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miércoles, diciembre 31, 2008

El Destino

Hoy el último minuto del año tiene 61 segundos.
¿Qué vas a hacer con ese último segundo que te regala el destino?

martes, diciembre 30, 2008

Yves, Querido Monsieur Saint Laurent


La muerte de Saint Laurent supone cerrar un capítulo en la historia.
No sólo en la historia de la moda.
En la historia del mundo.

Aunque, ¿desde cuándo la muerte supone el olvido?
La muerte es la puerta a la eternidad.
Eterno, genio, visionario. Yves Saint Laurent.

sábado, diciembre 27, 2008

Las Rusias


Las Rusias
, su presencia, su omnipotencia, su magnetismo siempre han sido amadas por el mundo occidental y oriental. Su lujo, su decadencia, su arte, su poder. El Imperio Ruso atravesado por la sangre roja del comunismo, marcada por la tragedia del hambre, la guerra y las revoluciones, seccionada por el oro negro y horadada en su prepotencia, dividida, luchadora, perdedora, ganadora no reconocida, en retirada, perdida, amada, odiada, sentenciada. Y, siempre orgullosa. Rusia dinástica y altiva con su cabeza coronada. Regente. Zarística. Absoluta. Adjetivos plenos y sin limitaciones. Grande, una, magnífica. Dorada, roja, dorada. Misteriosa, fria, helada.

Fue inspiración para los franceses cuando crearon el redingote, todo abotonado como una sotana cristiana, y vertical como una catedral gótica, místico como el secreto de las logias y en rojo terciopelo y ribetes dorados como su madre. Fue inspiración para Chanel, que tras Poiret con las Mil y Una Noches, creo la primera colección temática con la Duquesa María bordando y el Gran Duque Dimitri a su vera mientras las rusas, aristócratas que a Él le llamaban aún Su Alteza charlaban en ruso. Departían que diría Gabrielle. Madame Chanel.

Fue inspiración para ella, las visitó de pieles con sus gestos altivos y serios. Caminando erguidas como si llevaran un harapo y brillando por encima de aquellas pieles que ahora pisaban Chanel. Gabrielle lo entendió entonces, lujo. Llenó de estrellas el firmamento además, como de aquellas que sólo se veían en San Petersburgo cuando hacía mucho frio y, añadio bordados y perfumes ariscos y orgullosos a su firma. Lujo. Madame lo había encontrado.



Pasarían muchos años, muchos más hasta que Rusia saliese de ese horror comunista. Pero eso no bastó para que Rusia dejase de ser inspiración. Rusia recuperaría su oro, su aire oriental con Monsieur Saint Laurent. Su aire campestre y regio a la vez. Sus campesinas, sus gitanas, sus colores. Recuperaría su oro. Sus estampados. Sus tragedias. Sus leyendas. Su magia.

Rusia, siempre querida y amada. ¿Quién dijo que ésto era nuevo?

viernes, diciembre 26, 2008

Qué Difícil Es Ser Una Voguette


La verdad es que es cierto. Es muy fácil y es muy díficil. Y, como todas las cosas, es extenuante y complicadísimo. Hoy negro, mañana negro. Es muy difícil ser un estafador porque se corre el riesgo de acabar estafándose a uno mismo y no reconocerse ni delante de un espejo. Lo cierto es que las odas a las voguettes anteriormente parecen remarcar lo fácil que es: !!negro negro negro!!. Pero, lo cierto, es que se quedaban en el cliché.


Ser una Voguette no es fácil. Evidenteement. O es extremadamente sencillo. También. Un Dios es Carine Roitfeld con su trinidad: Emmanuelle Alt y Terry Richardson. O una mezcla de realidad, sentido y sensibilidad. Y sexo. Claro. Una especie de Manual Para La Parisina Chic impreso y a todo color. Con Gisele, con Sofia, con Daria, con Lapo Elkann y con Scott Schuman.


