
El desfile de Christian Dior en París se ha abierto con muchas novedades, sobre todo, por parte de los que dicen que la permanencia de Galliano en Dior está muy cuestionada. Nunca he entendido a los hombres de negocios, Galliano llegó, vio, innovó, no respetó y vendió pero, el grupo LVMH aún quiere más y le dice al diseñador de los sueños que el pret a porter está para vender y la Costura es su taller de mezcla. “Experimenta, pero a tiempo” es la consigna del conglomerado empresarial del lujo. Un desfile inspirado en los sesenta, las mujeres de Dior de ésta temporada son excesivas pero no son mujeres Dior y, mucho menos son mujeres Galliano. Son glamoamazonas conocedoras del pasado, enamoradas de Haslton y devotas de Clark pero lo único que tienen de Dior es la marca de sus prendas porque, ésta mujer se ha equivocado: su amante ha escogido Dior pero ella ha escogido todo como si fuera Gucci. Perversa millonaria diría yo, diablesa empedernida diría Galliano y ovación o deserción para el hombre del traje gris.

La mujer de Galliano adora a Jackie Kennedy, la parece una musa de la elegancia adaptada a la vida moderna pero la da su toque personal. ¿Pillbox, cabello extra voluminoso, colores fuertes y trajes de día? Sí, pero elevado al cuadrado y con un toque más femme fatale. ¿Rosa? Fucsia, ¿Cardado? Ridículo, ¿Mujer? Diosa.

Entre los diseños más serios que Galliano ha presentado han estado una serie de conjuntos en pulcro blanco. Diseños de día ribeteados en piel con guantes de severa británica y cortes limpios. La mujer de Galliano más sencilla parece sacada de un almuerzo de la jet set del Upper East Side neoyorkino, muy sencilla, casi sosa, pero de Dior.

Me encantan las divas exageradas, no hay nada mejor que una Alfombra Roja en la que alguna estrella abusa de divismo, cinismo y de la esencia de Hollywood. Pelo, con mucho volumen, falda de cuero muy ajustada que parece que se va a rasgar al andar, chaquetón de piel, piel estampada y brillante y uñas de color rojo pasión. Exceso de divismo en Dior.

Londres, años 60s, limusina de color blanco, porque en los sesenta nadie que fuera alguien la llevaba de color negro y, un look desmesurado. Un traje de color rojo con manga francesa está ceñido por un lazo de cuero brillante y combinado con una falda a la rodilla. Como complementos, un desmesurado sombrero rojo que recuerda a aquellos de Mary Quant.

Felinas de la noche en Dior, exceso, champagne, cocaína y rojo vibrante. Un diseño de cóctel, mucho oro, muchas cuentas aplicadas, y accesorios omnipotentes. Casi parece una starlette que llega a Las Vegas buscando una copa de champagne y un camarero al que susurrarle su número de habitación al oído.

La fiesta benéfica de alguien llamado Mimi, Mitzy o Betsy se va a celebrar y ella ya está preparada. Melena leonina, ojos cargados, traje de azul con presencia, adornos y strass por doquier y tacones inverosímiles. Pero no sorprende a nadie, todos saben cómo va a ir.

Un diseño de cóctel de color verde botella salió a la pasarela de Galliano. El diseño, de los más sencillos que salió a la pasarela, estaba complementado con un bolero de strass totalmente cubierto de pedrería y por complementos en satén. La mujer del presidente, bueno, la otra mujer del presidente.

Un diseño que recuerda a los de Halston de los ochenta salió a la pasarela para Galliano. Seda pintada a mano comprada en Bruselas pero, para ella era poco y la ha añadido una sarta de cuentas brillantes por el escote y el cuerpo del diseño.

Un diseño de color naranja apareció en la pasarela como un destello eléctrico en una noche oscura. Eso para un poeta, para ella, caprichosa y adúltera, el traje con el que captar la atención de cualquiera. Escote, brillos y raso.

Para la noche de Galliano en Dior, las mujeres continúan con su romance con el exceso. Oro, fucsia, púrpura, verde, limón, naranja… Studio 54, coca, Warhol, rubias muñecas de caderas inexistentes, millonarios, cardados y sexo.

Muñecas de cabellos rubios y de escotes turgentes, esposas (trofeo) de nuevos ricos o amantes de caballeros de postín; la otra mujer del Presidente o la estrella de un cabaret. Miss Alabama, Miss Texas, Miss Miami en Las Vegas en “Los caballeros las prefieren rubias” o en “Cómo casarse con un millonario”. Estrellas en proyecto o proyectadas de Los Ángeles, damas, por llamarlas de alguna manera, de la Alta Sociedad, mujeres de Studio 54, de cocaína y champagne y de retratos firmados por Warhol y de lofts en Nueva York. Divas en Dior pero no Divas de Dior.