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martes, noviembre 30, 2010

Sadismo


Helmut Newton era un sádico, a veces, pero siempre en el buen sentido. Me gusta Newton así que no le encuentro nada de lo que le acusan: nada de mujeres débiles, nada de niñas asustadas como ratas, nada de miseria, desencanto, terror, maltrato o vicio. Lo que veo en Newton es perversión de la buena, un propio cosmos por decirlo de alguna forma.

Sus mujeres son panteras. Sus hombres son leones. Me acuerdo de esa vieja historia griega por la que a dos amantes que, cazando, habían entrado a la cueva de Artemisa a disfrutar de sus pasiones y de la que salieron convertidos en león y leona porque los griegos castigaban su falta de moderación en las pasiones salvajes del sexo y, como creían que el león y la leona no mantenían relaciones sexuales porque sus parejas eran otras, ese fue su castigo.

A veces hasta a los dioses les falla la vista o les salen mal los planes.
Estoy segura de que debíeron ser muy felices como león y leona.
Igual que en las fotos de Newton.

sábado, noviembre 27, 2010

90


La Evangelista ya pasó a la historia de la moda cuando dijo aquello de la cama, una gran serie de ceros y todo aquello de que había nacido para ser modelo -modelar- y toda esa serie de cosas. Linda fue los 90, sexo, drogas, supermodelos, rubias, ambición, millonarios, Versace, Armani, Chanel postKarl preKarl-personaje y Dior con Ferré, Yves reinando y Givenchy también. Aún quedaba el rastro de Montana, de Mugler y de Alaia, y, por supuesto, seguía habiendo muchas chicas guapas...

jueves, noviembre 25, 2010

Tiempos Modernos


En Francia les gusta la Bardot, Claudia Schiffer siempre ha odiado que la comparen con ella y que la caracterizen como a la rubia del culillo respingón como decía Terenci Moix y que era patrimonio nacional, ahora Lara Stone es su nuevo símil. Pero no se trata de eso, la gracia de la Bardot vestida era lo discreto de su encanto, la gracia y la comodidad que respiraba envuelto en un halo de mujer fatal y al mismotiempo de niña, de adolescente, de mujercita y de mujerón.

Cuando pienso en Bardot pienso en Francia y, especialmente en París en los 60.  Pienso también en terrazas soleadas, en abrigos de leopardo tres cuartos en invierno, en caftanes en Montecarlo y sandalias o botas muy altas y medias con costura mezcladas con cintas para el pelo.

Chanel, Lagerfeld para Chanel, acostumbra a citarla como inspiración y la francesa Isabel Marant parece encantada con las Bardotitas. Pero nos olvidamos de la clave, la actitud.

No hay despreocupación con vaqueros de 30.000 dolares, con chaquetas de cuero de 15.000... se trata de que lo que uno lleve parezca que lo vale. No es lo que cuesta.

Ése es el encanto de la rubia: la despreocupación con que para el tráfico.

martes, noviembre 23, 2010

Príncipes Y Princesas


Éstas últimas semanas han sido ajetreadas en el amargo y dulce mundo de la prensa rosa, prensa del corazón, prensa amarilla y entorno social de la clase alta y baja, la media no porque esto no atrae tanto su interés como no sé, la llegada de nuevos productos a Massimo Dutti o a Zara.com o dónde cenar el sábado. Kate Midleton, Catherine ¿no?, se casa con el hijo de Lady Di. Le regala el mismo anillo que tuvo su madre y ella va vestida, muy en la línea de Von Fustenberg con un vestido azul. Nueva princesa en una Europa cada vez más republicana aunque, como todo el mundo sabe, la Casa Real Británica permanecerá mucho tiempo después de nuestra extinción porque ellos viven en su espléndido aislamiento.

También la semana ha sido sacudida en el terreno fashion -agh- por el regreso de Tom Ford con fotos que es lo que cuenta, al fin y al cabo. El rey del porno chic vuelve, ese hombre de pecho sudoroso, camisa abierta, actitud poderosa, algo de heroín chic y un poco de lesbian chic también entremezclado con Terry Richardson, camisas de seda, antiguos bolsos de Gucci, antiguos disgustos con Saint Laurent y nuevos acuerdos comerciales en perfumería y belleza así como una reputada línea masculina que comienza a despuntar para el hombre del siglo XXI, ese que quiere ser un hombre, ni un macho ni una nena. -Sigh-.

