miércoles, junio 30, 2010

Tacones


En los 50s se pusieron de moda los tacones de aguja que eran casi armas blancas y a Chanel casi le da un shock.


¿¿Qué??


Podía pasar que a Dior le dieran cosas y pusiera a sus mujeres liberadas una jaula de pajaros, los morros de rojo y mucho colorete demostrando el latido del corazón entre pechos puntiagudos pero que a Dior -ese normando- pero que taladrase el suelo con aquellos zapatos, encorvase espaldas, sacase el lado objeto, decorativo, de la mujer lámpara y la esposa trofeo era algo que Madame -la suiza en aquellos años- no podía tolerar.
Diseñó una colección de zapatitos planos, los bicolores, como zapato salón de tacón normal y bailaraina para desafiar todos los desaires de la moda y esos inútiles hombres que no saben diseñar. Massaro ayudó claro y relajó el cuerpo cargando el peso en la planta del pie y no en los dedos y el talón, descargando el empeine.
Luego llegó Vivier y se inventó la coma.
O el punto y aparte.
Y luego vinieron las plataformas -ja-, las cuñas -ouch-, el tacón fetichista -ay- y más esperpentos sacados de la indiosincrasia de alguien, imagino. Ahora, sumergidos en un revival de los 60s, de los taconazos, de las mujeres perfectas y demás (oui, ya saben), aparece ese modelo en Milán por la señorita Bataglia.
Lo veo masculino.
Erecto.
Quedan lejos los sesenta.
Y no hay Gabrielle.
Pero hay Prada.
"Femeninas pero no débiles"

lunes, junio 28, 2010

El Medio Es El Mensaje


Seguimos con los detalles. Carla Bruni sigue empeñada en ser Jackie Kennedy, ya que total si Kennedy ganó en 1960 fue por su mujer, su físico, su encanto, su atractivo y el voto femenino frente a Nixon, pastoso, que vivía por y para la política y sin pizca de telegenia.

Hay algo terriblemente de pastiche en Bruni pero también tiene sus cosillas de francesita y demás, de morritos finos, de andares gráciles y ligeros y de gracia. Por ejemplo, el bolsito de Hermés.

Es una cosa mona. Graciosa que en el XVII se llamaba el rídiculo.
El corte de este vestido tiene algo de traje de recepción del XVIII. Algo de bombonera también. A estos trajes, la gente los llamaba -pardon- "pisamierdas" porque la gente llegaba a la embajada en carruaje y las señoras no se resistían (mis chicas siempre prácticas) a sacar una cola de ahínotemenees para ser las más distinguidas sobre la pista de baile.
A Bruni le vienen bien para jugar a las damas francesas, en negro como la flor que se quiere tapar pero que eclipsa a la buena de Kitty, la jovencita, vestidita de rosa en Anna Karenina de Tolstoi frente a la radiante Karenina de negro luto pero magnífica.
Pisaverdes...

Y, para acabar, los zapatitos.

Forrados en terciopelo noche como le gustaban a Christian Dior y con esa pizca de tacón de la que habla Aerin Lauder y que es un mal común entre los hombres bajitos (sobrados-acomplejados) de ego según el caso.
En la Edad Media, y en Roma, las mujeres llevaban zapatos de seda que se desgarraban a pocos pasos para no poder ir muy lejos de su centro vital, la casa y su señor. O la casa y el fuego del hogar según se mire. Los zapateros iban a las casas a reparar las suelas de papel que llevaban en muchos casos los zapatitos y los cuentos tradicionales ya hablan del zapatito que perdió Cenicienta que !oh! era de cristal.
Bruni dice, "no hablo y soy en silencio" pero "visto y existo".
Qué demonios, el medio es el mensaje.

Señoras


Cuando se habla de Seth se dice que es un personaje malo -un antagonismo- que busca la destrucción del mundo y que su maldad se denota en que es pelirrojo. En el caso de Karen Elson, su innenarrable cabellera y su porte de dama victoriana, lánguida, de vampira, de criatura de mito, de Drácula, de Condesa Bathory combinada con su palidez espectral y su boca que reverdece su rostro del diecinueve.

No quiero olvidarme de ella. Con su abrigo de leopardo a medio camino entre Charada, Hitchcock y una francesa burguesa y exquisita de Colette y de Maxim´s de París. Divina con esos guantes que, como a Cruella de Vill, le quitan humanidad y la elevan al Olimpo de la imaginación y del fetichismo, del casi voyeurismo y de la fija maquinación por su impresionante fascinación.
Es el porte lo que veo.
El estilo.
Sólo veo a Karen.
Como eso que decían los expertos en la teoría de la comunicación que el medio es el mensaje. Y qué medio. Divino. Prerrafaelita. Dandi. Digno. Altivo. Divino. Burgués. De baja estofa. Sádico. Perverso. Alegre. Sexual. Frío. Estéril. Fértil. Oscuro. Brillante.



