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domingo, mayo 31, 2009

A Mis Niñas Bien


Mis niñas bien son una suerte de señoritas nacidas bajo el amparo de un escudo heráldico en la pared que se empeñan en demostrar al mundo que ellas no son niñas bien, que ellas no son como las otras. Aunque lo sean.

Twin set de punto entre la leche batida y el color arena con pantalones de deporte blancos y zapatos de 400$, conjunto de cóctel de color negro y una ristra de perlas heredadas-prestadasdemamá-compradasalos18años con los inolvidables diez centímetros de tacón, el Iphone o la Blackberry y el nuevo Vogue de la mano.

Abrigo tres cuartos con manga francesa y unas deliciosas bailarinas, quizás una diadema con lazo o unas gafas de sol que ni son ni dejan de ser, como todo en ellas. Y, un día se levantan y se dedicen a ayudar a alguien. Un hospital en Camboya o un pozo en Senegal que hace mucha falta.

Montan una fiesta benéfica para recaudar dinero a 1000$ el cubierto, se compran un vestido de Chanel, Oscar de la Renta o CH en su defecto por unos 10.000$ y con sus invitados enfundados en trajes de noche con los que barren la alfombra o demuestran que uno puede salir de Arizona pero Arizona nunca saldrá de uno consiguen aparecer en Vogue o en Vanity Fair.

Y es mis niñas bien demuestran que son niñas bien.

Aunque las de por los rotos vaqueros y parecer putas colgadas de crack en Balmain.

sábado, mayo 30, 2009

La Calle Del Medio



Pasajeros de la calle del medio, esa que no es ni de un lado ni del otro.

Ayer alguien me hizo una pregunta estúpida pero que me hizo recordar la calle del medio.

¿Podrías nombrar a diez premios Nobel, cinco ganaderos de Oscar o tres músicos geniales?

Dije que sí, la pregunta no era tan difícil.

Y la cosa siguió.

¿Dos escritores de talla histórica, un inventor célebre?

Volví a asentir. No era tan díficil...

Y siguió.

Hasta que fue más difícil y se hizo el silencio...

Nómbrame un amigo, un profesor que te marcase, una canción que te gustase...

Y se hizo relativamente fácil responder.

Y, entonces llegó la pregunta estúpida:

¿Prefieres ser un triunfador de esos que se acaban olvidando o vivir para siempre en el corazón de alguien?

Y, entonces, empecé a pensar en la gente de la calle del medio.

Y ¿No se puede ser los dos?

O, ¿Hay que escoger?

Quizás la pregunta no era tan estúpida así que me quede paseando por la calle sin saber muy bien qué acera era la mía.  Quizá la de Tiffany´s sea la nuestra.

miércoles, mayo 27, 2009

El Peso De Una Vida Traducido En Liviandad


Toulousse Lautrec es uno de los padres del postimpresionismo, de lo que Camille Corot definía como el no perder nunca la impresión de lo que nos ha emocionado. Una tesela del mosaico de personalidades geniales y voluptuosas que compusieron el panorama artístico de la segunda mitad del siglo XIX cuando las estaciones de tren eran las nuevas catedrales de la Francia amada.

Toulousse Lautrec nunca llegó a medir más de un metro y medio porque el parentesco cercano que sus padres tenían causo una enfermedad cromosómica a su hijo que le hizo sufrir la rotura de ambas piernas y la menguadísima estatura con la que convivió. Pero lejos de ser un estigma, su personalidad única le hizo genial.

Se pasó la vida como padre de la publicidad moderna disfrutando del "origen de la vida" de Courbet de Le Marais, del que se veía entre cancan y tutú en el Moulin Rouge y del que se pagaba para ver y tocar en los burdeles de París además del que veía en sus modelos.

Pero, quizás, lo más importante es que cargó todo el peso de la vida en liviandad.

Del mismo modo que el cartón con trementina y óleo que se titula La Toilette y que demuestra cómo el arte es violencia y agitación. Ese contrapicado exacerbado y casi degenerado que retrata a una mujer como si fuera una puta y una niña al mismo tiempo. Esa extraña intimidad que desprende la atmósfera de sus mujeres que es casi Degasiana pero con menos lirismo y más prosaica, más íntima, más auténtica...

Ay... Hay veces que la vida es liviandad y otras el peso es la liviandad.

Al fin y al cabo, eso es éste blog.


viernes, mayo 22, 2009

El Patronaje


Hasta hace no mucho los grandes almacenes fusilaban tendencias de las pasarelas. Sólo se podía anotar en una libreta cuidadosamente los datos de los vestidos de una colección y, si los guardias veían a alguien dibujando o garabateando, se lo quitaban todo y le dejaban con sus -muy- tristes recuerdos.

El precio de los vestidos en exhibiciones para clientes variaba. Más a las grandes almacenes, como unas diez veces más, un poco más, el triple o cuádruple, para tiendas pequeñas y selectas que no los copiarían en masa y el precio exacto para las clientas particulares que se pondrían el vestido en casa y lo volverían a colgar en el armario sin repetir vestuario nunca más.