Por eso, y por la dificultad de reunir a ambos protagonistas en una imagen para resumir lo último del mundo del lujo, el glamour y las élites, surfeo mi archivo de fotos -robadas, ilegalmente, con intrusión, sin licencia de autor pero sin ánimo de lucro- y recuerdo a una Claudia Schiffer magistralmente pálida y féerica vestida con un Tom Ford de cuando diseñaba en YSL y le dio por crear La Blusa de la temporada -que Zara fusiló en unas horas por cierto- inspirada en las gitanas, en las mujeres romaníes, en el luto negro español, largo, siniestro, Zurbaranesco pero altivo, extracorpóreo y de una elegancia altiva y manierista casi como si se tratase de un Greco sin colores fríos teñido de drama español y que la Schiffer, aria donde las haya, se puso para una recepción en la que el Príncipe prometido-cuasi heredero - hijo de Lady Di estaba presente. Del lenguaje corporal del amigo no hablo. Pero Claudia está muy bella. Ustedes me entienden.

sábado, noviembre 20, 2010

Masculinidad


Antes del aburguesamiento de la nobleza, los hombres se paseaban ejerciendo de pavos reales exactamente igual que las mujeres: terciopelos en verde lima, paño rojo rubí, seda rosa fresa, ante azul pavo real, encajes de oro y plata, cuero en tonos cobrizos, o zapatos verde esmeralda con pañuelos amatista y una riada de joyas, puntillas, hebillas, condecoraciones, pelucas y maquillaje.

Cuando los negocios se hicieron con el plantel de la nobleza, los hombres debían parecer serios y se pasaron a las siluetas de dandi, negras, rectas, limpias, elegantes, sobrias y austeras que dejaban en sus interlocutores la señal de su impecabilidad en su vida privada que ahora era más pública que nunca, ¿no?. Las casacas bordadas se convirtieron en abrigos de paño negro, los chalecos con aplicaciones de oro pasaron a ser sobrios trajes tres piezas de color ceniza, las camisas con chorreras, golas y puntillas se convirtieron en camisas blancas de popelín impecable con botones de nácar capaces de romper una aguja y, bueno, todo lo demás se volvió realmente negro.

La masculinidad parecía más masculina que nunca.

Luego, llegó poco a poco el pantalón vaquero, el free-friday, el Sunday time with family y las grandes cadenas que sustituyeron a los sastres, así como la madre o esposa que sustituyó a la confianza de Saville Row. Seguimos ahí, ¿no?. Lagerfeld apoyó a Slimane en su discreto -o no tanto- affaire con los chicos adolescentes, la silueta lápiz, los trajes estrechos y los cortes a láser. Pero... eso no supone nada. Para qué engañarnos, nos sigue gustando el viejo clásico de hombre-hombre ¿no?. Porque a mí también me gusta la mujer-mujer (nada de tísicas adolescentes).

jueves, noviembre 18, 2010

El Regreso


Con todo el jaleo de que vuelve Tom Ford, de su portada en Vogue Paris con esmoquin y los labios orjos, de su reportaje en Vogue USA vestidas ellas de gala envueltas en las nubes brumosas del misterio lejano y el glamour pasado, me acuerdo del triunfo de Christian Dior.

Cuando Dior presentó el New Look, es decir la línea Corolla para verano en ese frío invierno del 47, Carmel Snow, de Harpers Bazaar se fascinó completamente por sus propuestas y las llamó New Look. La imagen era nueva: no había rastros de la guerra en ella, volvía la mujer mujer, esa que alimentaba las mentes de los muchacos en el frente y, al mismo tiempo, la extrema elegancia era el símbolo de la casa. Se insinuaba mucho sexo entre esos labios ardientes, esos pechos turgentes y esas caderas fértiles bajo una cintura marcada pero también se ocultaban las piernas con la nueva largura de la falda, sólo se dejaba a la mujer reducida a forma y no a acción y aquel corsé, !!, volvía.

