martes, diciembre 28, 2010

2010


Llega Ford, se va Carine de Vogue Paris y se acaba una década. The Sartorialist sigue en la cresta de la ola mientras que los 60, las mujercitas de Mad Men, Jackie Kennedy y el Swinging London se convierte con los mods en el epítome de la modernidad. El lujo sufre un golpe cuando Jean Paul Gaultier firma su salida de Hermés y cuando la crisis económica sentencia el fin de las grandes agujas españolas como Berhanyer que cierra su taller. Audrey Hepburn sigue Desayunando con Diamantes, aunque cada vez mirando más lejos al atrás y Alexander McQueen se suicida diciendo que sueña con ángeles pero que no puede más.

Y si a la Belle Epoque le sucedieron los años 20...
Miuccia Prada propone una revisión de esa década prodigiosa.

viernes, diciembre 24, 2010

Previa


Lo crucial de la forma de vida de cada persona es lo que desvela con sus manías. Cuando Turlington decidió dar un giro a su vida de fumadora empedernida y empezar a hacer yoga supuso un antes y un después mientras que la razón por la que Wintour usa gafas es -según ella- por problemas de vista. Madame Bricard usaba un pañuelo de leopardo en la muñeca, que entusiasmaba a Dior pero que en realidad ocultaba una cicatriz y Mata Hari se ponía aquellos famosos pechos cónicos de metal porque era su punto débil. Chanel dijo que vistió a las mujeres de luto para "joderlas" y Versace las vistió de putas porque de pequeño le fascinaba un burdel.

Decimos tanto... con lo que no decimos.

martes, diciembre 21, 2010

Dafne


No me convence el Pirelli de este año en el que las modelos hacen de diosas y los modelos de dioses. Pero la cultura clásica es la germinadora de todo y como dijo Shelley se trata siempre de Grecia. Así que, aunque Lara Stone no es mi Afrodita, sí que podría ser la Dafne de Ovidio en sus metamorfosis que escapa de Apolo. Sólo que aquí, la materia en que muta el árbol es en seda y la seda en mujer o viceversa. Que, al fin y al cabo, es de lo que se trata...

lunes, diciembre 20, 2010

Vida, Muerte


En "El lápiz del Carpintero" cuentan una vieja historia de Galicia,

"una vez hubo dos chicas que se llamaban Vida y Muerte;
Vida iba vestida de negro y Muerte iba siempre de blanco.
Por las noches, iban de fiesta a buscar a los mozos pero pasaban por una zona de barro
y llevaban puestos los zuecos y los zapatos en la mano.

Ambas hermanas habían prometido que por mucho que ocurriera, siempre volverían...
pero una noche de tormenta, un barco cargado de acordeones fue arrollado por la marea
y los acordeones hechos tocar por la marea y el ritmo de las olas, sonaban maravillosos
y muy tristes.

Por la mañana, todos los acordeones estaban en la playa, destrozados, salvo uno.
Un mozo lo vio y lo empezó a tocar.
Tocaba tan bien que su sonido melodioso atrajo a la Vida a él
y por la noche, no volvió...

La hermana Muerte estaba conmocionada.
Así que estuvo esperando pero cuando llega el invierno,
se pone sus zapatos blancos y recorre con la nieve los caminos
buscando las pistas de su hermana perdida.

Entonces, llama a una puerta y pregunta,
"¿has visto a la puta de la Vida?"
y como nadie sabe nada,
los mata..."

jueves, diciembre 16, 2010

Relevo Generacional


Sólo dos detalles hoy:

1. Yves Saint Laurent asiste al funeral de Chanel. Estamos ante un relevo generacional que también amaba-odiaba a las mujeres.
2. Chanel dio la libertad a las mujeres, Yves, el poder.

Chanel creo el vestidito negro, YSL el smoking.
Chanel creo un perfume sintético -el primero-, Yves creó Opium y posó desnudo.
Chanel era una campesina. Yves una suerte de pies negros.
Y el mundo aplaudió su trabajo.
Naturalmente.

martes, diciembre 14, 2010

Más Que Carne


Si hay algo interesante de las prendas de Versace es que ejemplifican el deseo más absoluto sin inmiscuir vicio ni perversión. Aunque naturalmente, también pueden introducirlo. Cuando Versace piensa en La Mujer la ve como a una de las viejas chicas vitamina, radiante, hermosa, alta, esbelta, grácil, poderosa e inteligente. Cuando destapa algo de esa mujer, de ese concepto materializado, lo que hace en realidad es destapar un concepto, una sencilla y sutil presencia de espíritu inmaterial.