Es una especie de realidad alternativa en las que los diez centímetros extra de altura son inescrutables. Sencillamente. Y en la que Alexander Wang es Cristo. De niño, pero Cristo. Y sí, es el de las camisetas rotas y la mezcla entre raper-surfer a jirones. Y sí, es el que "viste a las mujeres como si se pusieran no lo primero que encuentran sino lo único que tienen". Que es -aka- ponerse ropa rota. Y sí, ya sé que eso mismo dijeron de los vaqueros rotos, deshilachados, sucios, raídos, a la piedra etc, pero es que aquello era nuevo. Ésto es viejo. De hecho, ésto no es nada.


En su realidad -el mundo onírico también es real (aviso)- el mayor problema no es seguir a Carine Roitfeld o no. Es conseguir la ansiada foto de The Sartorialist. Una instantánea, un segundo perdido -o ganado-. Un instante al fin y al cabo, congelado para siempre. O para quince minutos de fama. Qué dificil es ser Voguette y más ahora que Vogue París está demodé y Vogue Rusia en alza a la par que Vogue USA está en sospecha. ¿A quién seguirán ahora ellas? ¿Se crearán un estilo propio?, ¿Moss, Kate Moss? No. Menos mal que está Balmain...


miércoles, diciembre 24, 2008

Carta Sin Destinatario


Escriban ustedes.

Deseos


Probablemente los deseos no se cumplan nunca porque son deseos y porque los deseos son sueños. Porque te agarra en sueños y, cuando te despiertas ya no está. Porque es un sueño y, porque soñar es vivir.

Felices instantes. Vive el segundo.

domingo, diciembre 21, 2008

Emblema


Todas las sociedades tienen un emblema.

Ya sea la leyenda artúrica británica o el misticismo esotérico de Morgana o Santa Teresa que, es la fe.
La condesa Bathory y Maria Antonieta. Sangre y moda.
Garibaldi y Víctor Manuel. Los camisas rojas. O los camisas negras.
El cantar del Mio Cid o el romance de Roldán.
Marilyn Monroe, Rita Hayworth y Audrey Hepburn, estrellas.
Dior, Chanel y Balenciaga, maestros.
Saint Laurent, un genio.

El icono de los ochenta y los noventa fueron las supermodelos. Porque, aunque no lo parezca, esa señora es Linda Evangelista.

¿Mejor emblema?

Imposible, sobre todo teniendo en cuenta que la foto del genio más famosa es una que tiene la lengua fuera. Y, claro, lo hizo para matar la instántanea a un periodista... ¿Mejor emblema?

sábado, diciembre 20, 2008

El Fenómeno Fotolog


¿Qué tiene o qué no tiene la sociedad actual para vivir de la cultura del Fotolog? Es una pregunta con trampa, no nos engañemos. Es una pregunta con dos respuestas, nada y todo. Es una pregunta con tanta profundidad como frivolidad y, tan inteligente como estúpida. Lo cierto es que es un fenómeno sociológico sin precedentes. Cualquiera puede ser una estrella, cualquiera. De verdad. Si antes la humildad era la forma más extendida de ego, ahora, el ego y la vanidad son la democratización de la cultura de la moda como frivolidad y del soy como apariencia.

Ni “culto al cuerpo”, ni “estética sobre la ética” que diría Vattimo. Más bien todo eso y, lo contrario. Un movimiento de identificación de la individualidad como observación de la pluralidad. “Soy si parezco” como emblema y, valgo tanto como visitantes tenga mi página web. Fotolog, cuenta pública, gratuita de por medio y creadora de iconos de usar y tirar dónde los haya se ha convertido en el inicio del reinado de los mediocres. “Soy superficial, vacío, cabeza hueca y la cabeza sólo me sirve como sustento del pelo, ¿Y?Una generación.

De repente, de un par de años para acá todo es el universo del postmodernismo neomoderno. El engendro de Vattimo, sin dudarlo. La estética sobre la ética y el mero reconocimiento estético, no como placer desinteresado sino como verborrea demagógica que presagia el fin de lo efímero y el reinado de lo vacío, de lo desalmado, de lo estúpido. La moda no tiene nada de frívola. ¿No?. O sí. La moda en el fondo es una gran frivolidad, nos diferencia, básicamente y se inicia como “una necesidad que empieza donde termina la necesidad” como diría Madame Gabrielle Chanel y como afirmaría Maslow en su pirámide de necesidades ya que, surge cuando el resto de necesidades están cubiertas y, camina hacia la plenitud de la identidad o el auge de la personalidad.