Chanel, exiliada en Suiza se removía en su tumba. Ya en los 50s, y ella anciana, volvió porque no soportaba la jaula de pájaros de Dior y quería que la gente siguiese llevando lo que Ella proponía y no lo que aquel normando que se había pasado la vida disfrazándose y oliendo flores se atrevía a sugerir, con tanto éxito además. Volvió, vio y no venció. El triunfo aún esperaría. Apoyada por USA y por el Elle Francés -que poco tiene que contar la revista Elle en cuanto a una verdadera repercusión- plantaría cara a las Diorissimas con sus Chaneles.

Ahora que vuelve Tom Ford, ahora que vuelve el sexo, el pubis depilado con una G de Gucci, el YSL enfrentado a Ford y Ford haciendo y deshaciendo y todo ese universo de Richardson, modelos lesbianas, delgadas y altas columnas vestidas de seda y el porno chic, ¿volverá alguien a ser su contrapunto? Qué sabe nadie.

martes, noviembre 16, 2010

El Magnífico Ford


Tom Ford ha vuelto si es que alguna vez se había ido. No vuelve el hipersexo, no vuelve la carne, no vuelve lo prohibido y no vuelve el desenfreno.  La mujer de Ford es la misma pero también ha cambiado un poco en estos años, como él, no ha envejecido pero sí ha madurado y ya no cree que lo mejor es poder estar sacada de la imaginación de Helmut Newton. De repente, valora más otras cosas como la elegancia masculina, ampulosa y estilizada de la divina Garbo o el frenesí disco y relajado de los 70s cuando, sin preocupaciones de ningún tipo, ibas a fumar hierba a la sala VIP que el dueño tenía con la mejor maría del mundo. En realidad, apenas ha cambiado pero, ha cambiado mucho.


Ford sigue teniendo sus temas y obsesiones en la mente. Le gustan los 70, los 80 y las mujeres poderosas que, con mucho glamour, rezuman sexo, erotismo, un poco de mal gusto, perversión y elegancia de erótomano al mismo tiempo. También le gustan los 30s de la androginia, los pantalones con caída, las damas que pueden llevar tocados en su vida diaria, los delirios de vodevil de flecos y turbantes, los fumaderos de opio de la 5 avenida y lo pequeño que era el mundo de ese Paris-la-nuit en el que todo el que era alguien se conocía y el que quería serlo, se vestía de Schiaparelli.

De su colección primavera verano 2011, ésa que presentó en Nueva York para los ojos de 100 personas y de la que no se debía filtrar nada para devolverle a la moda el encanto que ha perdido, y de paso, aumentar y estimular la mente de los comrpadores y vender más, han aparecido estas imágenes en premiére en la edición norteamericana de Vogue, es decir, la de Miss Wintour. Que es evidente que Ford ha mezclado epocas, mujeres, sueños, aspiraciones, inspiraciones y películas no necesita más explicación.

Lo que ya no es tan evidente es decir que ha conseguido crear esa cosa bastante íntima de un útero de comodidad, belleza y tiempo. Las mujeres de Ford son ricas, poderosas, están en la cumbre, visten de maravilla y sus pieles nunca rozan con las de los vulgares mortales. Tienen su punto de galería de los horrores naturalmente, poca luz para preservarnos dicen, tacones imposibles con los que romperse la cadera -ay- susurran, vestidos hechos para recorrer las caderas fértiles y sinuosas y cuerpos lascivos hechos sino para el pecado sí para el deseo. Las mujeres de Ford se pasan la mañana dedicadas a ellas mismas, las barras de TF dejan el mismo sello de rubor que un orgasmo, sus perfumes son de aquel Opio del que Saint Laurent sabía tanto y saben a almizcle y a tierra ocre y húmeda esperando su verdor mientras que en la silla reposa el traje de ese hombre de Ford vestido a la antigua, y a la moderna, sacado del sueño de serotonina y hormona de cualquiera de esas diesos frías de hielo, heladas, que no lo son tanto....

Sinceramente, yo sólo veo años 30s. Ya sé que a Ford le encanta Studio  54, toda esa jarana de panda de celebrities en los 70 vestidas de Halston que conversaban con Warhol mientras Bianca Jagger iba "colocada" encima de su caballo y Capote escribía los últimos borradores de Answered Prayers. También sabemos todos que a Ford le apasiona ese sexo desenfrenado pre-sida pre-post-moderno que unía a toda la élite en una sala de fiestas de Nueva York. No cabe duda que le gustan los americanos -como él- que le gusta Ossie Clarck, y Halston, y Calvin Klein en sus primeros años y todo ese jaleo de escaparates de lujo en grandes almacenes caros y café con pastas para mujeres ociosas pero poderosas, rubias, pelirrojas, femmes fatales, Evas, Pandoras, súcubos del peor infierno que no se visten como putas.

Ya no se visten como putas.
Ya sólo son damas gélidas con corazón.
La única diferencia.

domingo, noviembre 14, 2010

Gregory Peck


La belleza masculina me crea problemas. Quizás la belleza femenina es la más sencilla de identificar porque el cánon es tan claro, o los motivos que la forman son tan identificables, que uno es capaz de decir si la belleza está o no al primer golpe de vista. No es que con los hombres no pase igual sino que entran otras variables en juego. Hay belleza masculina femenina (un tanto andrógina), masculina (como la de Steve McQueen),encantadora como la de James Stewart, atractiva como la de Cary Grant, sensual como la de Jon Kortajarena o magnífica como la de Gregory Peck.

Peck no es mi tipo de hombre. Bueno, no quiero decir eso. Lo que realmente quiero decir es que Peck es guapo. Pero no es eso. No es esa belleza la que interesa. Peck es atractivo y no es eso. Es elegante, educado, interesante y masculino. Pero no es eso. Es ... Ya lo sé.

Es el conjunto.

viernes, noviembre 12, 2010

Belleza Brutal


Cuando pienso en Liz Taylor me pasa como a Capote y a Warhol: es radiantemente bella, vale, no es mi estrella más radiante pero cada vez que veo su imagen en pantalla, en cualquier sitio, no puedo más que perderme en su belleza: lacerante, dañina, rutilante, explosiva, impactante y brutal.

El adjetivo es ese, brutal. Te deja sin aliento. No es bella, es lo siguiente. Su rostro no se basa en el equilibrio, en la proporción o en la armonía. No se basa en una medida, en una afectación mínima. No se basa siquiera en la elegancia, tampoco en la candidez, en la juventud o en el poder. Se trata de la fuerza.

Siempre pienso lo mismo, ha pasado los límites de bella o de guapa.
O la odias o la amas. No hay más.
Es explosiva. Llena de fuerza. Es poderosa. Mágica.
Es un hada fatal. Una reina, Cleopatra. Una puta. Una emperatriz. Una diosa. Una campesina abrasada por el sol. Una sirena. Un demonio. Un fantasma. Un miedo. Un juego. Un sueño... 
Es la carne.
Es Eva.
Y Pandora.
Es ella.
Con los ojos violeta...

martes, noviembre 09, 2010

Locos 60s

Por mucho empeño que yo ponga en que regresen los 70s, parece que nos acercamos peligrosamente a la idea de los 60s (si bien es cierto que no son los 60s ciertos sino el arquetipo mental que tenemos de esa década). Jackie Kennedy y Oleg Cassini hacía buenas migas mientras ella era la Primera Dama y Mary Quant, con su corte de diablillo de cinco puntas, levantaba ampollas entre las filas conservadoras y los banquillos papels debido, precisamente, a levantar las falditas hasta dejarlas reducidas a úna mínima expresión.

Anna Wintour opina que los 60s son verdaderamente icónicos por todo aquello de la quema de sujetadores, la llegada de la píldora anticonceptiva, Courreges y sus botas siderales y Twiggy haciendo de las suyas por Londres mientras los Beatles y Sinatra ponían banda sonora a la década. La Alta Sociedad aún era divertida -ni viejas glorias ni yuppies de la bolsa- y se hacía fiestas que pasaban a la posteridad, como la de Capote.