Por eso, en Versace nada es plano. El tacón está a punto de desbordarse, pero se contiene, la tela está a punto de destapar a la Venus de mármol, pero no lo hace. El fondo que podría ser de un triste gris lo que irradia es protagonismo para la donna, que no se lo come, no lo devora, sino que lo llena. Lo vive. Y toda la musculatura, bien podría ser la de un atleta de Lisipo, bien la de una kore virgen de Esparta... pero no lo es.

El Versace opaca en algo la personalidad porque vive más el nombre que el cuerpo y, al mismo tiempo, brilla. Brilla mucho. Y no es por un corte más o menos, un imperdible más o menos, un centímetro más o menos.... es por todo.

jueves, diciembre 09, 2010

El Vestido De Noche, Baile y Fiesta



Navidad. La mejor época del año. Tiempo de ser mejor persona. De fiestas de gala y de despedirse del año por todo lo alto. Y de ser los que deberíamos ser. A estas alturas del año, las prendas “de navidad” empiezan a llegar a las tiendas, la edición especial y mejorada de nosotros mismos también aparece. Compramos regalos, vamos a fiestas, nos reencontramos con los seres queridos y, bueno, todo el mundo espera el día de los regalos para descubrir que el mejor regalo siempre viene en la caja más pequeña. Aunque, un poco antes de eso, hay que acostarse tarde y besar a alguien a la medianoche. Quizás con un Lanvin diseñado por Alber Elbaz para H&M o, quizás, con un vestido largo que nos convierta, aunque sea por una noche, en príncipes y princesas.

La historia del vestido de gala se remonta tan lejos como la propia historia de la humanidad. Una fiesta requiere una vestimenta diferente de la de lo ordinario. En realidad, hasta que Chanel no llega al panorama de la moda del siglo XX, la ropa de diario era para las personas pobres: llevaban ropa gris, de colores apagados, cómoda, de trabajo y nada glamourosa. Y las ricas llevaban siempre una especie de traje de gala perpetuo que, en fiestas, se ampliaba: más joyas, más metros de tela, lentejuelas, bordados, encajes y más escote pero en realidad, todo igual que de diario. Al fin y al cabo, las fiestas no eran más que la culminación de una existencia de por sí ya ociosa.

Pero con Chanel, la ropa de lujo -inventa el sport y el auténtico lujo- se convierte en prendas de la Alta Sociedad y de mucha más personas. Naturalmente el acceso a la alta moda seguía reservado a la clase más alta pero, también van iniciándose los grandes almacenes que copian y permiten llegar a las mujeres a la moda.

Son los años del avant garde, de la vanguardia japonesa y de los impresionistas. Y con ello, llega un nuevo estilo: la mujer sin corsé lleva trajes que empiezan a enseñar su cuerpo. Fortuny y Madame Gres crean sus diseños partiendo de la cultura clásica, que ven como la antecesora de todo. Al mismo tiempo conviven aún con Worth y sus hijos que siguen proponiendo un estilo algo más antiguo: el del polisón y el miriñaque, la silueta eduardiana y un físico largo, recto y severo.

Incluso en Lanvin, madame Jeanne Lanvin, crea vestidos únicos para el momento. Su robe de style triunfa tanto que abre todas las portadas de Vogue y define buena parte de los inicios del siglo XX. Introduce los colores brillantes para la noche y el corte es una audacia: no se sabe muy bien qué pasa con el corsé pero el juego de volúmenes es maravillosamete delicioso. Las mujeres elegantes llevan Lanvin en esos años.

Pero no falta mucho para que Poiret destierre todo eso. El corsé desaparece, las mujeres se convierten en mariposas japonesas y andan a pasitos muy pequeños porque la falda del francés que ama las 1001 noches no las deja caminar. Mientras, Madame Gres plisa sus vestidos, pliega la tela como la de las viejas estatuas griegas y en París todo el mundo habla de los rusos que llegan exiliados de Rusia tras la salida del país de la Gran Guerra y el triunfo de la Revolución Rusa comunista.

Chanel está con el Gran Duque Dimitri y su casa se vuelve rusa. La Gran Duquesa María borda en el taller y aparecen las pieles sobre los vestidos de noche. Ya no hay duda de que Coco Chanel es la gran dama de la moda del siglo XX, su talento se empieza a ver aquí: vestidos largos blancos y negros. Especialmente es conocida por su vestidito negro, ese que se lleva con el perfume sintético que ella ha creado, el Nº5, y que es el uniforme de la mujer moderna. Un Ford firmado Chanel como lo llaman en Vogue está cambiando el mundo, de repente, todo es negro. Incluso las bailarinas del Folies Berguere donde Josephine Baker brilla con su falda de plátanos.

