viernes, febrero 27, 2009

Mujeres


Uno nunca sabe dónde empieza una mujer y dónde termina. Es el amargo canto de la moda, las disfraza. Las convierte en quien no son, en escaparate, en maniquí, en consumidora. En alma devorada, en voraz dependiente, en adicta.

La moda causa guerras, una teoría basada en que nos distinguimos por cómo vestimos. En muchas mujeres, la moda es sólo un pretexto para la liberación. O para la condena. O para ambas.

El aspecto físico permite escorarse en la banalidad y dejar de prestar atención a lo que nos rodea. La talla, el peso, la tiranía del cánon. El ideal, lo llaman. Ideal que cambia en cada breve espacio de tiempo convirtiendo a Afrodita en gorda y a las gracias en mórbidas. Ideal que convierte a la anorexia en tendencia. A la pubertad en carnalidad y al sexo, bueno, al sexo en trampa para la continuidad de la especie humana a un cierto precio.

Uno nunca sabe dónde empieza una mujer y dónde termina. Quizás por culpa de los diseñadores, quizás sólo por ella misma.

Quizás porque a veces es más fácil vivir si se cierra los ojos...


miércoles, febrero 25, 2009

This Is Now

I am Holly Golightly, and I am not really her.

This is Now by Ford is a project where you can talk about the present, “now”, things that don’t really exist and this human plot which forces us to quantify, measure and weight everything.

Seven pictures. Seven moments. The present.

They must be seven: the number of magic, time, heaven and hell.

Yo soy Holly Golightly, y no lo soy.

This is Now por Ford para hablar del presente, del ahora, del eso que no existe, de esa maquinación humana de cuantificar, medir y pesar.

Siete imágenes. Siete instantes. El presente.

Tenía que ser siete. El número mágico, el número del tiempo, el número de cielos y de infiernos.


A road to nowhere.
A road to everywhere.
To heaven. To hell.
To now. To tomorrow. To yesterday.
To night. To morning. To dawn. To dusk.
Carretera a ninguna parte.
Carretera a todas partes.
Al cielo. Al infierno.
Al ahora. A mañana. A ayer.
A la noche. Al día. Al Alba. Al atardecer.
The reality transcended by the monster.
The present? 25 presents.
Just a second? 25 souls
A bridge, the present.
A picture, the moment.
La realidad superada por el monstruo.
¿El ahora? 25 ahoras.
¿Un instante? 25 almas.
Un puente, el presente.
Una foto, el momento.
Let’s leave heaven.
Let’s go to heaven.
An Exit? Where ?
Vámonos del cielo.
Vayámonos al cielo.
¿Salida? ¿Hacia dónde?
This is without a doubt my favourite one.
Today. Now. Right now. Nothing more.
Es, indudablemente, mi favorito.
Hoy. Ahora. Ya. Sin más.
An angel on the sky. An angel in hell. A man. A stone.
Un ángel sobre el cielo.
Un ángel en el infierno.
Un hombre.
Una piedra.
Let’s spend a night in Tokyo.
Pasemos una noche en Tokio.

viernes, febrero 20, 2009

Wang, El Chico De Ayer


Supongamos que vives en Nueva York y has llegado a la gran ciudad deseando oír sólo los latidos de tu corazón al compás del trajín de la ciudad. Supongamos que un día mientras piensas en si es moral apretar o no apretar la alarma del ascensor a pesar de no estar atrapado entra una chica. Supongamos que esa chica tiene un rostro afilado, un cuerpo equilibrado y como si fuese una balanza y una mirada felina. Supongamos que te sonríe, tú la sonríes y de repente la reconoces.


Supongamos que tú ya habías reparado en que ella no era como las demás. Algo tenía, eran sus zapatos altos, su ropa de segunda mano y una actitud dudosa. O el cigarro que fuma compulsivamente entremezclando el aire puro con su humo y haciendo que se enrede entre su pelo con el mismo tono que el sol de California. Supongamos que ella repara en tí.


Supongamos que ella es Erin Wasson. Y supongamos que tú eres Alexander Wang. Alex para Erin, claro. Y tu tembleque le parece gracioso y entre que sois vecinos y el carácter digamos peculiar de Erin consigues intimar con ella.


De un día para otro Erin mueve un par de hilos, se deja fotografiar contigo, con algunos estilistas del ramo y habla de tí. Y te conviertes en diseñador. Bueno en El Diseñador de moda, me refiero a de moda en el sentido más literal. Chico it.


