miércoles, noviembre 28, 2007

Sagrado Balenciaga, Profano Ghesquiére


Balenciaga era tremendamente austero dicen que incluso, sumido en una profunda religiosidad sobria y destellos opacos del pasado español. Su casa siempre fue española, tanto en dirección, inspiración como espíritu; sus estancias siempre minimalistas pero cargadas de policromías religiosas, ansiedades católicas y una devoción sacrílega por el negro, tono de luto, tono de Iglesia y sus colecciones siempre elegantes, refinadas y soberbias al extremo. Grande de los grandes, citando a Monsieur Dior: “El maestro de todos nosotros”.


Balenciaga tomó dos alumnos, Courréges y Ungaro que se dedicaban, en cuerpo y alma, a aprender del más grande de los modistos de París, del más grande de los españoles; de uno de los más grandes de la moda. Cuenta la leyenda (negra) que sólo Balenciaga tuvo un competidor y que casualmente, fue Courréges. Sus estilos no tenían anda que ver, Balenciaga era sobrio, clásico, austero y sutilmente elegante; Courréges era futurista y su estilo convenció a todos y el todo París aplaudió. Bien es cierto que Courréges ha pasado al presente como una “marca menor” fruto de la contemporaneidad mientras que Balenciaga es un símbolo de elegancia y de una era. Pero lo cierto es que Courréges se liberó del “pasado” heredado de Balenciaga y desafió a sus orígenes apostando por un futuro en vez, de por clásicos.


Cuando Balenciaga se retiró, siempre fiel a su política exclusiva, resumida, extremadamente lujosa y austera el mundo de la moda lloró y sus clientas se deprimieron. Pero, poco tiempo después llego Ghesquiére que, sin duda, es Courréges II. Balenciaga es una marca con un histórico fascinante, un pasado plausible y una arquitectura y un diseño siempre actuales. Decían que Gianfranco Ferré era el arquitecto de la moda, cierto, pero Balenciaga lo fue antes creando, innovando y añadiendo teatralidad y sobriedad a la moda.


Ahora Ghesquiére, niño mimado por la moda; creador atrapado en un delirio futurista en una marca del pasado se siente en la cúspide, rozando el éxito y sentado en el trono del poder, todo lo que él toca se convierte en tendencia y, posteriormente en oro. Parece mentira que alguien cuyo trabajo actual diste tanto del de Cristóbal balenciaga sea tan aplaudido y que el mundo de la moda, sobre todo ése mundo de la moda que se considera cuna de las verdades absolutas; le aplauda, le alabe y extienda la Alfombra Roja para el creador.


La casa Balenciaga debe tener una leyenda, todo el que pasa se enamora de su pasado; aplaude su presente y cae rendido ante su futuro. A Ghesquiére le ha pasado eso; sus primeras colecciones eran un canto al pasado de la firma, a los cortes, las estructuras y los colores de Cristóbal Balenciaga, el maestro de la moda; pero ahora, desenfrenado y en una orgía de autocomplacencia y de tendencias marcadas, futuras y conquistadoras que, aún no lo entiendo, han llegado a la calle.


Sencillamente, Ghesquiére sufre el llamado proceso de pashminización; primero fue marginal; luego comprendido; posteriormente comercial; luego un destello de pasión y ahora, algo totalmente quemado, un juguete roto que dirían aunque, que vale su peso en oro. Dicen los rumores que podría volver la línea de Haute Couture de Balenciaga, sinceramente, ruego por que no. Toda la Costura debería morir con su creador (y la marca creo que también) siguiendo el ejemplo de Saint Laurent. Pero, ¿Qué pasará con Ghesquiére cuando surque el histórico?


Sencillamente Ghesquiére es un mecanismo del engranaje de la moda social y lujosa al mismo tiempo; es el propietario de la idea que se vulgariza; un hombre que olvida el significado de lujo en sus creaciones (salvo en el precio) y que se decide por el multiculturalismo comercial, por las cifras; y que se ha convertido en el estandarte de una generación abnegada al culto de la tendencia cauda y al reinado de lo contemporáneo.


Ghesquiére ha hecho un buen trabajo en Balenciaga, ha conseguido devolver a la firma a las portadas y convertir el nombre en una simbiosis entre lo moderno y lo clásico, pero, él no es el hombre Balenciaga y, mucho menos el poseedor del efecto Balenciaga. Ghesquiére es sólo un peón sacrificado por el rey del tablero, Monsieur Cristóbal quien, espera una buena jugada sacrificando a un, genial por otra parte, delirante diseñador más propio de Comme Des Garçons que de Balenciaga y, más propio del círculo del opio y del arribismo que de la cuna de la elegancia parisina. La Sagrada Moda es sinónimo del antiguo Balenciaga. Cristóbal Balenciaga era, un visionario y, un maestro amén de un genio y el único modisto de la moda. Sagrado Balenciaga, profano Ghesquiére.

domingo, noviembre 25, 2007

Amadas Musas


Una musa es una inspiración, un ser sobrenatural cuya función es inspirar la creatividad y fortalecer las pasiones pero, todos y cada uno de los diseñadores han encontrado una musa de carne y hueso en la que han inspirado sus creaciones y a quien han dedicado cada uno de sus diseños. