martes, enero 29, 2008

El (Envenenado) Regalo De La Uniformidad



Dijeron cuando Mademoiselle Chanel regaló al mundo su venerado Petite Robe Noire que era un Ford firmado Chanel, un silogismo que encerraba una gran maldad, lo que Vogue proclamaba era el milagro de la uniformidad, milagro endiablado. Por un lado, es la simplicidad la que guarda el secreto, esa sencilla versatilidad de un uniforme personal e impersonal al mismo tiempo y, por otro, el dardo envenenado del fondo de armario. Tira de fondo de armario y, todos vestirán de negro. Ahora, la uniformidad está de moda y no sólo porque Ghesquiére nos vista como androides revisitados, porque Zara explote su fórmula clon en masa o porque el fenómeno (ego)log arrasa.


El Je Ne Sais Quoi francés ahora se compra, la fórmula es sencilla: bailarinas por favor, chaqueta de tweed ceñida, denim Levi´s de los marginales 90s y collares de perlas o 2.55 junto con poses demodé. El salvajismo italiano de Versace se regala, un vestido de gasa de leopardo, un cinturón de tachuelas de Notting Hill, unas cosa-sandalias de Balenciaga, y un abrigo de cebra. El British Chic relajado pero con un toque “royalty” inglés se vende en Savile Row, ni Bianca Jagger puede hacer nada, chaleco inglés mil rayas, camisa masculina de color azul, corbata Hermés y zapatos masculinos de charol y, el toque de ingenio, el bombín. Y, el elocuente glam de los 80s donde el poder era de color verde (dólar) y dónde la moda tenía un nombre propio, Studio 54. Visionarios los que ven BoomBox como el nuevo 54 porque también verán a Cory Kennedy como Jackie.


El grupo marginal de la modernidad, mi tribu urbana predilecta si fuera Hitler y tuviese un campo de concentración es el genio e ingenio del fenómeno del uniforme. Y a Coco Chanel la dijeron que no triunfaría. Pero, no nos engañemos la culpa la tiene tanto Vogue como el fenómeno Internet. Vogue por apostar por el mismo tipo de diseñador, por el mismo tipo de top, por el mismo calendario año tras año y es que, cada primavera veo flores, en Balenciaga androides; cada verano veo caftanes y aires orientales y africanos, en Prada un revival de mujeres suburbanas; cada otoño, un sutil oque decadente inglés entremezclado con algo de la vieja escuela, desde el Gran Gatsby a los escolares resumidos y, un invierno cuajado de pieles y de glamour de femmes fatales cuajadas de diamantes, rodeadas de fragantes perfumes densos y potentes y que anuncian su llegada antes, incluso, que el ruido de sus tacones. La culpa es, de las altas esferas y, por eso, no se puede culpar a los pobres díscolos del (ego)log.


Pero, la culpa si alguien la tiene es de Kate Moss, ínfula confabulada de pasiones y odios pero diosa de toda una generación llamada, en vez de X o Ipod, Moss. Generación Moss o Kate o, Cocaine Kate. Pero, todo se resume en una frase que anunció un editor de Vogue; es triste y es genial.

“Si Kate Moss utilizara pieles de plátano como ropa interior, la economía de Costa Rica se triplicaría.”

domingo, enero 27, 2008

El Taller De La Costura, La Fábrica Del Pret A Porter


Cuenta la leyenda y narra la historia que el primero en crear la idea de la moda como etiqueta y en crear el primer desfile fue Worth, un inglés con ansias de snobismo y con ganas de pertenecer a la Alta Sociedad. Worth pasó a la historia como tirano, diseñó el mítico diseño de Sisí Emperatriz brillante en aquella noche de luna o, la capa brocada de Josefina Bonaparte en la Coronación de Napoleón como Emperador de Francia, Worth no sugería, Worth dictaba y el resto, acataba. Con el tiempo, la Costura y la marca como la propiedad más importante de la moda se extendieron por el resto de maisons que, vieron el negocio de la moda como algo más que un simple arte por el arte. Ahora, venían otros deseos, el deseo de la masa por llegar a las tendencias, lo cierto es que primero eran las galerías y luego los grandes almacenes los que, ofrecían al gran público las últimas tendencias de los exclusivos salones de Costura. La Gran Guerra y, luego la II Guerra Mundial junto con la Gran Depresión hicieron que el modo de entender la moda cambiara radicalmente, el racionamiento junto con una nueva clase que deseaba y, podía, consumir modas rápidamente con aire casi frívolo reclamaba otro tipo de prendas, menos artísticas, menos exclusivas y, obviamente, más económicas para la clase trabajadora. Muchos cedieron, comenzó el negocio del pret a porter, filtro a los grandes almacenes de tendencias que copiar y, aún un aire exclusivo y respetable para las matronas de los desfiles en primera fila.


La Alta Costura tiene muchos rostros pero pocos que valgan la pena. Worth, genio y maestro, el hombre que sentó precedentes en la moda, gobernó al mundo de la moda y sacrificó todo en honor a sus pretensiones. Un triunfador. Llegó Poiret, curiosamente discípulo de Worth que, tanto innovó, que se arruinó. Poiret cambió las crinolinas por el polisón y, las matriarcas por la juventud, el show room, por el exterior y el arribismo por la frivolidad. Poiret contrató artistas, celebrities y socialities para sus fiestas regadas en champagne con aires orientales, las Noches, el diseñador, contrató además tres barcazas cargadas de prendas, perfumes y exquisiteces en la mayor exposición del momento y, a medida que flotaban, su negocio se hundía.


Actualmente, la Costura está dominada desde el cielo, desgraciadamente, por tres maestros. Balenciaga, Dior y Chanel. Balenciaga, el maestro de todos nosotros, el jefe de la orquesta, el único modisto que ha dado la moda. Dior, el genio de la provocación, el hombre de los negocios, el maestro del New Look. Chanel, nombre propio del siglo, miserable del lujo, diosa de la moda. Y, ahora, bajo el genio de tantos creadores, Yves Saint Laurent, Valentino, Versace. Saint Laurent, el hombre de la elegancia; Valentino, Sagrado Dios Italiano De La Femineidad; Versace, el arribismo lujoso. La nueva generación de diseñadores incluye a Karl Lagerfeld, el hombre de los extremos; a Galliano, obseso e irracional o, Armani, el nuevo chic. Pero, el problema de la Costura es que aquellas damas que compraban vestidos por docenas, aquella alta sociedad ahora lejana, ha desaparecido. Y es que, ahora las condesas, duquesas y princesas visten de pret a porter.


El pret a porter nace cuando la clase media quiere llegar a las tendencias con un hambre voraz que todo lo destruye. Por un lado, diría sabiamente Balenciaga: “Nunca me prostituiré” y por el otro, el pret a porter es lo mejor que le ha pasado a la moda. Una forma de rentabilizar el arte y de cubrir gastos. Y es que ahora la Costura se mantiene con los perfumes y, como diría Dior: “Al menos sus labios vestirán de Dior”. Y llevaban razón. El pret a porter era otro tipo de prendas, prendas hechas ya confeccionadas y con una pátina menos exclusiva cuya confección no estaba realizada íntegramente a mano sino que estaba confeccionada en serie y a máquina.


Ahora, el negocio de la moda que, no el arte; es mucho más que eso. El pret a porter ya no es una pequeña parte de la iniciativa que da beneficios es, la gran parte de la moda, terreno de revistas y ropas de Alfombra Roja. Ahora llegan las líneas crucero, el Atelier reconvertido para actos especiales de Alfombra Roja, léase Oscar y Globos de Oro, y las líneas secundarias. La carcajada de la moda, la bofetada al modisto. El Atelier es un taller que reúne las características de la Alta Costura pero que no está reconocido por el Sindicato de Costura de París y que no presenta colección en la Semana Grande De La Moda pero que, ofrece modelos únicos, elaborados a mano, con patronaje exclusivo y confeccionados con telas de primera calidad para compradoras selectas. El caso más conocido es el de Versace, cuando retiraron el mármol de las boutiques de la medusa, Donatella dejó las líneas de Alta Costura. Ahora con el nuevo apogeo de un Versace moderado para starlettes de Alfombra de color carmesí que se creen Audrey Hepburn y se aprovechan de escote confían su aspecto de sirenas a la maison del mal gusto y se prodigan por las páginas de Vogue.