La estética de los 60s es verdaderamente prodigiosa, aún quedan viejos filósofos por las calles que, si bien hablan de la postmodernidad, aún no están rendidos a sus dulces cantos de sirena y todo el mundo sigue llevando sombrero: ellos, uno sencillo y ellas, algo muy sofisticado. En Estados Unidos el futuro parece llegar a la vuelta de la esquina, la bomba atómica es algo más que una certeza y en Cuba hay algo más para pensar que en puros. En Londres, el epicentro de la moda "alternativa" en este momento, todo se vive al ritmo del pop, de la comercialidad, de Leda y el cisne y de los nuevos jóvenes y románticos que inspiran y expiran el dulce beso de las drogas blandas. El tye dye y los hippies son una realidad preexistente, el pelo largo, los vestidos de flores y las pamelas blandas comienzan a aparecer.

En tanto, en Francia, Saint Laurent va creando, poco a poco, la mujer que realmente se va a ver en París en los siguientes 20 años: elegante, sensual, con andares felinos de gata salvaje, enfundada en un vestido negro nada clásico, con piezas de joyería-bisutería muy elboradas y un perfume intenso que deje su marca por donde pasa. Y, en España, las cosas van por buen camino pero no tan buen camino: la playa, los guiris, las estampas cañís y todo ese turismo traído por los tecnócratas del Opus Dei comienza a aparecer y, a explotar en las costas, especialmente, la Mediterránea.

Los 70 están próximos. Claro. Van a ser, en el fondo, una continuación de los 60s y una ola que va llegando hacia los 80s pero, echando la vista atrás, uno se da cuenta. Los 20s realmente fueron un cambio de actitud que se ve en la ropa, los 60s fueron un cambio de actitud que si bien se plasma en la moda, es sobre todo un cambio psicológico.

Paco Rabanne diría que bienvenidos a la era acuario.
Y lleva razón.
No es el qué llevas sino el cómo lo llevas.
Y, por eso, lo que importa, es bailar el twist.

domingo, noviembre 07, 2010

Femmes Fatales


Quizás sería mejor decir mujercitas fatales. Al fin y al cabo, no dejan de ser lo mismo sólo que con el filtro del estilo, la edad y la actitud. Se contonean peligrosamente sobre tacones y miran a los hombres con ojos seductores. Con otras mujeres, son desconfiadas. Mejor amigos que amigas, ya saben. Al final se trata de ponerse el vestido más ceñido, los tacones más altos, los labios más rosas y el contoneo más fértil. Y una copa en la mano, quizás algo de tabaco y la certeza de que lo único que tenemos es el presente.

La moda trata del presente más estricto. No se trata de la Alta Costura, de lo que dice Gaultier en París, de que sólo 100 elegidos hayan visto al colección de Tom Ford en Nueva York o de los rumores de Lagerfeld en Chanel y Elbaz y Theyskens... Se trata un poco más de Lanvin -Alber Elbaz- para H&M porque lo que vende es una cita con el hombre al que deseas, eso de Saint Laurent de que el mejor vestido son los brazos de la persona que amas, y si no, uno de sus vestidos. Y al final, es el día a día, ese pret a porter, lo que importa. La moda rápida de verdad.

Para que mis jovencitas puedan ponerse un vestidido, unos taconcitos, un pintalabios rojo fuerte, un collarcito y un poco de convicción de que este sábado merece la pena. Ya llegarán los malos tiempos del lunes después. Pero es el fin de semana cuando mis princesitas eróticas amanecen. Qué se le va a hacer. De eso se trata.

De ser mejor persona cuando amas a alguien.
Y a veces, empezamos a soñarlo con nuestro aspecto.

sábado, noviembre 06, 2010

Marilyn Y Capote


Marilyn y Capote eran buenos amigos.
Ella se quitaba los zapatos cuando bailaba con él en El Moroco.
Así eran prácticamente igual de altos.
Bueno, más o menos.
Dijo de la rubia cuando murió que la vida daba asco sin ella.
Todos de acuerdo.

jueves, noviembre 04, 2010

Tópicos


Holly le contaba a Paul que iba a Tiffany´s a calmarse los dias que tenía un día rojo. Él se sorprendía porque no lo entendía. ¿Rojo? Será negro... ¿no?. No, dice ella, un día negro es cualquiera, lo tienes por cualquier cosa, te engordas o no te dan las cuentas lo que deberían, es igual. Pero los días rojos, tienes miedo de todo y no sabes porqué y sólo te puedes calmar al ir a Tiffanys y respirar el ambiente tranquilo que allí hay porque nada malo puede pasarte allí.