Rojo de pasión y rojo de sangre.

Leopardo de fiera y de coraza.

Y planes. Muchos planes.

domingo, junio 27, 2010

Vogue USA Y La Mujer Diez


Seguimos con las historias.
De esas de los campos de la memoria y la nostalgia del corazón.


Natalia Vodianova es la mujer perfecta. Madre, esposa, amante, amiga, mujer, niña, señora, joven, ingenua y sabia, prudente, excitable y loca. Perfecta y podrida en sí misma. Aunque no lo parece.


Lo que vende es la vida americana. Esa que a Goebbels le fascinaba y que salía en la pantalla grande, en la publicidad, en las revistas y en las promesas a los emigrantes de la Isla de Ellis, la tierra prometida y el Sueño americano.



El tiempo no pasa. La juventud no se consume. La lozanía no acaba. El campo siempre reverdece. La vida siempre sobrevive y la historia nunca acaba, siempre queda el happy end que aguarda, latente, la muerte que es resurreción apostólica y protestante o católica según el caso.


USA es una fiesta y Hemingway no lo sabía.


¿París? Nueva York.
Los campos de América.
Sus playas.
Su anhelo.
Su deseo.
Su sueño.

Y la vida pasa en ese tiemp muerto ad infinitum en el que el carmín no se corre por los besos.
La suela no se gasta.
La temperatura no baja.
El viento no despeina.
Y él, no se emborracha.

Incluso las partidas parecen llegadas.
Las pérdidas, encuentros.
El pasado, futuro.

El destino no es más que puertas abiertas a otra vida que es la misma en el fondo.


No es camino sino fluir.


Y pasa el tiempo, pero somos los mismos.
En los cuarenta, cincuenta, sesenta y a día de hoy.
Como dijeron de los Lumiére, "el hombre ha superado la muerte.".
Las mujeres, la eterna juventud.

sábado, junio 26, 2010

Y Dios Creó A La Mujer


Eva y Pandora dan mala fama pero son tan divinas... que se olvida. Cuentan de Marilyn Monroe que en realidad no era más que otra chica mona más pero que, como le ocurría a Rita Hayworth, una vez que el visor de la cámara la divisaba, se volvía de carne, la podías tocar, sus labios te hablaban, los ojos te comían y el brazo parecía acercarse hasta tocarte como una hermana, una heroína, una diosa o un fantasma.

Marc Jacobs debió pensar algo parecido en su desfile sobre las mujeres perfectas que son todo sexo, sobre la recta pulcritud que es todo ardor, sobre la gélida frialdad que quema, que abrasa, que consume, que arrebata como la de las gatas en celo. Con ese aire divino y angelical del alma oscura que se carcome en ese epíteto mágico de que la belleza es mejor que la inteligencia pues no precisa explicación y que sentencia un trágico por siempre que no es más que un ahora.

Pero ahora, ahora dice Marc Jacobs, somos jóvenes y bellas y auténticas y nunca estarás ni más delgada, ni más hermosa, ni más rica, ni más feliz probablemente y sólo nos queda el hoy así que, este tipo de mujeres, sólo pueden vivir con el tanto más. Tanto más radiantes, tanto más gélidas, tanto más dignas de admirar. Hoy, mis burguesas cándidas no lo son tanto.

Mis burguesas no son tanto como la Deneuve de YSL en Belle de Jour sino como una maravillosa flor delicada, un vestido de color hiedra llevado con diamantes que encajan en mujeres muy blancas, algo sosas, protestantes, que visten trajes de seda color hiedra y con los ojos oscuros y el pelo recogido en un hermoso moño que confirma, extasiando al que mira, que uno pertenece inevitablemente a una época moral y estricta que llevaba diamantes al cuello del tamaño de tazones y que uno podría verles falsos, saberles falsos y encontraría auténticos porque ella lo es.

Christy Turlington, Karen Elson y Natalia Vodianova podrían ser tres coristas aspirantes a cazar marido o tres condesas amigas, tres rusas de las novelas de Tolstoi que se parecen en dignidad a ese aire sereno de la Natasha de Guerra y Paz pero lo que son es tres damas. Americanas de pura cepa pero damas (si esto no es una incongruencia) de esas que van a París a soñar y cuya vida tiene algo de vodevil.