Las líneas crucero tienen dobles propósitos, por un lado, la creación de otra temporada perfectamente comercial con precios exorbitantes que combina los adelantos de la próxima estación con los must have de la presente. Antes, su objetivo era dar a aquellas damas de crucero un armario con las prendas más elegantes para los barcos de categoría, conjuntos con detalles marineros, vestidos de noche para el restaurante, caftanes para cubierta, trajes de baño para las piscinas del crucero. Ahora, son otra forma de comercialidad que además pretende ofrecer un adelanto de lo que va a ser la próxima temporada e, inevitablemente, descubrir lo que opina la crítica para corregir, exaltar, continuar, modificar la colección principal. Y, ése es el aquel del crucero y, la explicación al porqué las colecciones de Costura, pret a porter y Resort se parecen tanto entre sí que podrán conformar el guardarropa informal, profesional, fiesta de una mujer.

jueves, enero 24, 2008

Valentino: Un Genio, Un Milenio.


Un desfile que cierra la trayectoria de Valentino, el adiós de un genio, la retirada de un maestro. Un desfile que será recordado y que pasará a la historia por el hombre que se hizo propietario de un color y de la virtud de la elegancia. Rojo Valentino, rojo de sangre española e italiana, rojo vibrante, rojo candente, rojo pasión; rojo de genio. La colección ha tenido un pase completamente blanco, los vestidos griegos se alternaban con sutiles camiseros y, con elegantes trajes de inspiración oriental. Los trajes de cóctel, donde Valentino destila su ingenio, estaban entretejidos con el fino hilo del pasado, la década de los ochenta grandiosa en Valentino, diseños con grandes capas voluminosas, vestidos a la rodilla con grandes lazadas y grandes estampados florales. El diseñador, también apostó por abrigos de raso grueso y de satén mate en tonos blancos que recordaban al Valentino de los sesenta con su colección mítica del invierno blanco. Posteriormente, a la pasarela acudieron trajes provenzales y un despliegue floral, combinaciones atrevidas y muy italianas como el rosa y el naranja o el amarillo y el violeta y, cortes drapeados que convertían los vestidos en jardines hechos florecer. Pero, si el desfile pasará a la historia y superará el filtro del tiempo será por Valentino, sólo por él, sólo por su presencia, sólo por su salida. Una despedida por todo lo alto desde el mismo cielo estrellado, rodeado por modelos cubiertas de rojo Valentino. Una despedida digna de un emperador, una despedida para Valentino.


Valentino rindió un homenaje a aquel invierno blanco del 66 en el que la nieve cubrió la pasarela y el blanco radiante a las modelos. Un abrigo muy sencillo de raso blanco y satén grueso brillante ribeteado en una elegante tela mate. El diseño luce el cuello algo abierto, y las mangas ligeramente caídas por debajo del codo. Como accesorios, el diseño está combinado con unos sofisticados y delicados guantes blancos y un zapato de color plata con lazadas en tonos hielo. Un diseño sobrio, con un halo vintage, un toque exquisito y esa elegancia que destila Valentino.


Un diseño rosa pastel con vuelo que recuerda a los diseños globo de los sesenta pero con mucha más moderación. En ésta ocasión, Valentino escoge el rosa pastel para éste diseño en el que el abrigo luce el cuello ligeramente escotado y, el diseño lleva unas pequeñas solapas a la altura de la cintura. El abrigo lleva dos botones nacarados y está combinado con un par de guantes de raso de color nácar y, unos zapatos de punta afilada brocados.