Y tú con tu discurso -simple- -manido- sigh sobre la deconstrucción obvias todo. El todo. Te conviertes en la sensación de la gran manzana. Miss Wasson se convierte en musa y estilista y todo el mundo te alaba. Y de repente tus blusas rasgadas y tus vaqueros roídos y tus camisetas de tirantes irritantes sacadas del Ejército de Salvación se convierten en la quintaesencia de todas las fashionvictims que antes se morían por cualquiera. Por cualquier otro tildado de it.


Y entonces tus prendas se venden por seiscientosdólares. De hecho tus prendas sacadas de un baúl de desperdicios atacado por una banda de polillas gigantes con mal humor se venden y son proclamadas por Vogue como maravilla.


Y todo el mundo te adora. Y Erin Wasson se pasea por tu desfile, y Sarah Jessica Parker se emociona, y Wintour te sonríe. Y tú prometes tequila a las modelos que no se caigan en tu desfile.


Y luego cuando tu última modelo sale y hacen la última foto a Erin Wasson te asalta una duda. ¿No serás el siguiente chico de ayer? Quizás por eso decides aprovechar el presente... O quizás aún no te hayas dado de eso.

jueves, febrero 19, 2009

Damas, Señoras


El milagro de De La Renta es conseguir complacer a sus damas. Su front row son damas de, esposas de, señoras de.


O quien quiere serlo. Cazafortunas, exmodelos, niñas bien, estrellas de Alfombra Roja en negro afectadas de la maldición de Jennifer Aniston y consentidas jardineras que cortan las gardenias en un Oscar.


Todo el que es alguien llama a De La Renta, Oscar.


Oscar el de la finca en Santo Domingo. Oscar el de los abrigos de doscientoscincuentamildólares. Oscar el de las señoronas, las damas o las aspirantes.


Oscar. Oscar el de las caretas de quien aspira a ser mujer de diplomático y broker, a coleccionar divorcios. A las familias numerosas de tres maridos. Ya saben...


Signorinas sacadas de Italia dieciochesca, exagerada y corrupta. O ex Miss Wichitta decidida a ser una más del Todo NY. Quién sabe si al final todo el mundo quiere lo mismo. Quién sabe si al final todas guardan lo mismo en el armario.


Los mismo secretos. Los mismos calvarios. Los mismos ruegos, sollozos y llantos. Las mismas risas ahogadas. El mismo Óscar...


La misma existencia en igual mundo.


El Óscar de siempre.


¿O las mismas damas en igual vestido?

miércoles, febrero 18, 2009

Eres Diferente

Eres diferente. Lo eres. Tú tienes estilo personal, eres único, un individuo nacido en los albores de la postmodernidad.


Una generación de individuos. Yo. Yo. Yo.


¿Dinero, dinero, dinero? de Warhol. Sigh. Inocente.


Yo. Sólo yo. Yo mismo. Yoísmo.


Un bonito sueño, quizás.


O, quizás una verdad incómoda transmitida a los no iniciados haciéndoles creer que en la pluralidad viven en la individualidad.


Un ejército de individuos.


Ja. Legiones de clones.


¿Princesas, Juana de Arco, damas, robots, esencia?


Clones.


Uno más de muchos.

¿Único?, ¿Tú?.

No. No eres diferente. Eres un clon más. Por Rodarte.

martes, febrero 17, 2009

Luces, Cámara, Acción


Marc Jacobs es un verdadero show man. Es un hombre que ha realmente entendido el concepto de la moda actual. Negocio, celebrities y Vogue Usa.


¿Qué pasaría si el futuro se entremezclase con el pasado en una red irresoluble?


Las damas respetables quizás se convertirían en damas del grunge. Las rebecas de punto de cachemire quizás se convertirían en lanas y pitillos y las carteras de mano en bolsos del rastro.


Las fashion victims seguirían siéndolo. Sólo que en vez de azul sería amarillo y en vez de Valentino, el emperador sería Marc Jacobs.


Las celebrities cambiarían sus trajes vaporosos de la Alfombra Roja por engendros mutados de una pesadilla o un paraíso.


Las ejecutivas se convertirían en todopoderosas armas de mujer con zapatos de tacón. Una suerte de militares en acción.


Las díscolas niñas seguirían siendo niñas.


Y las bohemias seguirían deambulando por la Rive Gauche sólo que comprando en Jacobs.


Las damas de sociedad llevarían hombreras. Lady Di renacería, los ochenta renacerían.


Studio 54 en neón renacería.



Y la gente que espera en la cola fumando marihuana o sólo oyendo el estruendo a través de los muros de hormigón.


Viendo a toda la genteguapa colándose. Warhol quizás no pero otros seguro que sí.


Una feria de las vanidades


Quizás con severas institutrices.


Pero feria de todos modos.