Las Steford wifes, como se las llama, son divinas y elegantes y por dentro tienen complejos arquetipos que Jung y Freud intentaban descifrar. Simples y frívolas denotan todo un estilo de vida con solo agarrar un bolso. Parece frívolo el decir que no usan cocodrilo antes de las 12 porque nadie que merezca la pena lo lleva pero tras esa máxima se esconde todo un universo.


Sí, por primera vez en muchos años las mujeres vuelven a tener dimensión.

Y no me refiero a las 3D del pecho, de la cadera y de la cintura en su sitio ajustadas como un reloj de arena, como un surtidor de agua que brota del pecho calmando sed de infantes y avivando la necesidad de un trago del amante. No me refiero a un universo mental, ni a un atrezzo de teatro, no me refiero al gran escenario de Shakespeare, ni al cuento escrito por un idiota lleno de furia y dolor.No.
Me refiero a aquella máxima de "el hombre es la medida".

Ella lo es. Medida de lo discreto del bolso de mano con cuerpo rígido que se vuelve como una vagina dentada símbolo de lo más primitivo y lo más animal tamizado con lo más sofisticado. Medida de lo aburguesado y lo contenido y del pecho saliente, naciente, turgente y amado. Que se aprehende, se ama, se añora y se idolatra. Medida del tacón que eleva el seno y el trasero y canta las bondades del erotismo sutil y delicado que empieza en el pie y termina en el alma. Medida de lo austero, lo sangrante, lo femenino, lo oscuro, lo rojo, la muerte y la vida.
El resto es un burdo atrezzo.
Luces, cámara y acción.
Y ellas las estrellas.
!Qué estrellas!
De las que convierte todo lo demás en atrezzo.
Y en pantalla sólo salen ellas.
Vivas, jóvenes, eternas, inviolables y sagradas.
Muertas, viejas, caducas, profanas y falsas.
Pero auténticas.
Extiende el brazo y toca.
¿Sientes el calor del foco, el latir del pecho desbocado, el pulso acelerándose y el rubor llegando al rostro?
Viven.
Como las grandes estatuas.
Que malditas están por ser estatuas.
Y benditas por ser de diosas divinas.
Y Dios creó a la mujer.
Y la mujer creó a los dioses.
Divino privilegio, bonita venganza, mejor destino aún.

viernes, junio 25, 2010

Desintoxicar(se)


Me estoy acordando de que la moda es mujer.
La filosofía es mujer.
La provocación es mujer.
Y la visten los modistos.
Los historiadores.
Los filósofos.
Y la sueñan los hombres.
Pero es que, amigos, la forma es mujer.

jueves, junio 24, 2010

Historia, Otra Reina De Vanidades


Madame Guillotine acabó con Madame Déficit más pronto de lo que se dice !Vive la France! y Napoleón doró a Josefina con joyuelas de Chopard y bonitos diamantes. Napoleón, un grande donde se mire, (uno de esos hombres con corazón y brío) convírtió la moda en un asunto de Estado. Lo que debía ser.
Las reinonas de la Revolución que no inhalaban el talco que sus sirvientes las daban en las talqueras -¿? bonito neologismo que debe ser viejismo por su desuso- abotonó hasta las trancas a los soldados que iban a Rusia con su redingote y bajó los ánimos de la nobleza -ya saben que los aristócratas van a la farola- y las medidas desmesuradas de la moda.
Se abrieron grandes almacenes, dejó de haber peluqueros que hacían altares para proas en la cabeza y jardines en los zapatos y las mujeres empezaron a enterrar esos vestidos de tres metros de radio que llevaban antes anunciando quién sabe si un martirio, una estupidez, un arte maravilloso el mejor del mundo o una simple moda que hábía de morir. Los cambiaron por cosas más clásicas, por escotes cerrados bajo la línea del busto, a moños relajados, abanicos discretos, historias por buenas dentaduras -la que perdió Josefina en Toledo como quien dice- y otra concepción del mundo.
Napoleón cambió -por poco tiempo- muchas cosas.
Bellas, ciertamente, las nuevas..
Pero tan bonitas las viejas... que merece la pena echar la vista atrás.
Unos bonitos dos metros de diámetro que impiden todo contacto, toda comodidad, toda respiración y toda caminata o actividad.
Yo no sé eso de la liberación de la mujer y el trabajar con el sudor de la frente.
¿No había bastante con parir o qué?
Tontas...

miércoles, junio 23, 2010

Amantes


Hay imágenes muy famosas.