Para el día, Valentino escoge un elegante diseño en rosa empolvado compuesto por una chaqueta con el borde deshilachado y, con las mangas a juego. El diseño, ceñido debajo del pecho y decorado con dos discretas solapas a la altura de la cintura. La falda, con la cintura ligeramente elevada cae a la rodilla y está confeccionada en el mismo tejido con relieve que la chaqueta. Como accesorios, unos elegantes guantes a la altura del codo en rosa pastel y unos delicados zapatos de color rosa con detalles tornasolados.


Un sencillo diseño en tonos amarillos forma un sofisticado dos piezas. Una chaqueta con la cintura ligeramente voluminosa está decorada con dos pequeñas solapas y una botonadura simple forrada en el mismo color y tejido que el diseño. La chaqueta luce el cuello rígido y ligeramente escotado, a juego, el diseño está combinado con una sobria falda recta en tonos yema que cae a la altura de la rodilla. Como complementos, una cartera de mano rígida en un tono ligeramente más oscuro que el diseño y, un par de elegantes guantes de raso en tonos blancos. Unos zapatos de punta afilada en tonos oro completan el look.


Un diseño en color mandarina salió a desfilar entre llamativos conjuntos amarillos. El tono es extremadamente favorecedor y, el corte crea la ilusión de un cuerpo recto. El dos piezas mandarina de Valentino luce una sencilla falda recta a la rodilla y una elegante chaqueta con la manga a la altura del codo, un escote redondo ligeramente abierto y botonadura de nácar. Como accesorios, unos elegantes guantes en tonos nacarados, unos afilados zapatos dorados y una cartera rígida y geométrica de mano.


Valentino regresa a los años de los tocados de gran tamaño y apuesta por un gran sombrero que recuerda a los coloniales cascos de explorados pero sofisticado al extremo. El diseño, confeccionado en una tela ligeramente esmaltada es un conjunto dos piezas formado por una chaqueta con cuello geométrico y solapas rígidas y adornada por un elegante lazo a la altura de la cintura. La falda que completa el diseño lleva pequeñas flores estampadas en diferentes tonos tostados y luce pequeñas aperturas irregulares a la altura de la rodilla. Como complementos, una cartera de mano flexible en tonos arena y unos guantes al codo en tonos canela están complementados con unos sencillos zapatos de color oro.


El cóctel más bello es el de Valentino, un diseño que evoca a las colecciones de los ochenta del rey Valentino está formado por un exquisito abrigo con el escote abierto, mangas con relieve y ligeramente abullonadas y el bajo decorado con volumen. A juego con el abrigo, un delicado vestido blanco con grandes flores rosas estampadas y decorado con un lazo brillante con matices fucsias debajo del pecho. Como complementos, unas sandalias en tonos cereza con pulsera y una gran lazada a la altura del empeine y unos guantes a la altura del codo en tonos fucsia.


Un diseño recto de cóctel en tonos nude con pequeños detalles esmaltados. El vestido que luce un pequeño aplique plisado a la altura del pecho está combinado con un gran escote enmarcado por dos tirantes finos. El diseño a la altura de la rodilla y ceñido a lo largo de todo el cuerpo está combinado con unas sandalias de color violeta y, combinado con unas bellas esmeraldas de talla pera.


Un precioso abrigo en tonos negros decorado con una gran lazada de color blanco con un detalle vertical cerrando al diseño. El diseño, de color negro lleva un ligero relieve a lo largo del cuerpo del vestido y cae a la altura de la rodilla. Como complementos, unos delicados y femeninos guantes blancos que llegan hasta el codo, una cartera de mano rígida muy sencilla, unos zapatos de color plata con un adorno brillante, pendientes de perlas con reflejos de color oscuro y unas originales medias estampadas con discretos toques, el coûp de grace del look.


El blanco, otro color mítico para Valentino ocupó gran parte del desfile. El Rey de la moda escogió un vestido recto con pequeñas cenefas de lágrimas y cuentas decorando los laterales del diseño. En el bajo del vestido, el diseño lleva una tira de listas profusamente decoradas. Como complementos, una elegante chaqueta de seda con amplio escote y con la manga ligeramente debajo del codo, el diseño lucía franjas de pequeñas perlas y estaba complementado con unos elegantes zapatos con punta de color plata.


