lunes, febrero 28, 2011

Mi Mujer, Ella


Suelo pasar por alto el término pret a porter. Todo lo que conlleva eso de para llevar y para la vida diaria, toda la bagatela protesta de Yves Saint Laurent e incluso aquello de "un toro y un caballo" de Picasso. No obstante, poco veo para la vida real de mis damas: en Rodarte pintan androides de pintura en tela y en Prada me ilustran tecnófobas tecnófilas maquinadores del swinging London.


No obstante, veo Bottega Veneta. Las veo. 24 horas, siete días a la semana. Prácticas por la mañana -!y maduras! llevando los niños al colegio o corriendo tras un aguacero, dulces a mediódía si hay una comida o incluso si se alarga por un té sin poner en duda nada de la vida práctica. Elegantes por la tarde, paseo del brazo del marido, tarde de tiendas de chicas o ir a la compra -qué más da-. Por la tarde noche, un cóctel y... más tarde, de fiesta y urbana, como debería ser, personificada casi en el deseo mismo de la contemporaneidad.


Sólo miren. 
¿No es bella?
Ysin delirios Tomfordianos.
Nada de publicidad, solo ella.
De veras.

domingo, febrero 27, 2011

Piedra, Piedad Y La Frugalidad


Estoy algo sorprendida. Prada continúa su estela de los 60s, ha dado una vuelta de tuerca: ahora son más jóvenes, más ingenuas, saben menos del sexo y de las curvas pero siguen teniendo sus secretos aunque más a la vista. Avisan, "ten cuidado, me muevo como una serpiente". Susurran "soy y no soy, escucha mi siseo y caerás en la tentación". Comentan, al fin y al cabo, "recuerda quién dio a Eva la manzana del pecado". Sí, la serpiente.


Tras la II Guerra Mundial, Dior se encargó de alargar las faldas, convertir a las mujeres en un objeto, decorar sus labios con el rojo fértil y sus caderas con el volumen de las flores de su jardín de la Normandía de antaño. La pasada colección de invierno era muy yankie, recordaba en exceso aquel sueño de la valla blanca, los tres niños, el coche de color encarnado y aquella generación que amenazaba y pugnaba por salir en un ambiente opresivo, donde la clase media dejaba de identificarse con la blonda y el honor para ir reduciendo la lencería femenina hasta que... se esfumase.


Antes, mucho antes, del mayo del 68 francés, en Estados Unidos ya estaba en marcha la segunda ola del feminismo que proclamaba por la liberación de la mujer más allá del voto conseguido en aquella ya muy lejana guerra y en Londres, my God !save the queen!. Pronto los mods arrasarían todo el terreno, y ese, amigos, es precisamente el momento en el que Prada se pone.

Casi -casi- puedo entreleer las palabras de otro Evangelio que dice "amigos míos, sé que no os va a gustar lo que os digo pero tengoque decirlo, hay que derribar todo lo que se tambalea".


Y eso hace Miuccia Prada, llega justo en el momento de exhalación terrible de la ola que, de lejos, parece calmada. Llega en el momento en el que el tacón de aguja se cambia por la febril plataforma, la falda se cambia por el pantalón, el decoro se cambia por la exhibición, el sexo restallante se cambia por los palitos de fresno y la tortura... se cambia por la exhibición.


Las vírgenes ya no se presuponen, aunque nada invalida la lógica de que al frío un buen abrigo y al pecado, el ser alcanzado. Es posible que ellas sean las hijas mayores de sus anteriores mujeres o quízás las hermanas menoras, más frívolas, más díscolas, más alocadas, más febriles, más guays.

Sí, señores. Ahí está la clave ser guay. Antes era una cuestión de apariencia, elegancia, posición, status, cuenta bancaria, inteligencia, frialdad, piedad y honor. Ahora, amigos, es una cuestión de colegueo, de tragos largos, de conciertos de rock, del fin de unos tabúes para encontrar otros tabúes, de alcohol, sexo, drogas y rock and roll. Quedan muy lejos las ciejas utopías de la Ciudad de Dios. De eso, tan sólo queda la ciudad.