Y fotógrafos que iban a iniciarse con una modelo para Vogue e hicieron historia con el vestido colgado de la percha mientras la modelo -ah, bite bite- se mordía las uñas o terminaba un cigarro o dios sabe qué hacía la -supongo- buena moza.

Al fin y al cabo, uno se pone algo para vivirlo y no para enseñarlo en sí -¿no?- bueno bueno, o al menos así conciben algunas personas las cosas. Este vestido, todo el mundo sabe, que su dueña está radiante recibiendo en lencería con una bata de raso en color crema a su fiancé -o lo que sea- mientras se pasea descalza con las uñas a medio pintar. Espera a ser vivido en una gran noche, una fiesta divina donde correrá champagne y risas y se deslizará la mano de él por su cadera y sus labios por su boca.
Lo que cuenta.
Lo que eres y no lo que anotas.
Lo que vives y no lo que llevas.
Eso sí, avec charme...

martes, junio 22, 2010

El Pan De La Industria


Eso decían con la Revolución Industrial, que el hierro era el pan de la industria, esa que enfebreció el mundo de la moda con nombres propios, la lanzadera, la Jenny, la... que cantaban sus bondades en las ferias internacionales como verduleras a grito pelado y haciendo demostraciones a cuatro, a doce hilos, estampando cartones, haciendo quién sabe qué virguerías...
Siempre que paseo por debajo de la Torre Eiffel siento ganas irrefrenables de encontrarme con parisinas de verdad, de las de mucho beber, mucho fumar y demás pero de morritos rojos y vestidos negros y tacones bajos y baguette bajo el brazo y uno de esos periódicos que se estila en Europa formato sábana bien doblado en cuatro pliegues bajo el brazo.
Siento ganas irrefrenables de pan recién hecho que huele a pan recién hecho, de cestas de paja, de melenitas Brigitte Bardot, de encajes, de brocantes, de muebles raídos y roídos, de pasos firmes intercalados con pasos tímidos, de miradas azoradas de amor, de ojos azules y ojitos negros, de tópicos, de tarjetas sin crédito y una buena lista de deudas a sus espaldas, algo de sabor a whisky reducido con agua y un poquito de champagne y vino de ese tinto espeso que sirven en algunos bares de Francia donde comparten pesebre obreros y señoronas de esas de cardado tieso y chaqueta Chanel.
Necesito ver boinas negras, vestiditos de rayas, bolsitos rojos, zapatos de niña, algunas Gigis de Audrey Hepburn, moñitos deshechos, camiseros y la Ciudad de la Luz resplandeciente en luces.
Y me reafirmo, todos románticos perdidos.
Pero qué bien sabe el amor sellado en rouge de Chanel que huele a Número 5. Y con estrella.

La Sirenita


Cuando la fantasía se convierte en mujer.
Debería rezar el epitafio de la foto difunta.
Del pasado perdido.
De la historia.
Pero, !cómo reluce la vida!
Cómo brilla el sol reflejado entre las olas.
Cómo alborota el viento la naturaleza.
Cómo agita la brisa las faldas cortas.
Cómo anima el calor a las excitantes sandalias.
Cómo sabe la playa, el paseo marítimo, las camisetas de rayas, las alpargatas y los cuentos lejanos de mar....

lunes, junio 21, 2010

Perder La Cabeza


Antes de que me olvide de cuando se usaba sombrero.

Cuando se criticaba que "¿Kennedy? ¿Un presidente sin sombrero?"...

Cuando había dos talleres de vestidos, uno de bolsos y zapatos y otro exclusivamente para sombreros.

Cuando las chicas acortaban en metros sus vestidos por el racionamiento y subían sus tocados para animar la moral.

Cuando el mundo giraba un pelín más despacio y esas cosas...
Se amaba despacio, sin prisa; se bebía a tragos largos y se vivía "sin prisa pero sin pausa".
Y qué buenos tiempos.

domingo, junio 20, 2010

Las Princesas Y El Buen Hacer


Se ha casado la futura reina de Suecia -si es que no gana la república antes, como en España- y se ha disfrutado de las apariciones de la sangre azul, de la sangre mestiza por matrimonio que debe ser púrpura -!anda, como la República!- y de la sangre roja de la élite social. Todas muy refinadas y muy princesas. Regias como dicen los porteños, que me gusta más.


El evento en sí, como las puestas de largo en París, es de los que se espera una hipérbole de tafetanes y sedas, de galas, de coronas de diamantes, de tiaras reales, de títulos nobiliarios y de esplendor de ese del viejo Continente -la buena Europa, esa que Zeus el muy bribón poseyó como Toro blanco- y en un alarde de hispanidad, de fiesta nacional, de tradición y de buen hacer aparecen en el teatro sueco los miembros de la familia real española y Letizia acapara miradas.