La década de los años 20s inspira a Valentino un elegante diseño en blanco nacarado. Una camisola que libera la cintura cae a la altura de la cadera con pequeñas enaguas decoradas con cuentas. El diseño lleva el escote redondo y cerrado con una serie de botones prístimamente cerrados. Las mangas caen a la altura del codo y, la sutil camisola deja entrever las bondades de la carne. Como conjunto del diseño, una falda casi transparente con grandes adornos en el bajo móvil y ligero. Como accesorios, unos sencillos zapatos de color plata con destellos nacarados, grandes pendientes de perlas salvajes, decadencia, y una cartera de mano muy sencilla.


Un diseño en tonos nacarados luce un escote enmarcado por un chal incorporado al diseño que deja ver un elegante escote. El vestido luce la cintura plisada y decorada con una gran lazada en un lateral. La falda del diseño, en gasa en tonos grisáceos, plata mate, lleva grandes relieves aplicados sobre tul en tonos nacarados. Como complementos, guantes blancos a la altura del codo, unas medias de topos en tonos blancos, zapatos color plata con detalles tornasolados y unos pendientes de inspiración art decó.


La India y ese toque oriental que fascina a Valentino para la noche toma protagonismo en la última parte del desfile. Un traje recto con los hombros trabajados decorados con un broche art decó brillante está complementado con un diseño recto que cae hasta el suelo con una pequeña cola. Como complementos, unas sandalias con grandes lazadas de color blanco, guantes al codo en satén mate grueso y unos pendientes largos que lucen el colorido de las vidrieras.


Un diseño de corte griego para la noche de Valentino. El diseño que parece una túnica plisada con volumen tanto a la altura de la rodilla como en la cola del vestido lleva la cintura ceñida por dos impresionantes franjas de diamantes y el escote decorado por un sencillo broche que enmarca el gran escote en uve. Como complementos, aparte de guantes largos hasta el codo, unas sandalias blancas con lazada y grandes pendientes con piedras iriscentes.


Un vestido sencillamente impactante con forma de sirena. Una inspiración bellísima, el diseño luce el escote amplio dejando ver casi los hombros y con un escote en uve muy pronunciado y totalmente decorado con grandes piedras brillantes. La cintura del diseño está decorada con un bello cinturón totalmente cubierto de piedras y coronado por un lazo. El diseño cae hasta el suelo donde toma un poco de volumen creando una línea sirena. Como complementos, sendos brazaletes de piedras brillantes, sandalias de color blanco y una cartera de mano rígida con el cierre enjoyado.


Valentino se despide de la moda después de casi medio siglo nutriendo la moda con elegancia femenina, con sobria parsimonia, cubriendo Alfombras Rojas de vestidos de ensueño, de damas casi místicas y divinales, de rojo fiero y exquisito al mismo tiempo, en definitiva, viviendo un sueño. Valentino termina su carrera en la cumbre, siendo amado por todos y con una gran ovación. Quizás muera el último genio, pero consuela saber que pasará a los anales de la historia. El desfile de Valentino ha estado totalmente plagado de un recorrido por su obra, delicados vestidos de cóctel, un blanco impecable, el dos piezas sofisticado, los tonos pastel, la noche decadente y el rojo. Rojo Valentino. ¡Viva Valentino!, ¡Ave Emperador!

miércoles, enero 23, 2008

Chanel. Recatado Conservadurismo


El desfile de Chanel comienza con una gran exclamación de admiración y de sorpresa, Lagerfeld ha hecho colocar en la pasarela una gigantesca chaqueta Chanel en color gris. Lagerfeld, en la colección, no ha sorprendido a ninguno de los asistentes pero dudo que ésa fuera su intención, la mujer de Chanel es ahora una heredera alocada pero con buen juicio a la que su madre, una respetable matrona, adoctrina en el alfabeto de las marcas y la bautiza en la maison de la doble C. Un desfile del que, se puede decir que Chanel es Chanel. Y, siempre nos quedará Paris.