Todo es Cory Kennedy, todo es el universo fotolog.com y todo es estética vacía. La moda está de moda, se autodevora. No hay Zeus que luche contra Cronos, no hay titán más malévolo y más malvado que la muerte de las tendencias que, las asesina antes de que nazcan. Suenan campanas de muerte antes que campanas de alumbramiento. Es el fenómeno de la moda de usar y tirar, eso que tan de moda ha puesto Zara, de los iconos que se erigen con la misma facilidad que se derrumban y de los mitos, las leyendas, los nombres grabados en la historia del tiempo que se borran pues, la tinta será dorada pero, desde luego, no es indeleble.

jueves, diciembre 18, 2008

Chéz Suzy


Chéz Suzy la llaman a la que antaño fuera la más bella de las damas de París. Chez Suzy llaman aquella a la que una vez todos giraban la cabeza al compás de sus pisadas, Chez Suzy llaman a aquella dama del demi monde, aquella reina heráldica y furcia al mismo tiempo. Aquella con las pieles y el chiffon, engolada y severa. Aquella que corría por París con caballeros con chistera, a aquella que olía a Chanel comprado por soldados destinados a la guerra en París, a aquella que teñía sus labios de rojo pasión y su corazón de escarcha helada.

Chéz Suzy la llaman. A aquella que fue un día musa del pintor, del fotógrafo y del beatnik. A dos francos la aman, la poseen y se deleitan pero ella, ahora llamada Chéz Suzy, sigue siendo aquella, bella, eterna, inmortal del reinado eterno e indivisible, del letargo austero y magnífico, aquella dama del reinado del alma.

Sólo que, ahora, es una dama con precio a la que jamás pagarán su valor.

Arte lo llaman, a ese fenómeno maldito y divino.
Moda profanan, con esa historia entremezclada en la leyenda negra y la Divina Comedia.
Tendencias dicen o, eternidades...

miércoles, diciembre 17, 2008

Androginia


El limitante concepto de la femineidad y de la masculinidad.
La dualidad de las prendas.
Del smoking de Saint Laurent al propio pantalón.
Del traje del amante de Gabrielle a la colección de Chanel.
Del tiburón de Wall Street a Donna Karan y Armani y American Gigolo.

¿Hombre? ¿Mujer? ¿Qué reinado?

La elegancia. Sencillamente.

martes, diciembre 16, 2008

Paradojas


La moda es un tema estrella. Como todo el mundo se viste, todos pueden opinar de ella. Ahora vive un auge inmundo en el que la moda es más moda que nunca. Hay cientos de revistas: ediciones internacionales, nacionales y publicaciones que traspasan fronteras. Hay cientos de diseñadores, presentando colecciones en diferentes semanas de la moda, presentando primeras, segundas y terceras líneas. Sumándose a la vieja tradición de la Costura. También hay debutantes, diseñadores nóveles, pasarelas para los diseñadores jóvenes. Hay estilistas, estrellas con estilistas, Alfombra Roja con estilistas, estilistas de editoriales. Hay un millón de blogs que se dedican desde el Streetstyle al rescate de archivos y análisis ultra crítico de todo. Hay un millón de idiotas y otro millón de ineptos. Y, luego hay, unos pocos genios. Y es que de la misma forma que todos se visten, todos tienen acceso a Internet, la moda se ha puesto de moda.

La moda goza de un momento en el que todo es bonanza económica, todo es resplandor y todo es interés. Pero, también es un momento de sobrexposición. Franco Moschino ya lanzó un bolso devorado por el logo, casi insultando a los compradores ansiosos de estatus por encima del estilo pero, luego, no contento, lanzó un bolso que era un helado y parecía decir ¿os atrevéis a comeros esto?. No es oro todo lo que reluce, como en cualquier sitio, claro. Pero, aunque Enrique Loewe diga que tildar a la moda de vacía y de superficial es “paleto y atrasado” lo cierto es que, hay muchas cabezas huecas que sólo se dedican a lo vacío y a lo superficial. Ningún problema. No lo hay, realmente no lo hay. Nadie pide haber leído a Nietzsche para comprar un vestido de Dior o el mítico 2.55 de Chanel por lo que, puede haber todo tipo de criaturas de cabellos largos e ideas cortas que, lo compren. El verdadero problema es, cuando, esa gran empresa mundial que es la moda, y sus cerebros se dedican a vaciarla.