Luego las redactores de Vogue que, además de escuálidas por tendencia lo son por mal pagadas -madre de dios cuando quiera que me contraten en la revista- se sacaban un sobresueldo que gastaban en zapatos/bolsos/comida/alquiler robando -literal- prendas de los showrroms que, luego traspasaban un par de bolsas negras y llegaban a Zara, a redacciones de revistas menores no invitadas, a clientas que se hacían con las prendas por modistas....

Y, para quien no podía pagar tales métodos, quedaban escasas opciones. Patrones o la nada.

Claro que la gente puede pensar que la moda es frívola.

Y, olvidar eso o que la Revolución Industrial prosperó, en gran parte, por los telares. Mon dieu!

jueves, mayo 21, 2009

Plata


De repente me he acordado de ésta imagen. De esa extraña capacidad astringente, aséptica y fría del gris que contrasta con la plata lujosa, opulenta y algo exagerada de los vestidos del mismo color que los reflejos del agua y, al mismo tiempo de ese aire futurista que tiene el color gris.

Michael Ende e Momo hablaba de la amenaza de los hombres grises. Entendiendo el gris como un tono tan correcto, tan apocado, tan sin vicios de no beber y no fumar que esconde una perversión mayor y, he empezado a pensar que ella es sólo una modelo y eso es sólo un vestido -feo- de Chanel HC.

Y luego he dicho. No seas gris. No es sólo un vestido. O sí.

Quizas sólo es gris.

martes, mayo 19, 2009

La Vida


De alguna forma, la vida de una mujer se espacia entre un vestido blanco y uno negro.


Entre la vida y la muerte.

Y, para el resto, el horizonte sobre un acantilado...

sábado, mayo 16, 2009

Luces De Bohemia


Había una vez una mujer que camina sola bajo el sol crepuscular de la playa.



Quizás porque esa arena es tierra de nadie.


Quizás porque ella ya no era de nadie y no se puede aspirar a ser otra cosa que uno no es.


Recorría la arena blanca bajo el telón de un cielo impresionista. Ahogando suspiros y susurros en el rumor de las olas.


Mirando a la lontanza y contemplando quizás el mítico rayo verde.


A veces buscando en las botellas que llegan a la playa un fatal mensaje.


O un final feliz...


Deseando abandonar la playa por aquel barco donde partió su amante. Su amado por mar.


Pero llega un día cuando en vez de encontrarse con su amante prófugo; se encuentra con la Muerte.


Esa Santa Compaña Valleinclanesca que dice que el final llegó.


Y ella, previsora, se pone ese vestido de novia que ya había teñido de negro.


Y deja su playa. Adios querida. Hay veces que el mar es tumba y, otras calma.


Ya no es su playa. Ella es la playa.

jueves, mayo 14, 2009

Qué Hay De Nuevo, Viejo


Muy modernos se creen los hombres con sus tatuajes y piercings decía Herman Hesse. Muy moderno se cree Galliano con sus clochards. Muy moderno Decarnin con sus rotos y sus 80s pasados por el tamiz de la postmodernidad-mediocre.

Pero vestirse como el pueblo bajo y pretender ser feliz era algo instaurado ya con Goya...

Ay señor, al menos antes de quedarse sordo. ¿Se quedará la moda sorda posteriormente?

martes, mayo 12, 2009

El Oro Negro


El furor por el oro hizo de EEUU un torbellino hacia la riqueza. Lo que antes habían sido pepitas de oro removidas en cribas a lo largo de los saltos vertiginosos de un río cualquiera que brillaba no sólo por el reflejo del sol chocando contra sus saltarinas aguas se convirtió de la noche a la mañana en una fiebre "refinada" por el oro negro. El petróleo. Sin que nadie protestara por su color.
Plumas, elegantes, corses ceñidos y encajes retratados en burdeles por Cézzane con su Venus reconvertida en Olympia por Zola y por diosa del amor a diosa del amor pagado y en litografías untadas en grasa y colores vivos de reminiscencias japonesas de Toulouse Lautrec se convirtieron, repentinamente también, en un alboroto de personalidades que empujadas por su locura azotaron la genialidad.


De repente las viejas elegantes de toda-la-vida que eran el demi Monde y eran, además, bien conocidas por el Todo París se convirtieron en estrellas de segunda. Se necesitaría un espacio de tiempo, un breve compás en la historia de los gorgoritos y los camerinos iluminados con bombillas alrededor del espejo para que empezase a brillar una dama. Una damisela. Una especie de mujerzuela sacada de los bajos fondos que no aspiraba a más que a escandalizar. Si es que uno puede aspirar a algo más.

Y de un día para otro todo fue furor por el oro negro. Y axilas afeitadas y cabello corto y engominado y minifaldas de plátanos. Sobre todo minifaldas de plátanos...