La mayor parte de la gente estaría de acuerdo con este Paul inicial que piensa que los días malos, son los negros. Y no los rojos. Otra loca más, aunque no más loca que cualquier otra persona, que decide cambiarle el color al mal humor. Pero, lo curioso de todo, es que, por ejemplo, cuando estás enamorado se dice que se ve todo de color de rosa.

A Holly le pasa lo contrario. Los malos días, son de color rosa.
¿Qué quiere decir eso?
Al final, sólo hay que ir a Tiffanys.
Nada malo te puede pasar allí.
Hay diamantes.

martes, noviembre 02, 2010

Se Me Pasa El Día Pensando En Joyas


A veces me pasa. Pienso en joyas. Hoy, por ejemplo, me estaba dando un baño y, cuando he vuelto, de repente, se me ha ocurrido pensar en joyas. Estoy pensando en esmeraldas, creo que porque he echado un montón de sales de baño mentoladas que dejaban el agua verde. A medida que se enfríaba, iba echando más y más caliente, sin vaciar la bañera, hasta que el verde inicial prácticamente se ha diluido.

He cogido un libro y me he puesto a leer. Es una sensación muy placentera, a pesar de que no me gusta la idea de mojar el libro. Pero lo que más me gusta es sumergirme alternativamente en el agua. Quiero decir que cuando llevas un rato, ya no sientes el agua. Si sumerges un poco más el brazo, lo vuelves a notar. Es como si te acariciasen. Es una sensación increíblemente dulce.

Y ahora pienso en las esmeraldas.
Ya, ya sé.
No tiene que ver lo uno con lo otro.
¿Y?
Los mejores amigos de la mujer son los diamantes...

lunes, noviembre 01, 2010

Pollilla, Mariposa O Diatriba De Un Bolso


De nuevo. Otro número de UMNO. Y yo hablo de bolsos, sí. Cuando Diana Vreeland apareció en Bazaar, el primer día, se le ocurrió decir en alto que, como encontraba los bolsos feos, lo que podían hacer era no sacar ningún bolso en el mundo y proponer a las mujeres que hiciesen como los hombres y utilizasen sus vestidos.

Warhol, en sus pensamietnos íntimos, pensaba que los bolsos eran feos. Que las chicas, por muy bonitas que fueran, quedaban ridículas con esas cosas colgando y los hippies decidieron que nadie que fuera alguien dentro de su comunidad, llevaba bolso. Pero a Diana Vreeland, como a los otros, la verdad les dio de frente.

El bolso es no sólo el complemento más vendido, mucho más que zapatos y gafas de sol, el que más viste, el que más reluce, el que menos se desgasta y el que se lleva todo el tiempo independientemente de la temperatura, del ánimo o del lugar al que se vaya. Es necesario, una característica que brilla por su ausencia en el mundo de la moda.

Valentino piensa que el bolso es lo único que te puede hacer parecer una mariposa cuando en tu vida real eres una polilla porque tiene algo fascinante. Brilla, es pequeño, apenas cabe nada, pero todas las miradas se posan en él. Los bolsos de fiesta son el colmo de la frivolidad.

En los siglos XVII y XVIII recibieron el nombre de ridículos por su escasa utilidad. Las mujeres, hubo un tiempo, en el que se avergonzaban de sus bolsos pues eran bolsas de costura -feas- que no se podían mostrar en los lugares elegantes. Luego, aprendieron a cargar con sus cosas al marido, al criado o a quien fuese porque una mujer con las manos llenas era, más que sospechoso.

Luego, las novias en sus lunas de miel llevaban bolsos con caras de porcelana en la que los pintores dibujaban lo más célebre de su recorrido por Europa: Notre Dame, la Torre de Pisa, San Pedro el Vaticano o la costa española del norte, eminentemente, el País Vasco. Y los hombres encontraban aquella obsesión algo ridícula.

¿Para qué sirve lo que no sirve y porqué es tan caro?

Es una buena pregunta, supongo.
Quizás la clave sea esa, convertirse de polilla en mariposa.
Y eso tiene un precio.
Más y más en Umno.