El desfile de Chanel se abrió con los míticos trajes dos piezas de la maison. En éste diseño, Lagerfeld imprime el abrigo cortado a la cadera en tonos rosas nieve y decora el cuello y la botonadura con piedras brillantes en tonos rosados. La camelia adorna el cuello del abrigo y está combinado con una falda cuajada de piedras y cristales brillantes. Como complementos, el cabello recogido y adornado con una sencilla aplicación de pedrería y unas bailarinas cuajadas de piedras.


Lagerfeld reinterpreta el mito de la elegancia femenina con la blusa blanca y la falda negra como protagonistas del look. El llamado kaiser de la moda sube la altura de la falda y la drapea para crear volumen formando una espiral y, está combinada con una blusa blanca con pechera trabajada en jirones de gasa de color ceniza. Como complementos, el look está formado por una chaqueta negra recta con mangas a la altura del codo y unas bailarinas de charol de corte masculino.


El mítico Petite Robe Noire se reinventa, reinterpreta para los ya adeptos de Chanel, y luce el torso decorado con una gran lazada que cae tapando los hombros hacia la espalda. El diseño, corto y con volumen en el bajo formado por una capa de volantes de gasa de color negro, lleva volumen aplicado desde la cadera y el bajo trabajado. Como complementos, unas sencillas bailarinas de charol.


Un diseño que recuerda a la colección de Lagerfeld en Fendi estampado en el binomio estrella de Chanel. El vestido que lleva escote palabra de honor decorado con plumas y luce la cintura marcada por un amplio corsé de pailletes. El diseño concluye con una falda de plumas y capas de volumen en forma de espiral a lo largo de la falda. Como complementos, unas bailarinas de terciopelo negro muy austeras.


Un delicado vestido en tonos rosa empolvado que recuerda a los diseños de principios del siglo XX para las bailarinas de ballet. Un diseño con escote diana luce el hombro decorado con una camelia en flor hecha florecer que cae y baña con sus gotas de rocío el diseño. El vestido luce capas de volumen en gasa y chiffon a lo largo del torso y del cuerpo del vestido y concluye con una capa de jirones de gasa decorado con pequeñas cuentas aplicadas. El diseño está complementado con unas bailarinas en color rosa empolvado con flores aplicadas.


Un diseño de color rosa nevado luce mangas abullonadas con grandes capas de volumen y está combinado con un cuerpo esponjoso, parece una nube, y con volumen en la cadera. El diseño lleva una bajo falda cubierta por strass y lágrimas brillantes y, está complementado con una diadema en tonos rosas con piedras aplicadas y unas bailarinas de ballet en color rosa.


El volumen ha sido el gran protagonista del desfile de Chanel, un diseño en tonos arena y canela combinado con pequeños detalles nacarados. El vestido lleva una capa con pequeños jirones traslúcidos que caen sobre los hombros. El diseño lleva el torso decorado con una pechera geométrica en tonos tierra batida. La falda del vestido está confeccionada con dos grandes láminas con volumen en ambos lados de la cadera decorada con pequeñas aplicaciones brillantes y transparentes de color nacarado y tonos marrones. El diseño luce una pala central brillante que queda cubierta por las palas acampanadas. Como accesorios, unas bailarinas con la puntera oscura y con los lados brillantes.



Un precioso diseño de Chanel que nos devuelve a los años dorados de la maison. El volumen está bellamente aplicado tanto en la cadera con un cuerpo plisado como a la altura del pecho creando dos solapas de diferente volumen que dan sombras y realzan el escote del diseño. Una capa transparente de seda moteada de color negro cae hasta el suelo y el diseño lleva los brazos cubiertos a juego. Como accesorios, un broche rococó a la altura de la cintura y unas sencillas bailarinas negras. Un diseño de Alfombra Roja. Y, si tengo que apostar espero que sea Keira Knightley quien le luzca en los Oscar.