Pero, es la Infanta Elena aquella que casada con Marichalar -muy noble de Soria él- convierte a Elena de Borbón antaño disparate trenzado como Yocasta pero sin alfileres de oro que clavarle en los ojos en una mujer chic refinada, que lleva Lacroix en las Alfombras Rojas familiares -que también en la realeza son las bodas- y que de vez en cuando se decanta por Chanel, cuelga algún Valentino en el armario y usa algún Dior pero, más Lacroix.


El Lacroix ese de colores imposibles y cortes barrocos, como España. Mujeres brillantes, ruidosas, de esas "que ríen como llora Chabela" y que saben a tierra, a vino y a pasión más que a moda pero que son moda y vida en letras mayúsculas. Y la Infanta Elena está radiante en esas prendas.

Pero, he aquí el dilema del siglo de Oro español que el Barroco ese lustroso siempre acaba en decadencia y que lo lleno acaba en vacúo y lo alegre en drama y llega el tocar fondo. Divorcio -donde fueres haz lo que vieres- y el fin de Lacroix dejan al mundo (de la moda ¿?) un poco más oscuro y un poco menos genial y al universo monárquico español un poco más cercano al pueblo -ay, las estatuas no deben ser de carne dicen porque los dioses son dioses y los hombres hombres y al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios- y Elena, sin Lacroix, sin componer y sin novio no se sabe uno qué va a hacer con su vida (estética, sí sí sí).
Y cuando tiros largos exige el protocolo se viste de Lorenzo Caprile, con uno de los mejores cortes de falda que he visto en años, y nos dice que sí, que para qué nos vamos a engañar, que Spain is different y, en este caso, para mejor. Torera de arriba España toda Goyesca, vestido que es capote, capa, sangre grana española y cultura real y sangre borbona de esa francesa tan española que ama las corridas de toro, la sangre, el rojo, el vino, la pasión y la vida.

Y qué bonitos son los cuentos de princesas.
Aunque los escriban republicanos.
Y qué bonito es San Manuel Bueno, Mártir aunque sea sin fe pero, con un Dios que no lleva el mazo dando.
Unifica un poco eso del dorado y grana.
Aunque ya saben ustedes, que España es republicana...
Aunque, a veces, menos que otras.
Y suenan pasodobles aunque sea en Suecia.
Joder.

sábado, junio 19, 2010

El Paso Del Tiempo


Eso que también se conoce como decadencia.
Como era o etapa, o incluso -si se apura un poco- como vida.
No puedo parar de pensar en verano en el curso de los tiempos, presuntuosa expresión donde las haya verbigracia de lo que quiero comentar. El número de prendas.
Increíble, hace cincuenta años el número de prendas que llevaba una mujer encima se multiplicaba por dos y, especialmente en verano, se solía llevar siempre un chaqueta o una foularina por ese "frío" -sigh- veraniego. El zapato cerrado, nada de sandalia de pecadora y pelo suelto de pecadora, obligaba a llevar medias y las más chics, liguero. Que si las bien vestidas llevan combinación que si viso que si demás y no olvidemos el pañuelito al cuello, el bolso para las criaturas y lo que cayese.
Hace cien años se multiplicaba por tres o por cuatro. Valga el ejemplo ese del ir a la playa recatadamente y el inicio del turisteo, la afición desmedida de los americanos por Europa y el todoParis en Biarritz, Montecarlo y luego Cannes y !ay! Mónaco. Eso de Oscar Wilde sobre que los americanos buenos van a París y los malos, a América en vistas de la fascinación americana por Europa, la vieja y ruinosa Europa. Por cierto, eso en la época se veía en ilustraciones en las que un viejo noble inglés preguntaba a las jodidamente ricas americanas si habían visto Roma, madre e hija se quedaban en un tris de no saber y al final la hija con determinación decía !Mamá, fue allí donde compramos las medias!. Y luego dicen de la tontería y las fashion victims....
Si seguimos indagando en la historia de la moda, en la antropología sólo tenemos que dar un pequeño salto al Barroco cumbre con Maria Antonieta para precipitarnos a multiplicar por seis y por siete el número de prendas que se llevaban, por ocho en volumen, por diez en altura y con una maravilla a tus pies. Maria Antonieta tenía una sirvienta sólo para cuidar sus delicadas zapatillas que no eran como las de las matronas romanas con suela de papel pero casi... para no dar más de diez pasos a riesgo de quebrar -certeza- la suela.
Por supuesto, como en todo, seguir hacia más atrás nos vuelve a reconectar con el ahora.
La práctica semidesnudez o la desnudez que ya no es ni la hoja de parra...
Y qué bonito es el verano y... cuánto o qué poco hemos cambiado.
Sobre todo, las bellas hijas de Eva.

