después de declararse. No lo puedo remediar. Me gsutan los vestidos que tienen vueltos para poder bailar con ellos y la naturalidad que todo el mundo rebosa en los ambientes elegantes. Cary Grant es Cary Grant cuando se topa con la Hepburn en La fiera de mi niña, ella, toda dorada y tecnológicamente fría y dominante. Con sombrero de copa, claro.  Y también lo es cuando en Con la muerte en los talones, todo de gris, se hace pasar por el sorprende señor Kapland... Hayworth es Gilda con su vestido negro y sus guantes para ir a emborracharse al casino y con sus deslumbrantes joyas y abrigos de noche para ir a... "nadar". Hay un halo tremendamente decadente en todo lo que se ve en el cine en esos años, Gloria Swanson vestida de Chanel, Adrian y Edith Head cortando el bacalao y Veronica Lake en el recuerdo de todos, con un cigarrillo, un vestido de fiesta y el pelo tapándole el ojo...

Hay imágenes nostálgicas y que transmiten elegancia...
Como ahora...