Y, Venús nació negra.

Otra vez...

sábado, mayo 09, 2009

No Se Trata De La Perfección



Se trata de sentir, de padecer, de ser de carne y sangre. De la pasión. De explorar los recovecos del ser, de la existencia, del propio yo. De notar la mirada penetrante, el cuerpo erguido y en tensión a la expectactiva. La desolación, la soledad, el miedo y, la decisión.

A veces es sólo un hombre. Un cuerpo.

O quizás no es sólo eso. Quizás es todo...

Porque esta historia no trata sobre la perfección, trata sobre la redención. Pues polvo eres y en polvo te convertirás pero, el intermedio es lo que cuenta.

El instante en el que decides enfrentarte a Goliat aunque seas David.

jueves, mayo 07, 2009

Once


Érase una vez una princesa que no lo era. Y que tampoco quería serlo.


Ella prefería escabullirse por las peores calles de París, de Milán. Como viajan las princesas, en business, pero como viven los que no necesitan pernsar en el mañana.


Huía de todo. De su vida, de su pasado, de su destino. Sólo no huía del fluir de la vida, de las aguas...


Aunque nunca huyó de ella misma. Ni una vez.

martes, mayo 05, 2009

MET



La gala del MET trataba sobre las modelos. Esas musas mudas que deben ser sólo perchas, nada de caderas, poco pecho y mucha espectacularidad. A las modelos se las trata como mercancía -ganado, carne, jarrón- son, sencillamente vitrinas en movimiento. Y, no tiene nada de malo. Ya hay cabezas pensantes y, de la misma forma que los filósofos no viven, los modistos no se visten, las modelos no son musas. Y, nunca lo fueron. Y, no lo serán.


Las modelos son como antiguas estatuas griegas. Se las escoge para el culto, la contemplación. La hermosura. Son personificaciones del alma, de la belleza extrema, de la sofisticación, la elegancia, el erotismo divino. Son diosas. Son Afrodita.


Las modelos son efigies egipcias. Perfiles dinásticos de cuello largo y rostro afilado. Felinas. De ojos peligrosos, de mirada altiva, descendientes de los dioses, prístimas damas del Nilo. Exóticas, panteras, ágiles. Animales, fieras, damas, reinas...


De alguna forma, son instantes impresonistas. El reflejo del sol sobre un vestido, los rayos de la luna resbalando por el cuerpo desnudo, el carmín rojo devorando el rostro, Olimpia tendida en su diván. Damas de un día, damas para toda la vida.


También deseo. Sexo, pasión y calor. Juventud, vanidad y superficialidad. Sexo, drogas y Rock And Roll. Impulsos. Descargas eléctricas. La tentación. Y, ni siquiera necesitas serpiente.


Otras son tentaciones. Rubia, femme fatale, insignia. Mil rostros o actrices de prendas. Quizás la primera rubia en Chanel. Quizás el deseo. Psicoanálisis de una mujer. O de cientos.



Otras son los fuera tópicos. Supermodelos de las que coreaban su nombre al final de la pasarela y de las que se contoneaban como gatos en celo por la alfombra roja convencidas de que allí arriba son la perdición.



Hay modelos que son, clones de un ejército. Sigen un patrón e identifican una tendencia. Y una clase social. Son modelos wanna be. La moda de hoy. Las niñas bien. Voguettes. Y exclamaciones. Personajes de cómic, casi. Y, siempre con alma de NY.


Etnias. Modelos que son excepciones. Puntos y apartes en el mundo de la moda. Modelos negras cubiertas de diamantes y vestidas de YSL, modelos negras de piel del color del ébano y cuerpo de atleta. Modelos que nunca hablan de lo exótico, hablan del color del alma.


Hay modelos que son ángeles. Ángeles rubios. De Berlín. De Goethe, de tragedia, de pactos con el demonio. O con Mefistófeles, al que, obligarían a comprender las más altas aspiraciones del ser humano quizás hipnotizándole con su mirada.



También hay modelos que hablan de los tipos de belleza. De una androgeneidad muy femenina, muy masculina, muy atemporal. Una especie de divinidad de piedra y cielo, de eternidad, un ser superior muy especial, muy distinto de los rasgos divinales. Una suerte de conciencia última con la frente de mármol y el rostro de cristal.


Y modelos de esas que sirven para todo. Sexo, refinamiento. Y, al final acaban siendo celebrities. Mujerones que miran por encima del hombro y son todo sonrisas y vestidos brillantes. La novia del superhéroe.

Y, otras mujeres... Pero, a veces, las modelos juegan a ser celebrities.

sábado, mayo 02, 2009

Genios En Vogue


Hubo una vez que Vogue no era sólo moda. Aunque puede que sí que fuera sexista. Porque ya saben que "el problema del siglo es que no torturamos lo bastante a las mujeres"...

Claro que Manolo ha decidido subir hasta los 15 cms sus zapatos de tacón.