Un diseño de color negro confeccionado en gasa y en seda. El vestido luce un escote palabra de honor con un pequeño volante plisado decorando el pecho. El diseño lleva volumen a la cadera, una minifalda negra con volumen en ambos lados cae con una capa de gasa y seda con pequeñas flores bordadas. Como complementos, aparte de las bailarinas masculinas de Chanel está combinado con medias negras brillantes.


Karl Lagerfeld cerró el desfile porque para ser sinceros, si hay una estrella en Chanel, es él. Personalmente el desfile de Chanel no me ha gustado precisamente por los mismo argumentos que los que aman tanto el desfile como cualquier propuesta de la firma del káiser, Lagerfeld ha dado gran importancia al histórico de Chanel, como siempre, ha apostado por el binomio negro y blanco, por el Petite Robe Noire, por las plumas y los bordados de los talleres de costura parisinos y, por un detalle tan criticado como reputado. Lagerfeld ha querido impregnar de juventud su desfile y, no sólo rodeándose de las llamadas chicas it actuales si no incorporando bailarinas a todos sus modelos de Haute Couture. Un desacierto y un desatino, la Costura necesita el porte y la magia del tacón. Por otro lado, debo reconocer que ha llegado una mujer -algo- más sensual a Chanel, con creaciones de verdadera diva para la Alfombra Roja. Sinceramente, el recatado conservadurismo del káiser me parece un desacierto en Chanel pero, para sus amantes, debe ser grandioso.

martes, enero 22, 2008

Lacroix, Lascivia Comedida

El desfile de Lacroix ha sido sublime, a pesar de que la comercialidad vuelva a caer en las redes del genio del color vendiéndose al negro. El enfant terrible, el hombre del mundo del espectáculo, la marca exquisita y excesiva aún tiene sus licencias. Lacroix es una firma de culto, un espectáculo donde el mal gusto comparte lugar con lo más sofisticado del chic francés y con el pasado vigoroso del decadente Versalles o de la regia y austera o festiva España. Lacroix es diferente, no es hombre de musas, si no de inspiraciones; no es hombre de amores, es hombre de pasiones. Lacroix es otro de los genios, hornada de talentos, pasión de pasiones. Lacroix es lujuria y carnalidad pero femenina, comedida y educada. Lacroix es mundo convexo, Alfombra Roja y elegancia.


Lacroix explora la paleta de colores como ningún otro, el azul pavo apagado combinado con bordados en tonos negros con motivos florales es el tono y el adorno del éste diseño de tarde de Lacroix. Un abrigo con amplio escote en V y con las hombreras marcadas concluye con el bajo decorado en tonos nácar con detalles azules y complementado con medias en degradé de tonos rosas, zapatos de plataforma en tela bicolor con pulsera al tobillo y combinado con un tocado de flores en tonos cálidos con una gran lazada en negro.

Un forreaux negro brocado con mangas con volumen a la altura del codo luce un adorno en la cadera que crea la ilusión de una pala fluida sobre el diseño. El escote está abierto con decoro y cerrado con broches art decó. Como complementos, aparte del toque de color de las medias azules de Lacroix, un elegante ridículo, cómico y divertido, para completar el look. El tocado, en ésta ocasión, es de color azul y también luce tonos negros.



Un impecable diseño de color negro remata la colección de Lacroix. En concreto, me recuerda a aquel vestido negro que el genio Balenciaga confeccionaba con sus propias manos cada temporada. Éste diseño luce una falda acampanada con tablas con volumen y cubierta con una cubrefalda de encaje adornado con piedras. Un fajín de raso brillante yace casi oculto bajo un bolero con mangas con volumen y cerrado por una flor de jade en el escote. Como complementos, un tocado en negro y medias fucsias.



Muchos condenaron el traje pantalón para la costura, Lacroix nos muestra que ninguna prenda es condenable. Un impecable pantalón de color crema de talle alto y de corte ligeramente masculino está combinado con una blusa de encaje que cae hasta la cadera con puños visibles. Como complementos, una torera de terciopelo profusamente bordada y los complementos siempre estridentes de Lacroix.