De repente, de un par de años para acá todo es el universo del postmodernismo neomoderno. El engendro de Vattimo, sin dudarlo. La estética sobre la ética y el mero reconocimiento estético, no como placer desinteresado sino como verborrea demagógica que presagia el fin de lo efímero y el reinado de lo vacío, de lo desalmado, de lo estúpido. La moda no tiene nada de frívola. ¿No?. O sí. La moda en el fondo es una gran frivolidad, nos diferencia, básicamente y se inicia como “una necesidad que empieza donde termina la necesidad” como diría Madame Gabrielle Chanel y como afirmaría Maslow en su pirámide de necesidades.

Todo es Cory Kennedy, todo es el universo fotolog.com y todo es estética vacía. La moda está de moda, se autodevora. No hay Zeus que luche contra Cronos, no hay titán más malévolo y más malvado que la muerte de las tendencias que, las asesina antes de que nazcan. Suenan campanas de muerte antes que campanas de alumbramiento. Es el fenómeno de la moda de usar y tirar, eso que tan de moda ha puesto Zara, de los iconos que se erigen con la misma facilidad que se derrumban y de los mitos, las leyendas, los nombres grabados en la historia del tiempo que se borran pues, la tinta será dorada pero, desde luego, no es indeleble.

Es el reinado de las tribus urbanas. El fenómeno de la identidad cultural por medio del auto determinismo, la socialización anárquica del ego y su democratización. Es el reinado de tribus urbanas que, lejos del ideal que nunca muere como diría el héroe V, de Vendetta, cual Guy Fawkes; vive de la estética vacía y estéril que muere asesinada puesto que nada pasa de moda más pronto que lo que está en la onda. La onda ya es una emisora, un satélite que desdibuja las tendencias ampliando su abanico y, en el fondo, resumiéndolas a una: “eres lo que vistes” que diría Vivienne Westwood pero, ésta vez, sin identidad propia siendo más bien un títere que, un estandarte. Siendo peón en vez de Maquiavello y, claro, siendo más esclavo que tirano.

La moda es política, es sociología y es poder. Es identidad y es manada. También es caducidad. Dicen que en el mundo de las altas esferas de la moda se habla de vender “sueños”; de que algo es muy “deseable”… cuando lo que quieren decir es que hay que vender y hacerlo bien visible. Exagerado, excesivo y un reinado de la mediocridad. ¿Originalidad?, ¿Estilo?, ¿Identidad?, ¿Ego?, ¿Vanidad?. Una carcajada sonora y una patada en el trasero. Eso es lo que les da la moda. Tanto fotologer venido a más es lo que tiene. Tanto mediocre alzado por una sociedad que anhela genios y eleva a cretinos. Tribus urbanas: modernos, neomodernos, viejos punks, redimidos, fashionistas, fashion victims, zoebots, Wasps, Emos, pijos…

La verdad es que antes todo era diferente. Se suele mirar al pasado con nostalgia pero, lo cierto es que, ahora la democratización del ego, de la socialización marxista de la vanidad sume al mundo de la moda en la pura moda. Caduca, finita, ridículamente frívola. Iconos que mueren antes de eclosionar y estrellas sin brillo y sin fulgor. Y, nunca ha habido más moda que ahora. ¿Paradoja?

domingo, diciembre 14, 2008

La Gran Estafa



Hay historias tristísimas que narran los editoriales. Historias hechas con personajes ficticios y ropajes prestados. Historias hechas a golpe de tequieros falsos y de cifras escritas a letra en un talonario. Son cuentos de farsantes, de hipócritas y de mentirosos. Son cuentos de esperpento que diría Valle Inclán, cuentos de la Santa Compaña y del mundo deformado por un espejo cóncavo y, otro convexo.