Aunque, claro está, "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Por que, ¿no es al final la novia blanca y bella? En paso seguro, pero en otros zapatos.

viernes, febrero 25, 2011

Adior


Galliano y sus hazañas... va a ser verdad que los diseñadores son los nuevos rock stars. La cosa está en el aire y nada mejor dicho porque Galliano, en un ataque de furia y con ¿algunas copas de más? y henchido de orgullo patrio, español francés o lo que sea, le plantó cara a unas gachís -permítanme la licencia- y se despachó a gusto con insultos antisemitas. La noticia ha dinamitado la red. Galliano, un pollo de barra de bar como aquél marqués de Sotoancho de Alfonso Ussía... En Dior no se lo han tomado a la ligera y Sidney Toledano ha explicado su política de "tolerancia 0". Por el momento, Galliano está suspendido.

Tras la impetuosa salida de Carine Roitfeld de Vogue París no se veía cosa igual, aunque la verdad es que en Dior tienen un buen historial de escándalos, dimes y diretes y chascarrillos en su pasado... primero fue YSL que fundó con la indemnización por despido su propia casa de modas, luego fue Marc Bohan que ante la sorpresa de su despido y el horror ante lo desapercibido de su trabajo vio cómo sus fieles se ponían de su lado, por ejemplo, Carolina de Mónaco que viste de Lagerfeld al ser despedido su íntimo Bohan; luego Gianfranco Ferré que si sí que si no, que si pim pam pun y fuera y que llega Galliano, tras un paso fulgurante -a la par que triunfal- por Givenchy y se asienta en el trono de la casa Dior.

Nunca ocultó que era su objetivo y Arnault siempre le apadrinó como a un hijo. "No entienden su genialidad" decía en los buenos tiempos cuando los mendigos poblaban los desfiles de Dior de Alta Costura y lo mismo aparecía Anubis, que Bastet, que una fulana de a tres cuartos o una dama del XIX envuelta en tules, carrozas y nebulosas sifilíticas románticas. "Es un genio" comentaba la prensa embebida de sus Madames Butterflies, sus Maria Antonietas, sus vírgenes españolas devotas, sus mujeres de Klimt, su Revolución Francesa, la pintura hecha tela y sus marineras de agua dulce, sus princesas de porcelana de Sevres, sus glamoamazonas británicas, las queridas vestidas de Dior, sus mujeres de Cocteau, las pesadillas de Gala, los cisnes de África ecuatorial, los ángeles entre los tacones, Sudamérica, las ricas herederas, Jackie Kennedy y Grace Kelly, los pilluelos, la vulgaridad y el color verde fértil, os locos y fascinantes 60s, las estrellas de los años 40 como la Dietrich, la Garbo y las orquiídeas con diamantes entremezcladas como gotas de rocío de la mañana e incluso Juana de Arco, las flores salvajes de Normandía y, en definitiva, un cosmos propio en el que las mujeres siguen teniendo las medias de seda, los labios rojos y copas de champán en la mano.

De su vida no hablo, separo la mano de la obra, aquí, señores, yo me paro en el cuadro, no reparo en el marco. No veo las pinceladas, sólo la mente ordenadora. Me da lo mismo el hombre, yo lo que quiero, es el espíritu.

lunes, febrero 21, 2011

Las Matrioskas Por Oscar De La Renta


Os podría contar lo hermoso de la Rusia de los años 20, incluso la historia de los americanos que emigraron en la Depresión y que nunca volvieron a pisar la tierra de la libertad, ni siquiera pasando antes por el recalo de Ellis. 


Pero, ¿para qué?
Yo no puedo quitar los ojos de esos gorros de pelo.


Y por si a alguno más os pasa, Oscar de La Renta lo soluciona.


En versión señora rica, Park Avenue, ramos de peonías y Visa platino con tacones de 10 centímetros y barra de labios de Tom Ford y manicura. 


 En versión romaní, eslava, de caza, pesca y palomas...
  

Y como un icono ruso.
Sí, la Madonna serena y lánguida tras Constantino, la cuaresma de la crisis iconoclasta, y aquel jaleo de los iconodulios.
Pero ella, la Virgen Madre, siempre tan bella..

viernes, febrero 18, 2011

La Fría Pasión Y El Jade En El Shangai De Ralph Lauren


Ralph Lauren vuelve a reinventarse. Primero fue vaquero de Arizona, con un desierto rojo quemando los pies y luego fue un dandy, europeo, canalla, inglés, americano, falso, auténtico, temerario, timador y honesto. Entre tanto, los años 20s, la Inglaterra Señorial, el ser más auténtico que lo auténtico y el kitsch, la elegancia, la seriedad, un estilo cómodo para el día y, si no sofisticado, desde luego personal y explotado han sido sus señas de identidad. Hoy no. Atrás quedan los días alegres, las praderas de América, la Estatua de la Libertad, la Isla de Ellis, Mexico y la vajilla azul y blanca o la espiga entre los labios y la luna sobre los hombros.