En cuanto llega 1929 y la bolsa se desploma el jueves negro dando lugar a la Gran Depresión, todo se tiñe de blanco. El cine y la moda van parejos de la mano de los grandes estudios que, crean sus estrellas más bellas. Incluso Chanel hace una pequeña incursión en Hollywood. Luego llega el vestido Letty Lynton y, sobre todo, de veras que empiezan las variantes baratas, las copias, de los trajes de las grandes estrellas.

Elsa Schiaparelli hizo su aparición en los años 30s de la mano de los surrealistas. Les decía a las mujeres que, para la vida diaria y para las situaciones extraordinarias, lo mejor era el surrealismo. Si se inicia trabajando con Poiret, continúa siendo amiga de Dalí y de Cocteau. Propone a las mujeres que lleven zapatos de sombreros, vestidos de langosta con mahonesa y guantes con notas de música. Vestidos de noche de muchos colores e, incluso, en tejidos sintéticos. Schiap crea vestidos de nylon, de goma, de caucho, de punto.... y Chanel la odia. Claro.
En los años 40s, cuando la II Guerra Mundial se va tejiendo, Chanel cierra su casa de modas y apenas queda Balenciaga y cuatro modistos más que le plantan cara a Hitler para que no se lleve la Costura a Alemania. El problema es que Francia tiene los brazos en alto y, hay racionamiento para los civiles. Apenas si hay seda, porque se usa para los paracaidas. Las medias están racionadas. Las mujeres se pintan los labios con vino y es el pelo de Veronica Lake, el peak a boo, el corte de pelo que se pone de moda a juego con vestidos que vuelven a la femineidad. El pecho, la cadera y la cintura se marcan para devolver a los hombres las ansias de femineidad.

El culmen llegará tras la II Guerra Mundial cuando en 1947 Christian Dior enseñe en febrero a todos los periodistas de moda su New Look, una forma de vestir pensada en las mujeres como flores, se llamaba Corola originalmente, y luego finalmente llevada a cabo por un normando que quiere que vuelva la femineidad, el corsé y las caderas fértiles. Cuando Chanel lo oye, casi no se lo puede creer.

En los 50s, las mujeres se convierten en las amas de casa perfectas, algo desquiciadas quizás, pero en medio de la bonanza económica de la Guerra Fria, de los ganadores de la guerra, en USA se vive una explosión de riqueza. La mujer se convierte en una rubia, con estilo, que sueña con Marilyn Monroe y con Jackie Kennedy. Grace Kelly y Audrey Hepburn contemplan el plantel de estrellas con el que soñar y, son, precisamente, sus estilos los que triunfan hasta los años 60s.

Givenchy para Audrey, Oleg Cassini para Jackie, Marilyn enterrada con su Pucci verde agua como toda la Alta Sociedad ociosa y Grace Kelly vestida de Edith Head, de Adrian, de Pucci, de Givenchy y de Chanel. Las mujeres desean parecerse a ellas. Aunque los jóvenes se mantienen un poco al margen: si en los años 20s eran las flappers que Lanvin creaba, ahora el movimiento hippie ve todo eso un poco mal. Como mucho, los vestidos de Rabanne, los Swinging London de Twiggy con la minifalda de Mary Quant y el corte de cinco puntas y nada más. A finales de los 70s apareció Halston, todo el mundo trataba de ser el mejor y Capote, Andy Warhol y Bianca Jagger se disputaban con YSL el título del más escandaloso: Saint Laurent creó blusas transparentes que dejaban al aire el pecho de la mujer y adaptó para ellas el smoking. Una vuelta de tuerca.

Cuando llegaron los 80s y los yuppies, Armani creó una mujer oficinista. La versión femenina del tiburón de los negocios. Y Versace creó a sus valkirias con Claudia Schiffer hecha una sirena, con Naomi Campbell convertida en una amazona vestida de rosa, con Cindy Crawford envuelta en dorado, Christy Turlington envuelta en imperdibles y teñida de rubio y Linda Evangelista entronada como la reina con un vestido verde transparente. Antes de morir, definió su estética como la ropa que llevan las putas mientras que Armani era la ropa que llevaban las señoras. Junto con Mugler, Montana y Alaia los 80s se convirtieron en lo mejor. Las estrellas de cine llevaban rojo Valentino.

En los 90s, llegó Tom Ford. Y el sexo con él. Y toda una revolución en el concepto de la marca y de la fiesta. El sexo de Versace se reescribía. Las mujeres eran poderosas y los hombres respiraban sexualidad por los poros. John Galliano hacía de chico malo en Dior y McQueen creaba pesadillas y sueños desde su marca, ángeles y demonios y locas de la Revolución Inglesa. Actualmente, el panorama ha cambiado poco: más nombres y más variedad.