Hay historias de damas en embajadas, de princesas en torres y de fiestas. Hay conversaciones adultas, de adúlteras y de adulaciones. Hay engaños, trampantojos, espejismos y susurros. Son como pequeñas estafas hilvanadas las unas con las otras. McQ juega a vestir a las ricas millonarios de princesas hindúes o inglesas góticas; Lanvin convierte a las aspirantes en estilosas francesas con amantes en una buhardilla bajo algún tejado de París y Ghesquiére en Balenciaga presagia un mundo multicultural con cero normas y un sutil determinismo y relativismo moral como principios.

Hay historias de neoyorkinos que creen en los cuentos de hadas, historias para aquellos que no comparan a Papá Noel con el amor verdadero, historias para los que pernoctan, para los enamorados.

Porque en el fondo, vestirse es disfrazarse. Hoy juego a ser tú, mañana juega a ser yo. Ésa es la gran estafa, como diría Wilde, "la moda es esa forma de fealdad tan espantosa que debe cambiar cada seis meses". Mañana tonto, pasado idiota, hoy, estafador.

viernes, diciembre 12, 2008

Impostores


!Qué deprisa cambia la moda y qué rápido mueren las tendencias!
¿No? Quizás sí, quizás no. Han pasado ocho -casi nueve- años desde que la versión americana de Elle publicara un reportaje titulado Masquerade en el que contaba -como un delirio- la historia fantástica de la luz, de la oscuridad, de las princesas, de los villanos, de los magos, los usureros, los jardines, los castillos, los secretos, la incandescencia, el arte, las tendencias...



Hablaba de modelos risueñas con aires de bohemia, de nobles burguesas reconvertidas en ínclitas místicas, de pudientes niñas bien, de delicadas mariposas mutadas en efigies del silencio, en rostros de ayer y de hoy que morirán mañana. En la vida condensada en un batir de alas...


Hablaba de la juventud, de la estirpe, del linaje. Precedía al fenómeno fotolog con la manada, el trampantojo y las prendas. Sin actitud y con desdén, como príncipes, como nobles, como reyes...


Hablaba de viejas historias, de grandes tragedias y de catarsis. De pasiones, de estíos, de frios invernales, de complots forrados en piel, de bosques helados y de conspiraciones en la noche.


Hablaba de fiestas de fingidos, de falsas sonrisas y mejores galas. De grandes mansiones con muros de piedra pintados al fresco y, con tanta solera como frio pues hay pátina pero no hay brillo.



Hablaba de brujas oscuras, de ovejas negras, de Caín y de Abel y los estigmas. De ofrendas redimidas, de regalos rechazados y súcubos malditos.


Hablaba de misterios y de habitaciones con música y comparsas. De damas viudas, de hijos arribistas, de amigos y fortunas congeladas. Con cifras imperdibles pero teñidas de color rojo. Deuda que no sangre.


Hablaba de amores prohibidos, de torrentes, de glaciares. De híbridos, de narcisistas, ególatras, olvidados. Perdidos, sumidos, sumergidos, arrojados.


Hablaba del conflicto entre ayer y hoy. De la modernidad del androide reposando en el viejo medievo de hacha y armazón...


Hablaba de oscuridad, de prisión, de celda, de voyeurs, de observador, de admirador, de contemplación. Del distraído vicio de observar, del instante devorado por la perpetuidad...


Hablaba de ninfas, diversiones, bailarinas y aspirantes. Hablaba de estrellas, de cultura, de magnificencia.


Hablaba de algo que fue, que no será y que no puede ser. De princesas con el mismo tamiz que las brujas, de hadas malvadas y mezquinas. De mujeres sin alma, sin esperanza colgadas en una torre y sin escalas...


Hablaba de amores, de pasiones, de frialdad y de tormentos. Perversión, soledad, y castigo. Viejos augurios, nuevos sufrimientos.

Hablaba de princesas que eran criadas. Impostores, farsantes. Ellos, son los siervos. Los dueños han muerto.

jueves, diciembre 11, 2008

Curiosidad


¿Dónde quedó el misterio de los secretos inconfesables?

Quizás pereció con el anonimato. O quizás vive más que nunca convertido en rumor, en mentidero, en grito en medio de la noche o en alma capturada.

Los secretos inconfesables y las curiosidades son como la luz de la más pequeña vela puesto que ni todas las sombras del mundo pueden encontrarla.

We dont need another hero. Sin más que añadir.