Un diseño que recuerda al Lacroix de sus inicios. Un vestido a la rodilla con amplio escote decorado con flores aplicadas y con las mangas de pernil típicas de las goyescas combinado con un cinturón con gemas en color oro y complementado con una falda con vuelo en tonos crema y una cubre falda de encaje y tul. Como complementos, medias azuladas de color pastel y un tocado floral excéntrico con el sello de Lacroix.


Esto es exceso diría Lacroix. Ni Versace ni Cavalli, ni D&G. París puede tener tan mal gusto como para convertirlo en buen gusto. ¿Quién dijo que la piel no era válida para el verano?, Y, ¿Si podemos añadir plumas y gasas? Un vestido de corte recto con franjas sin volumen de gasa a la altura de la rodlla combinado con una limosnera de cuentas en tonos dorados y con un tocado plano con reminiscencias a los cannotiers que Chanel confeccionaba. El Lacroix alocado.


El negro se va haciendo un hueco en las colecciones del diseñador del color, del genio del arco iris. En éste caso, un peto brocado con hilo de plata y adornado con un lazo en tonos azules está complementado con una falda tulipa cortada a la altura de la rodilla y decorada con cuentas brillantes. Como cúlmen, mangas abullonadas con encaje y listas brillantes y, como complementos, tocado y collar de pétalos en tonos nacarados.


El rosa pastel y chillón al mismo tiempo es uno de los tonos estrella de Lacroix ya desde sus inicios cuando el por entonces joven creador confeccionaba vestidos festivos y exquisitos para el mundo del espectáculo. El diseño confeccionado en gasa y en chifón luce escote corazón y falsas mangas con volumen de seda. El bajo del diseño está decorado en tonos oros y deja ver una lista transparente. Como complementos, detalles en rosa y blanco y zapatos bicolores brillantes.


Amarillo limón sacado del Versalles excesivo de Maria Antonieta y combinado con plumas de faisán en negro y en amarillo. El escote decorado con pétalos de nácar luce hombreras excesivas y, volumen desde la cintura donde, un cinturón separa el torso trabajado y plisado de la falda vaporosa y etérea con un bello trampantojo de encaje. Como complementos, tocados de encaje y pétalos de flor hechos estallar de color.


Un diseño en rojo que recuerda las pasiones de España que Lacroix siempre retoma como inspiración. Escote pronunciado, hombros descubiertos, volantes y frunces a la altura de la cadera y capas de gasa y seda. Como complementos, un tocado en negro y rojo con pétalos, flores y cintas de terciopelo, pendientes españoles de color oro y zapatos bicolores de raso brillante.


Un diseño azul pavo confeccionado con grandes dosis de volumen. El diseño lleva un generoso escote frenado por capas de gasa formado volantes con volumen, tirantes anchos que descubren la nueva zona erógena, la espalda, y volumen a lo largo del torso que queda libre para trabajar el bajo del diseño, totalmente colmado de volantes formando la ilusión de una flor hecha explotar.


Josefina llega a Francia, la Belle Époque llega a Lacroix, la figura sin marcar de los 20s toma fuerza en la colección. El diseño luce los hombros despejados pero los brazos cubiertos con gasa bordada en tonos brillantes y de color oro que concluyen con plumas en tres tonos a la altura de las muñecas. Listas de raso dorado decoran el vestido que luce un precioso bordado a lo largo del torso, luego, como si se tratase de una enagua termina con una cola con volumen decorada con aplicaciones brillantes. Un diseño impresionante que retoma el trabajo afamado de Lacroix, más moderado.


Lacroix vuelve a tomar sus inspiraciones y, demuestra que su apodo de “El genio del color” es adecuado. Su paleta de colores es indeterminada, de pronto se sumerge en el delirio de los tonos pastel como concluye con un estallido de color profundo, exagerado y tumultuoso. Lo que tiene Lacroix es que no es un genio masificado, gracias a dios y, es porque aún reside en él ese halo de mal gusto bohemio y tan bien reputado que hace que todas sus prendas se vuelvan exquisitas y, no por sobrias si no por esa sobriedad excesiva, esa lascivia comedida del genio.