Ya no es aquella supermujer de Armani ni la Walkiria de Versace -sí, Claudia, tú-. Ahora el horizonte está puesto en China. En Oriente. Un futuro negro presagia Ralph Lauren, a primera vista, pero en realidad es un nuevo concepto del lujo. El muy alejado de nuestro gusto occidental, gusto oriental.

No obstante, aquí no hay ni pizca de horror vacui, nada del agua de la Alhambra, ni salones ricos ni mucho menos pobreza, resignación, ascetismo, un paraguas y un rosario. En cambio, sí que aparece la suave movilidad de las carpas en los satenes, las bellas leyendas hiladas con el venir de la vida en terciopelo negro para el cabello y la flor de loto, blanca, en la piel y radiante e inmantada de sabiduría.


Están los dragones de la buena suerte y los profesores y eruditos.


Y permítanme la descortesía de decir que Oriente es Occidente y hasta encuentro a España en sus puntadas negras sin Parca ni miedo a la muerte. 


Quizás por la cruzada que no fue nunca. 
O por las que nunca debieron ser.
Pero desde luego, esto es inédito.

viernes, febrero 11, 2011

Aniversario


Hoy, hace un año que murió Alexander McQueen.
Ahorcado, tras la muerte de su madre, se quedó con los ángeles del alma.
Aunque, seamos sinceros, no siempre fue así. Muy atormentado sacó a sus modelos en un psiquiátrico paranoico asfixiante. No hay calma en la tormenta.
Escojan ustedes donde mora,
escoged el cielo o el infierno.

martes, febrero 08, 2011

La Moda No Trata De La Belleza Interior


A veces creo que se ríen de mí y otras pienso que yo me río de ellos. Cuando Alber Elbaz sacó a la palestra -como quien dice- su colección de primavera verano 2011 había poco verano y mucho desierto, había pocas ladys de 12 a 5 y mucha batalla, había poca propiedad y mucho exilio y sobre todo, había un ansia de hogar, de ropa cómoda, de pliegues a deslizarse al viento, de agua en el oasis del desierto y de historias del monte Horeb, el Moria y todo aquello antiguo que cuesta tanto y vale tanto -o tan poco- a los ojos de cada uno.



Si fuera rencorosa o algo así, ahora diría "llevaba razón" y todo eso de "do it and got the t shirt" pero realmente prefiero permanecer silenciosamente prudente. Más allá de la belleza o el expresionismo de la lucha entre dos guantes de seda, en una cosmogonía aséptica por el lujo y el hedonismo, pensemos, pensemos un momento, un instante, en dónde quedó el desierto y la guerra de los ideales...


Sí,  hay mucha guerra en esta colección. Se nota en la violencia, en el ambiente, en la tensión, en la resignación, en la misericordia y en los viejos rivales cananeos que esperan al otro lado de la puerta. Pero todo eso quedó sellado para nosotros. Hemos cambiado. Atrás quedaron las gestas heroicas, las batallas que tiñeron de rojo Egipto, las persecuciones de Seti, la zarza ardiente y el Mar abriéndose en dos. Atrás quedó el Arca de la Alianza, el carnero de oro y la tierra prometida de Canaán.


En vez de ideales, la comercialidad manda, y un taconazo cuenta más que el honor. A Elbaz le han "echado" de su tierra de nuevo, una cortina de humo sobre su tema, muy novedoso por cierto, y aquí paz y después gloria. Quizás sea verdad eso de que aquellos que fuimos en Israel no somos aquí, o quizás no y sigamos siendo los mismos. No sabemos nada pero tenemos algunos a priori. Hay guerra, hay lucha, hay muerte y odio y poder y libertad, ¿y por qué no iban a ser ellas Caín y Abel? No sé si yo me río de ellos, o si ellos se ríen de mí. Pero esto, yo ya lo dije, es la guerra. 

viernes, febrero 04, 2011

"Lamento No Haber Creado El Vaquero" Y las Segundas Partes


La Alta Costura de 2006, invierno. Lagerfeld escandalizó -un poco- y gustó -otro tanto- en una de sus mejores colecciones -para mí, muy arriba entre las tres primeras- y luego las cosas que sacó en pasarela se vieron por todas partes. La Wintour pre Carine post cháchara del Diablo Viste de Prada y todo aquello, estuvo muy emocionada con la colección y de hecho se paseó con ella por todos los sitios, con un montón de piel y sus collares de cuentas. Las estrellas en auge llevaron muchos vestidos de los que Lagerfeld diseñó y pasado toda la jarana inicial fue una colección muy aplaudida.