You don´t need me as a hero. Por eso, esas cosas que quieres saber se silencian.

La Sombra


¿Y si en la sombra residiese el alma?

Las grandes mujeres van en coche, con chófer, hasta la puerta de la boutique que las aguarda.
Las grandes mujeres llevan guantes en el coche, dan la mano enguantada y acarician el tacto del cuero contra su piel.
Las grandes mujeres llevan gafas de sol, como Jackie Kennedy, con la misma sonrisa enlutada y de recién casada.
Las grandes mujeres llevan agenda aunque no tengan compromisos.


Las grandes mujeres brillan a la sombra y, no tienen ninguna de esas características.

miércoles, diciembre 10, 2008

lunes, diciembre 08, 2008

Gusto, ¿Qué Gusto?



Decía Diana Vreeland que "demasiado buen gusto cansa" y que "no hay que tenerle miedo al mal gusto" ni "a ser vulgar". Creo que es cierto, más cierto es aquello que dijo Versace de que "el buen gusto no existe". Siempre hubo genios. Y, claro, siempre idiotas.

"Horteradas" por Wednesday y "Horteradas que nos vuelven locos" por el Señor Quinquillero son dos volúmenes de algo que parece una enciclopedia. -!Temblad Diderot y D´Alambert!- Pero una enciclopedia no del mal gusto sino de, bueno, del horterismo que no es mal gusto sino gusto con otro matiz, con otra percepción y con otro jenesaisquoi pero de extrarradio o de centro o de... bueno, de otro sitio. Yo no tengo horteradas. Soy un templo. Como Cool&;Chic. (Y lo peor es que es verdad)

Y, ahora, confesado lo confesable, al grano: lo inconfesable.

-Las buenas historias. Yo que para los nombres soy una calamidad es mejor que los escoja sin pensar, de sopetón. Como Cool&Chic y que cuando la gente me pregunte que porqué ese nombre pues yo -me invente- diga que "quería una mezcla entre el hoy el ayer, entre la elegancia y las tendencias, entre la frivolidad y el narcisismo y la filosofía y el conceptualismo". Y así empezó la cosa. Luego siguió con Versace, pero esa es otra historia.

domingo, diciembre 07, 2008

Chanel Se Vuelve Rusia


Karl habla de la Rusia de Chanel y de Chanel. Cuenta la historia que nunca fue y habla enmudecido. No es capaz de dar voz a su Chanel porque esa Chanel no es más que una impostora atribulada y, esa Rusia no es más que un alarde de la nada. Madame Gabrielle Chanel era un ángel. Atormentado, impostor, orgulloso, triste y feliz.

Odiada por Poiret que la llamó "la sombrerera" y odiante de Schiaparelli que ella llamaba "la italiana". Chanel aprendía rápido. La Gabrielle de Karl no es más que un minino asustado que juega con ovillos de lana. No tiene ni perfil, ni efigie, ni alma. Sólo tiene ademanes de dama de abanico y actitud de cortesana dónde debiera reposar alma de reina.

Tiene coquetas miradas ronroneantes, cigarrillos castos, collares largos y entradas silenciadas. Pero sólo es un telón de fondo para que Karl presente su Chanel. Y, como todos saben, Chanel no es Chanel. Es Chanel por Karl Lagerfeld.

La Rusia de Chanel sabía a misterio, a desesperación, a grandeza perdida y vapuleada pero nunca negada. Sabía a gran dama, a aristocracia, a omnipotencia y a zares. No sabía a cuento popular, tampoco a leyenda ni a historia que inicia una inspiración. La historia de Chanel era un mito desgarrador que ella vivía, un mundo rodeado de cretinos que la perseguían. Que sí, que sí, obsesiónate. No hay tregua en el mundo gris. Y era el más bello de los sueños flotando entre satenes y rasos.

Chanel dijo que "incluso los eslavos comunes no son gente ordinaria". Ella lo supo. Fueron los años de aristócratas metidos a bordadores, de príncipes metidos a perfumistas y de joyas hechas estallar en Chanel. Elegancia austera y serena que poco tiene que ver con el lujo y lujo solamente es. Chanel se volvió Rusia, Zar de todas las Rusias.