miércoles, junio 16, 2010

Fascinación


Es muy tópico lo de que el sexo vende.
Que los ochenta están -estaban- de moda.
Que las hiperféminas poderosas se siguen llevando.
Que ellas mandan.
Y tal.
Pero es que Mugler es muy grande.
Los Ángeles nos pone en situación, un poco a lo puta de Miami y otro poco de aspirante a estrella entremezclado con dinero, drogas, sexo, perversión, música, estrellas, cine, focos, sueños, pesadillas, espejismos y mucha, mucha sed de mal.
Mujeres al borde de una piscina, de un ataque de nervios verbigracia de Almodovar -si es que gustan (yo no, pero de todo hay en la viña del Señor)- y con muchas ganas de poder, de seducir, con algo de templo lésbico al escándalo, al secreto, al buen y al mal gusto y a Abraxas si se tercia...
Mucha actitud, poca efigie y mucho cuerpo que es lo que importa.
Sin paternalismos y con muchas filias y fobias, con muchas ganas.
De éxito, de sangre, de alcohol, de amor, de sexo, de sangre, de vicio, de pureza, de dinero, de diversión, de llanto, de risa, de droga, de música, de calma, de caos, de exceso, de vicio, de nada y de sofisticación.
Y todo así, fluyendo...
Como un sueño muy real.

domingo, junio 13, 2010

Metamorfosis De Dafne O De Narciso


El alterego...


El alma externa de Démeter, Eleusis y sus príncipes y las Parcas.


La vida que rebosa.


La belleza petrificada.

viernes, junio 11, 2010

Chaumet, Los Diamantes Y La Eternidad


La historia comienza con mucho oropel y palabrería casi mítico, se relaciona con el vellocino de oro, con la nobleza, con el absolutismo, con los reyes más despóticos y dedicados al lujo y a mandar -básicamente-. Se decidió crear por Francisco I en el siglo XVI, una gran colección de joyas que tras Napoleón I tendrá que ser vendida. Trágicamente la subasta comienza así:


"Los diamantes, las piedras y joyas formando parte de la colección llamada Diamantes de la Corona (...), serán vendidas en subasta pública. El producto de esta venta será convertido en rentas sobre el Estado."


Y ese honor de Napoleón cayendo ante Chaumet y encargando miles de joyas al Joyero Oficial del Imperio -ja- se volatiliza en manos privadas, en pérdidas eternas y en otras variantes poco interesantes para la historia -o sí, quién sabe-. Napoleón III decidido a emular y superar la grandeza de su tío -culpable de casi todas las independencias americanas sigh- las recompra para su amada y las refunde o conserva, según el gusto.


Napoleón III compró -casi- toda la colección para su amada Eugenia de Montijo.


La misma Eugenia de Montijo, bella a rabiar, que por no tener "pa pan" no tenía "pa joyas" y se cubría de violetas porque eran del color de sus ojos.


Las vueltas que da la vida, como quien dice.

jueves, junio 10, 2010

Perder La Cabeza


Louboutin se vuelve loco.
Pinta el mundo de rojo, el camino de baldosas amarillas para cada princesa que quiere salir de Kansas -Totó- y pone cabecitas de Maria Antonieta por sus zapatos, total que si la reina fashion victim pierde la cabeza por una ristra de diamantes, unas cuantas cadenas de perlas, algo de encaje y zapatos de raso y champagne, juego, operetas y Trianon pequeñito con ovejitas que comen pastel(illos) hace un guiño a sus fashionistas. Ay.
El mundo a tus pies, dice.
Y la cabeza si te descuidas.
Madame Déficit, llamaban a la dulce señorita austriaca que llegó a Versalles bastante perdida y salió de Versalles rodando como quien dice entre su amante el Conde Fersen, el pueblo de París sediento de sangre y el rey descendiente del Rey Sol, otro delfín... Y Mademosielles Déficit Visa cancelada a las actuales.
Para ellas, "porque ellas lo valen" Louboutin hace este zapatito. Como quien dice, sin gota de ironía. Bueno, quizás algo de humor negro...