Para mí la mejor de estos tiempos en Chanel. Siempre que la veo pienso aquello de Yves, "lamento no haber inventado el vaquero" y me acuerdo de Lagerfeld. Lagerfeld-Yves vidas paralelas. En esta colección Lagerfeld no hizo nada que no supiera hacer de antemano, rejuveneció un Chanel metido en la mrotaja, encumbró a la Schiffer y empezó a fotografiarlo todo, remobió plumas, sombreros, cadenas, perlas y 2.55 como un combinado y se sacó una casa exitosa de la manga, de la más alta calidad e insiginia de Francia.

Y Lagerfeld demostró no sólo que el vaquero puede ser elegante -eso no es ninguna sorpresa sin embargo, veo todos los días magníficos ejemplos no solo de la versatilidad del vaquero, de lo chic que puede ser (y también de lo espantoso claro)- sino que podía ser lujoso más allá de añadir como llevaba haciendo Roberto Cavalli ya unos cuantos años. Los cortes de la colección eran perfectos, los accesorios, en los que Lagerfeld suele desmadrarse y proponer o bolsos-cubito de hielo (!guays!) o zapatos-pistola-condicional (ugh), virgencitas con la cabeza llena de papel o novios metálicos y con cabeza de león, eran sobrios y exquisitos, las horquillas de perlas eran deliciosas, los zapatos repujados y dorados, soberbios, los mitones, divinos.


De hecho, tras esta colección Lagerfeld se volvió a interesar por el vaquero y por el aspecto más ¿juvenil? -no lo se, yo no diría que esta colección es joven, diría que es buena.- del asunto. De repente, la América que gustaba y sorprendía a Chanel a él también le conquistó: el bonito y verde dolar, los Kennedy, el pre Obamismo ¿?, el monte Tamalpais, los tacos, Nevada, Las Vegas, Bob Mackey, Marilym, Lindsay Lohan alcóholica, drogada, conduciendo borracha y yendo a fiestas con su pulsera de la condicional en el tobillo fue su inspiración. Todo era vaquero y todo olía  muy nuevo, a aspiraciones y a, sí, un poco de vulgaridad made in nuevos ricos.


En su última temporada de HC, 2011 primavera verano, Lagerfeld vuelve a sacar el vaquero -versión 3.0 ya- porque esta vez ni siquiera tiene mucha gracia, aquella de Lindsay, las modelos jugando al tenis y todo tenía su risa, su chiste, su ... sonrojo pero su !oh! que al fin y al cabo está bien que nos den una sacudida de vez en cuando para que no nos desmayemos de autocomplacencia... pero esta, esta temporada, bueno, Lagerfeld se vuelve un tanto light: princesas descafeinadas, vaqueritos bajo las cosas porque una al fin y al cabo es una pijina que compra Telva y que ve a Preysler-señora Paloma Cuevas !qué poco duró vendiendo bombones que engordan, ella que se saca los niños de una col! -Judit Mascó -delgadita porque come Donuts light y sueños -o pesadillas- rosa pastel.

Atrás quedó esta maravilla.


Pero bueno, siempre podemos volver al pasado, que con su pátina de polvo siempre gusta. Aunque, este pasado, me parece tan interesante, que no tan nuevo, que es digno de señalar. En este desfile, también estuvo Stella Tennant que por cierto ha vuelto este año con Chanel al pret a porter en su pasada colección, desfiló con Ford en Nueva York -con grandes críticas, por cierto- y está en la campaña de Zara de esta primavera. Marina Pérez también se paseó por este desfile, Freja aún tenía el pelo largo y por cierto, el que la sacó de su ostracismo danés fue Lagerfeld en aquella campaña blanca, dorada, aséptica por la que muchas se pegaban. Y a Irina Lazarenau, por entonces, ami-enemiga de Moss le dio alas para que abriese el desfile, sacase un modelo al medio y lo cerrase vestidita de novia modelo de rockero en los 80s que se casa en las Vegas pero de blanco. Ay qué tiempos absurdos fueron y cómo nos gustaron...