jueves, abril 29, 2010

Sobriedad


No hay nada más sobrio que el gasto.
He dicho.
Los aristócratas pensaban que no había nada mejor en la vida que el dispendio. Llevaban razón. Pero luego también veían que lo nuevo era de nuevo rico y eso no era compatible con el rancio abolengo. Así que llevaban zapatos agujereados, daban los pantalones a los criados para que "pareciesen viejos" y no importaba demasiado qué o cuándo se llevaba y qué se hacía con ello o si se ensuciaba.
Esto es algo así como el que se pasa la vida queriendo tener dinero para comprar ropa nueva y cuando consigue tener dinero para comprar ropa nueva, se da cuenta de que lo verdaderamente importante es que parezca vieja...

miércoles, abril 28, 2010

YSL, Un Príncipe Entre Ladrones


Yves Saint Laurent era un muchacho creativo de Orán, Argelia, que se adueño del trono de París y del de Europa, y el mundo, siendo casi un "pies negros".



En cuanto YSL tenía ataques de melancolía, Pierre Bergé, decidió construirle un palacete donde pudiera sentirse libre, querido y amado. Le doró de príncipe, le colgó el retrato de Warhol enmarcó el logo, los dibujos de sus obras, las inspiraciones predilectas y la galería de arte que inauguró con una estatua africana que, en palabras de Bergé, "olía muy raro".


YSL quedó, de esta forma, como un parisino rajá que se contoneaba por una sala llena de huríes que él mismo vestía y que todas le amaban con devoción.


En medio de una vieja obsesión dandi de que "la vida es arte".


YSL no dejó de ser un pajarillo con las alas doradas por su talento que brillaba mucho pero que no podía volar.


Pierre Bergé no pudo menos que hacerle la jaula lo más hermosa posible.


E YSL le quiso toda su vida.


Marcando, profundamente, con todo su alma al mundo.

martes, abril 27, 2010

Premio Blog De Moda De Marie Claire


Los blogs están de moda.
Los bloggers también.
Las estilistas son las nuevas modelos, las directoras (in chief) las reinas del mundo, las modelos las musas, las chicas it de fotonovela y romance fugaz las protagonistas de campañas y dadoras de nombres, las nuevas celebrities son aquellas anónimas que Warhol retrataba "era una locura, el famoso fotografiaba a la gente normal".
Y los bloggers...
Bueno, los nuevos Narcisos.
No puedo dejar de pensar en Eróstrato, el hombre que quemó en Éfeso el templo de Artemisa para ser recordado. Sin más.
Es la historia del hombre que quería la fama a cualquier precio.
Siendo recordado como " "...
Bueno, este egoblog dice que "uno no puede luchar contra un monstruo sin convertirse en uno" así que... en Marie Claire organizan un concurso para elegir al mejor blog de España sobre moda.
Gracias, de antemano.

El Mundo Absurdo De Tim Walker

Los ingleses tienen jardines de opereta y romances dignos de las maquiavélicas artes de Próspero en La Tempestad. Son un pueblo lleno de deliciosas casualidades, Próspero de Shakespeare no es otro en realidad que John Dee, el espía de la reina, que firmaba como 007 que luego sería Bon, James Bond de Ian Fleming por pura casualité, que dirían, en este caso, los franceses.

Los jardines ingleses son parcelas medianeras de las pesadillas de Lewis Carrol, los naipes conviven con los loros de piratas en el invernadero, el té convive con el horario de trenes de la Estación Central, el cotilleo convive con los vestidos de fiesta, las perlas, las piedras falsas y las chimeneas sin atizar por criados vestidos de librea que no cobran desde hace meses.


En ellos las rosas crecen a su manera y de vez en cuando, sólo de vez en cuando, alguien las dedica un poco de atención que no sea fortuita como es la de las gotas del cielo.

Los arbustos febrilmente verde conviven con los extraños espinos sacados de las fantasías medievalistas de las princesas que demuestran en estatus con el guisante y los príncipes que demuestran su valor y arrojo abriéndose paso entre el bosque de espinos.

Rapuncel se pelea, celosa, con las princesitas refinadas que no viven en torres con dragones custodiando sus virtudes y sus desvelos y, se juega su destino a suertes con una bruja por un albérchigo.

Uno nunca acaba de comprender el extraño caos que reina en las casas de verano de Inglaterrra.

Las armaduras de parientes extraños e imaginarios en muchas ocasiones se entremezclan con cuadros de estuardos y de revolucionarios, con medallones de santos y pamelas descabelladas para Ascot que impiden ver, por su tamaño, a los caballos.

Y hay una extraña mezcla de cortesía y mala educación, de buen y mal humor que sólo está en los buenos caballeros bebidos y en los malos sobrios. Ay... es eso de que el vino alegra el corazón ya sea joven o viejo.


Y mientras los aristócratas se pierden buscando llaves, siguiendo a liebres extrañas, a Ocas carlotas de Beatrixe Potter, cogiendo fresas y moras de la campiña inglesa, robando mermelada a la cocinera y pinchando el soufflé...




Lo imposible y lo posible recorre a los ingleses, con sus cuentos de hadas y de brujas y de damas malvadas y princesas primorosas sin que uno sepa muy bien qué hacer, o qué no hacer que diría Wilde.

lunes, abril 26, 2010

Poesía


Poesía es el cuerpo de las odaliscas turcas y de las Venus -púdicas o impúdicas- cuando toman un baño. Cubren el pecho con el cabello, las caderas con las manos, el vientre blando con la toalla, los pies al lado de la jarra de playa y las esclavas contemplando el espectáculo de la diosa del amor, de la humana del amor, que lisia a sus amantes.