miércoles, junio 09, 2010

Bella, Más Oscura


La Edad Media demonizó a un gran número de criaturas y de seres de gran belleza originarios del paganismo convirtiendo al demonio en lo retorcido y en la fealdad. Los enanos, los seres deformes, los minúsvalidos y la fealdad en general se entendía como atributo y propiead de lo horrendo.
De alguna forma los limpios de espíritu, los píos, necesariamente tenían que ser bellos por fuera en una relación de la dualidad alma-cuerpo. La mentalidad popular encontraba el todo unitario formado por la dualidad del doble y el cuerpo como la necesidad por lo que lo bello era bueno y lo feo malo.
Hasta aqui tenemos la mentalidad popular -de las gentes- hasta el punto primero de la genealogía de la moral de Nieztsche en el que encontraríamos la asimilación de lo bueno a lo noble y lo malo a lo llano -lo bajo, lo vulgar, lo no noble-. Nos encontraríamos bien en la mentalidad pagana, bien en la sociedad trinitaria y tripartita de Dumezil, bien en el primer intisto del maná, necesariamente en el primer estadio de la mentalidad humana por asociación unitaria.
Y... necesariamente, el cambio.
De la misma forma que los judíos -la mentalidad judeocristiana monoteísta devota de la monolatría- invierten el valor de lo bueno a lo bajo y lo malo a lo "alto" -nobleza- convirtiendo en benditos de Dios a los tullidos, los ciegos, los mendigos, los pobres en todos los sentidos mientras que los ricos "no entrarían en el reino de los cielos como no pasa -soga- por el ojo de una aguja" en una comparación más que ad hoc.
La mentalidad cristiana encontró la inversión haciendo que lo bello tuviera cualidades negativas y lo feo, lo que inspira compasión necesitaba ser bueno pues el espíritu se esconde y son los ojos los que no ven.
Tenemos entonces a las brujas que si bien en sus inicios carecían de culto por su carácter negativo y eran feas se transmutan en las hadas -que como las ninfas tienen un marcado lado peligroso de voluble carácter y de problemas con los mortales a los que aturden, matan tras hacer el amor o hacen enloquecer-- que son hermosas y vampiresas -femme fatale-que atraen con su belleza de la misma forma que las plantas carnívoras son de bellos colores para atraer a sus presas.
Negra soy más hermosa.
Es el lema de la Iglesia en el medievo que advierte de la materia triunfando sobre el espíritu.

De esa inversión tenemos un ejemplo claro en la mitología menor, de por ejemplo, elfos y enanos en el seno de la mitología germánica.

Los elfos, seres bellos -sin confundirlos con el Oberon de Shakespeare en El Sueño de Una Noche de Verano- con culto, relacionados con aguas, sueños y muerte en una equiparación similar a los manes pero benévolos, algo así como germanos santificados tras su muerte indudablemente positivos que además son bellos como el sol, dominan la magia y los elementos naturales, brillan y son blancos o relucientes y desterran de su vida el pecado, la suciedad, la mentira y los males morales de la sociedad siendo seres intachables relacionados con los primigenios wanes fértiles que alegraban a los primitivos hombres la vida disipada del nomadismo antes de la llegada de los Ases y los espíritus del tiempo y el destino -las nornas-. Con el cristianismo, se produce una inversión y se convierten en espíritus malvados y retorcidos con connotación de transmisor de enfermedades, espíritus negativos -wichte- y profundamente

Y en cambio, tenemos a los enanos seres negativos en la mitología germánica que sujetan la cúpula celeste y que cualquier día la soltarán provocando el "fin del mundo" o el Ragnarok -término con el que se designa- que emergen de la carne putrefacta del gigante malvado primigenio llamado Ymir que con su sacrificio crea el mundo ya que de su carne salen los gusanos que son los enanos con raciocinio, condena que les dan los dioses. Viven en la oscuridad, son retorcidos, se les relaciona con lo manual en cierta forma como herreros y con la habilidad técnica y son negativos pues no se les rinde culto.
El cristianismo los convierte en los bonitos gnomos de jardín con gorrito rojo con relaciones en la naturaleza virgen y la vida mientras que antaño se relacionaban con la muerte y la putrefacción con promotores del fin del mundo y con la putrefacción pero cambian y se convierten en amables criaturillas de tres palmos máximos con un aire entrañable, mucha sabiduría y algo gruñones pero de buen corazón, sin duda.
La inversión de valores, sin duda alguna es una realidad.
Morgana se ha convertido en bella y los leprosos son los elegidos del Nuevo Testamento.
Y tenemos bonitas conversiones y metáforas con aguja -e hilo-.
Ay... la frivolidad.

martes, junio 08, 2010

Eva Es Una Yuppie

O al menos eso piensa Steven Meisel.
Yuppie con prendas de cuatro mil dólares pero yuppie.
Observadora, controladora, hiperactiva y algo histérica.
¿Por qué no decirlo?
Pero chic.
Al fin y al cabo.


