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jueves, junio 23, 2011

La Línea


Diane Von Fustenberg, una más de la camarilla de Studio 54 de Warhol, Bianca el caballo y toda la jarana con coca, trajes de Halston, heroína, héroes y villanos. Y el wrap dress. Qué maravilla. Estampado, con todas las formas femeninas en exhuberancia, cuerpo, sexo, erotismo, ganas de fiesta. El wrap dress es un icono de la moda de lo reciente. Ha pasado muy desapercibido en toda la locura de los 80s que hemos vivido en estos últimos años con todas las voguettes, los dramas Carine -Wintour viste de Prada, Vogue en general y demás panda de Em Alt con 0 maquillaje, un millar de tachuelas y aspecto de !volado! o en busca de voladura con sus malas pulgas, el pelo tapando toda la cara y mirada de desdén a la cámara... pero ahí está ese vestido que es toda una llamada de atención.

Que las mujeres tienen curvas. Pechos. Caderas. Hombros. Cerebro y erotismo. Que el potencial erótico no se encuentra solo en el cerebro sino en la carnaza, en las entrañas de la bestia, en el poder telúrico de la sangre, en la llamada mística del furor de la juventud y la carnalidad. Estamos de acuerdo en que el wrap dress, sin duda, marcó una bonita era en la que compartió genialidades con Mugler que vestía a sus mujeres y tapizaba sus sueños con valquirias imponentes sacadas de formas de venus paleolítica, con Alaia -!que vuelve!-´que las  ataba con cintas eróticas, vestidos felinos, cinturones divinos que estrangulaban sus cinturas y sus deseos hasta el corazón y con Versace que soñaba con burdeles y lujo y leopardo y sexo y dinero y Warhol y Marilyn y Miami y el amor al tiempo que Montana jugaba con un montón de estolas de pieles y cuerpos en forma de diapasón invertido.

El wrap dress era un guiño entre titanes, claro. Un pestañeo.
Pero señores, hay mujeres que con una mirada, quitan el aire.
No subestimemos.

viernes, junio 17, 2011

Gipsy, Hippie, Bobo


Roberto Cavalli hizo un Dolce & Gabbana hace un par de años. De sus maravillosos pantalones estampados, aterciopelados y brocados y sus vestidos de fulana, de chica de esquina ascendida a amante querida que acude a fiestas de postín y de sus abrigos de piel para italianas lascivas o para millonarias sin remordimientos. Aquello tenía aires de Versace, hortera, extrasexual y exagerado aunque con un punto distinto, más vulgas bien sur pero es que Gianni era un absoluto genio. Hasta que bueno, ya saben cómo es la moda, cómo es esa frase de Lagerfeld sobre que eres tan bueno como tu último colección y todo el rollo... Cavalli decidió cambiar su firma, hacer algo distinto, algo que no era y.... claro, no. Como los D&G, que solo con su colección de amor a Sicilia han vuelto a copar portadas y .... parece que Cavalli vuelve....


Vuelven los ricos, vuelve lo absurdo, vuelve la vida fácil, vuelven los retos estúpidos, los zapatos en los que se bebe champan, las tiendas de seda, el raso impregnado de sudor, la coca que se pierde entre la arena, las olas que se escapan del paraíso, el futuro que corre entre las agujas de los tacones perdidos y... el joi de vivre.


Y es que no lo podemos remediar. Nos gustan las mujeres bellas, las sábanas blancas bañadas por rayos de sol, las playas del Norte de España, Ibiza, las flores blancas en el pelo, el YSL que se emocionaba con Rusia, el Valentino que se sentía un marajá en su palazzo, el frenesí de Bianca Jagger sobre aquel caballo en Studio 54 y las piscinas de fondo muy azul con hamacas y toallas de rizo al lado deslumbrantemente blancas.


Aún así pese a que Cavalli vuelve a sus orígenes -y esas chicas hermosas y alegres y que viven la vida aunque a veces sean desdichadas o estén colocadas-, hay que decir que la inspiración de la colección está sacada del viento, del mar, del salitre, del pelo empapado por la espuma del mar, por las maletas de Vuitton convertidas en macetas y llenas de tierra, de las comunas de niños de papa y de los hippies que se convertirían en tiburones en los 80s.