Quizás, lo único que merece la pena señalar es la llegada de la moda rápida. Zara, H&M, Mango, Primark, PromoD... y, bueno, Karl Lagerfeld diseñó para los suecos, luego Viktor & Rolf, Madonna, Sonia Rykiel, Comme des Garçons y... !Alber Elbaz! Por fin, vestidos de ensueño a bajo precio. Por fin de “marca”. Ya no son copias, ya no son inspiraciones. Llega la moda de verdad. Al menos desde el 23 de noviembre en H&M. Mucho tul, muchos escotes y una nueva mujer que no quiere flores, quiere Lanvin. Al menos, eso cuento en UMNO.

domingo, diciembre 05, 2010

Diosas, Dioses Y Fotógrafos


Lagerfeld fotografía el calendario Pirelli para 2011 inspirándose en aquellos viejos dioses que solo viven en museos y de los que todo el mundo se ha olvidado.  Aún puede ver a Paris tratando de decidir si Atenea, Afrodita o Hera son las más hermosas de todo el mundo -conocido- y acariciando en sueños los cabellos de Helena de Troya...


Karl, en cambio, considera que las diosas son más bellas en la guerra. En blanco y negro, tamizadas por la soledad de lo desconocido y la belleza de sus propias formas divinas. Que los griegos policromaban sus mármoles, los llenaban de colores contrastados y al más puro gusto oriental, no significó mucho para nadie a lo largo de la historia ni, tampoco, para Lagerfeld que prefiere el mármol de Vasari que la policromía de Fidias.


Werbowy es Artemisa, la virgen protectora de la sexualidad salvaje, descendiente de un oso, gemela del propio Apolo, más fiera que diosa, más hombre que mujer... Los arqueros, en la Antigua Grecia eran considerados cobardes aunque, eso, no se aplicaba en el caso de Apolo. Pero, lo má hermoso de los dioses no son sus historias, es su belleza.

viernes, diciembre 03, 2010

Kate Moss, Grupie


Moss se vuelve una grupie en Vogue Italia. Una vuelta de tuerca al regreso de los 50 de Mad Men, Prada y Louis Vuitton. Ahora no son las amas de casa perfectas, desquiciadas pero hermosas, con tacones de 10 centímetros que frotan con Ajax la bañera, llevan a los niños al cole en el coche familiar y se aburren mortalmente en casa mientras dilucidan si comprar jamón o pavo para cenar al tiempo que recuerdan cuando leían a Faulkner en la universidad.


Esta es, sin embargo, la adolescente díscola que sabe que la mujer ya no pasa por una prueba de virginidad, que baila hasta marearse envuelta en el olor de la marihuana y el sonido del amplificador retumbando en sus oídos y que no sueña con un anillo entrecruzado en su dedo en forma de alianza matrimonial y valla blanca rodeando la casa sino en zapatos, jerseys de cachemir y el ritmo de las caderas frenéticas de Elvis contra su propia pelvis.


De sus fantasmas, miedos y traiciones no se puede decir nada.
Al fin y al cabo, la grieta aparece espontáneamente en el mármol más bello.
 No es que ocurra nada, al fin y al cabo, sigue siendo hermoso pero...
a veces hay que tirar la estatua.


jueves, diciembre 02, 2010

El Demi Monde


Antes de que Chanel apareciese de sopetón en el mundo de la moda, las mujeres eran algo muy diferente a lo que ahora conocemos, e incluso, a lo que ahora pensamos. Decir de ellas que eran muñequitas me parece, a todas luces exagerado, en tiempo de Klimt se decía que "la mitad de los hombres tenían sífilis" y también la vida circulaba en los cafés. En el Moulin Rouge sólo podían disfrutar los hombres y el encanto opiáceo de las cortesanas era disfrutado por la Alta Burguesía, la nobleza apartada a empellones de su dinero pero con su honor intacto y algún dandi perdido amigo de Lautrec y su camada que se revolcaban ansiosamente entre el talento, la locura, el histrionismo y el exceso perenne.

Decir de ellas que tenían una vida regalada, que arruinaron a barones, sin pasar por la vicaría y sólo disfrutando de los saltos de cama, porque les hicieron comprar castillos, joyas y vestidos en Chéz Worth no es nada exagerado. La leyenda más viva es, quizás la de la polinesica Mata Hari, que sin ser polinésica, reptaba entre cuerpos de oro y sostenes metálicos al más puro estilo Rabbane entre oficiales y mirones que se deleitaban con las curvas fértiles de su vientre.

El fin de siecle fue, evidentemente, una crisis.
Pero, la decadencia es hermosa.
Febrilmente hermosa como lo fue ésta.