Ambición como quien dice.
Y rutina.
Y poco o mucho morbo según la mirada.
Aunque a veces las miradas no bastan.


Sobradamente preparada y hermosa pero sin mucha suerte. Y con un halo de perversión a su alrededor entre tanta perfección controlada, entre tanto recato monjil. Esa cosa de las mujeres que ocultan algo de Prada ya sea una traición, un sueño, un amante o un asesinato.

Algo de extraña desubicación también.
Como en Blade Runner pero de otro modo.
Ya, ya.

Y algo de surrealismo.
Eso de Scott Fitzgerald o de la felicidad y una cabra tocando el violín como quien dice.

lunes, junio 07, 2010

Eugenia Silva, De Carne


Sí, Eugenia Silva ha abierto un blog en Elle.es donde trata de postear una imagen suya cada día con su atuendo. Lo que viene siendo más streetstyle o no tan "street" como puede parecer. Eugenia Silva que vive entre Nueva York, Formentera y Madrid enlaza la despreocupación veraniega del verano Mediterráneo, la cosmopolita, gris progreso y estandarizada pero bella y actual Madrid con las fiestas de Nueva York y la vida social al otro lado del Atlántico y por este lado también.
En Cannes viste de Armani, en Nueva York de Hervé Leroux Couture, en Madrid lleva bailarinas Repetto, en Cannes joyas de Chopard y en Formentera se olvida y se pone muchas joyas, shorts y camisas blancas masculinas en plan hippy con sandalias hechas a mano planas. Para eventos, aparte de Armani, sigh, usa Leroux Couture y parece que le gusta llevar a bodas y fiestas prendas de BCBG. También usa prendas de Zara básicas, sus prendas favoritas del armario -como una chaqueta de Slimane para Dior Homme- y ropa burnafteruse de Isabel Marant.
Lo curioso es que en el formulario de comentarios, a Silva le piden más estilismos de día a día con ropa de Zara & Co y sus devotos fans aplauden su estilo. Partiendo de la base de que Eugenia Silva se pone lo que quiera, no deja de tener gracia lo de Zara. ¿Eugenia Silva siempre de Zara?, y... ¿por qué no decirle a Galliano que el extracto del banco vendrá muy largo si sigue haciendo vestidos imposibles que Amancio Ortega no puede copiar?. Ugh. De veras que creo que el único -o el aliciente- que tiene el blog de Eugenia en Elle es su estilo de vida.
Cuenta ella que a Armani no le gusta que use carmín rojo, que roba ropa a sus exnovios y a sus novios, que usa pulseras de Accesorize entremezcladas con Armani y en todas las ocasiones ya sea una boda de copete o un día a día, parece preocupada por el comercio justo y vinculada con los proyectos humanitarios que realiza usando sandalias y pendientes africanos por ejemplo, y que combina la vida ordinaria -prosaica ¿?- con la extraordinaria -en verso ¿?- de forma que un día apenas se peina en Ibiza y al siguiente deslumbra en Cancún vestida de blanco.
Eso sí, parece que por votación popular Eugenia va a tener que incorporar consejos de belleza y demás frivolidades -¿?- a su blog personal. No me parece que sea mala idea la verdad, todo lo contrario. Y tampoco me alíneo en los que creen que es el blog más frívolo de la revista. No cuenta su vida, no es pedante, no pega las etiquetas por detrás de los vestidos para hacer la foto en su egoblog y lejos de hablar de si tiene estilo o no, es una buena inspiración. Sobre todo para bodas y fiestas y tal. Peores cosas se han visto, además. Podría estar mejor evidentemente pero es una chica guapa, no se encasqueta extrañas alucinaciones siderales y es educada.
Y sí, esto son más de unas cuantas razones para entrar.
Pero como dicen que una imagen vale más que mil palabras...

Pañuelos 2.0


Antes de que se me olvide, parece ser que sí que asistimos al viejo estilo actualizado. Y, más cuando se trata de pañuelos. Hermés, la marca por excelencia encargada de estampar seda como nadie, puede adentrarnos en el túnel del tiempo hacia los setenta, traernos al más febril presente caduco o sublimar una perpetua atemporalidad conjuntada con perlas, bicolores bajos y tweed de Chanel.
Pero más allá de lo bonita que es la seda impregnada de perfumes -caros, para qué negarlo- y sobre un bonito cuello ahora en verano, está claro que eso de las pequeñas cosas siempre ayuda.