No es que pase nada. Uno puede ser pobre y de derechas, rico y de izquierdas... o de nada y de todo....no importa pero desde luego hay algo muy burgués en todo esto... Cavalli sabe que es verdad aquello del Gatopardo sobre que todo cambia para seguir igual... que no pasa nada porque son otros y los mismos... que somos ricos y somos pobres... que tenemos hijos sin vernos el tobillo, que amamos y morimos y lloramos los muertos y reímos en el velatorio... y todo es fascinante. Fascinan los apelativos que definen el modo de vida sin preocupaciones propias de una vida extraña, parada en el tiempo, que busca la esencia en el murmurllo de la carne en vez de en el volcán del corazón como diría Casanova aunque... nunca Don Juan, siempre Casanova. Aunque... son absurdas las tribulaciones de quien tiene todo para no tener nada.... aunque... nadie es quién para juzgar... por muy vano o vacío o por muy lleno.


Yo, tras todos esos apelativos absurdos veo sirenas que podrían ser mujeres, sobre todo, porque parecen dispuestas a dejarse caer en los brazos de quién aman. Y nada más. Mientras tanto, ver pasar la vida que es lo que cuenta... a medida que las olas de la riqueza y la pobreza permanecen inmutables entre los tejidos de nuestra vida que podrían ser de mendigo, de banquero, de hippie, de dama, de vagabundo, de sirena, de cautiva, de actriz, de prostituta, de egipcia, de amada, de temida, de cortesana o de fashionista perdida de hoy. Y eso es la moda.. ser uno mismo, ser otro... y seguir siendo uno.


lunes, junio 13, 2011

El Humo Ciega Los Ojos

¿Le molesta si fumo, querida?

El preguntar si molestaba el humo a las señoras era habitual. Hasta los 60s con la minifalda, Jackie Kennedy, una fumadora redomada que fumaba tanto y tanto que tenía las manos amarillas y por eso llevó guantes el día de su boda -entre otros motivos- y la revolución femenina, el tabaco no dejaba de estar masculinizado.

En los 20s, algunas damas independientes comenzaban a fumar. En los 30s la muy chic Katharine Hepburn fumaba, y fumaba, y se convertía -llevando pantalones y con su actitud- en todo un icono. En los 40s Rita Hayworth convencía a todos que el fumar podía ser lo más sexy del mundo con su Gilda fatal y fumadora, aunque aún quedaba el residuo de mujer de vida alegre, disipada o que, desde luego, te puede traer problemas. Y en los 50s, aparece ya la explosión demográfica aficionada al tabaco. Llega a los institutos, a las chicas buenas, a las malas y a todos los chicos. De repente, todo el mundo fuma.

En los 60s la pregunta sobre si molesta comienza a desaparecer y en los 70s de ella no quedará ni el esqueleto. Hasta hoy que, a pesar de lo impensable de la eliminación del humo, la sociedad camina hacia el non-smoker full time. Sin duda, lo más sano y lo mejor. Claro que ahora queda la provocación, la cabeza del Bautista en bandeja de plata o en maleta de Vuitton, ¿verdad Kate? Al menos eso piensa el laureado Marc Jacobs. ¿No?

miércoles, junio 01, 2011

Ricos Y Famosos


Me vuelven loca los ricos y famosos. Los ricos y famosos de verdad, claro. Esos que solo viven para la excentricidad. Igual que a Pucci. Monsieur Pucci era un aristócrata que no sabía hacer nada pero que apremiado por las deudas se puso a dibujar, a buscar colores... y definió la psicodelia y el espíritu de una época que es lo fundamental en la moda.


Sus mujeres eran gatas snobs que no caminaban por ningún tejado de cinc caliente sino por riqueza, esplendor y decadencia oriental sacada de un término medio imaginario entre Persia e India.


El universo de Pucci es un mundo fácil.
Comer, beber, ver el anochecer desde el lugar más bello del mundo, bailar toda la noche y despedirse con un beso en los labios.
Y a mí me gusta.
Qué fácil que soy.