Poesía son los gestos de la deliciosa estrella que toma las aguas, que huele a jazmín, a violeta, a púrpura, a nácar, a perla, a arena, a sal, a espuma marina sobre todo...

Quizás lo que más sobrecoge de Venus es su dignidad al estar desnuda.
Al "ser" desnuda...

Porque Venus es una criatura que existe desnuda. Tiene toda su esencia en la desnudez. Carecen de importancia las ropas, su apariencia, todo lo que la rodea porque lo único importante es ella.

Ella...


Toda su esencia se contiene en su propio cuerpo, en esa cama con espejos que tenía Venus para consolar y entretener a sus amantes, para arrebatar el letargo de sus corazones con la ayuda de Cupido y sus flechas.


Dicen que no se conoce a una mujer hasta que se la ve dormida, Venus no duerme, sólo descansa entre amantes y sueños...


Se entrega rendida a su propia contemplación...


¿Y qué mejor que admirarse a uno mismo?
Disfrutar del regalo de los dioses...


De la dádiva divina y lo que uno consigue... por sí mismo.


Para que después de todo, Venus se entregue a la mañana...

domingo, abril 25, 2010

Cortesanas


En el fin de siécle bajo la perspectiva artística del modernismo y del orientalismo, se pusieron de moda las estéticas orientales y las sederías de Oriente. Ellas, las cortesanas más famosas de la historia tras las preferidas de Versalles, se vestían de plumas, de sedas y de terciopelos.

viernes, abril 23, 2010

El Trigo


Steven Meisel piensa (para Vogue Italia) en "los prados del cielo" de verde y del color del trigo con unas muchachas algo alejadas de las huríes de los árabes y de las setenta vírgenes del "esfuerzo continuo" (que es lo que es, en realidad, la Yihad) y más cercanas al XIX largo de antes de la I Guerra Mundial cuando había Imperios en Europa y la nieve helaba Rusia sin sangre roja ni casacas comunistas.
En aquella Europa devorada por la decadencia del estallido necesario de una guerra, que se celebró para los ingenuos entre alborotos y salvas de felicidad, todo era luz del crepúsculo vespertino y de la aurora matutina al cantar del gallo, todo era despreocupación y preocupación, y novios generales de alguna división lustrosa cuando no soldados rasos de bayoneta y espada de gala, si es que tocaba.


En aquella Europa del fin de siecle se alzaba esa cicatriz sobre el rostro de París que por un "quítame allá estos hierros" no acabó en Barcelona. Y que comenzaba a ver con el corazón en vilo la electricidad y el cine y todas aquellas cosas del mañana que ya era hoy y que a nosotros que somos de hoy nos parecen del ayer cuando no lo son.


Las señoritas bien vestían blusa blanca para el día a día y las señoritas mal (o no bien, al menos) trabajaban en el campo bajo el sol. De sol a sol y con el ritmo solemne de las espigadoras de Millet cuando daban el Ángelus, yendo a misa y pecando de beatillas de segunda y de virgencitas de tercera.


Qué labores nos manda el Señor, agacharse y volverse a agachar...




Cantan con su boca de grana mientras deshacen las trenzas de sus hermanas con la misma fruicción que hilan, que tejen y que aman.... antes de que Monsieur Victor publicase Garçonne y a la alta burguesía se le cayeran quinqués ardiendo sobre el cabello de toda una vida -mireusté-.


La vida en el campo tiene esa gracia, ese ritmo de las horas del sol y esa monotonía prosaica de las estaciones del año sucediéndose y las labores pasando de mano a mano al mismo tiempo que baja el sol. Ni lectura ni placeres, solo charlas amenas, bailes a corro y fiestas de pueblo donde, con suerte, encuentro una prometido y, con más suerte, puede revolcarse entre la paja...


Ser señorita es duro pero gratificante. El qué puede uno hacer es un problema pero más de nosotros cuando miramos al pasado que de aquellos que lo vivían sin televisión, ni prensa ni Internet y sin hazadas 2.0 o sindicación de los "amigos de las guadañas bien afiladas" para asustar al -buen- ladrón.


Mucha resignación cristiana, claro.


Y un ambiente que recuerda a Vermeer con sus jóvenes de las perlas (aunque sin perlas) y a Rembrandt con esa luz interior saliendo directamente de esas chicas que sacan su cara al sol y se la esconden al astro rey para parecer chicas bien.


Sin saber que nada mejor que reir, que vivir, que no morir, que correr por los prados del cielo...


Sin tiempo, sin prisa, sin pausa...


Tiene el campo un ritmo muy placentero y deseado, muy pausado y poco sofocado que responde al amor con el que el viento mece la cebada, con el que cuando avisa de tormenta, la agita o con el que la lluvia invade los campos y la nieve hiela las flores de los almendros...


Y hay una sórdida belleza en la candidez natural de las labores del campo, por muy rudas que sean, en esos arroyos cantarines, en los riachuelos de los amantes, en los caminos de los asaltantes, en el croar de las ranas que cuentan que el estanque es de agua potable y en el molino girando las aspas según el egoísmo del río....

Pero hay belleza... mucha belleza.

jueves, abril 22, 2010

Detalles



Se trata de pequeñas cosas.
Una flor en la solapa.
Una carta de amor.
Un zapato de terciopelo.
Una pequeña rosa.

O eso de Marx (Groucho, claro) "la vida está hecha de pequeñas cosas, una pequeña mansión, una pequeña fortuna..."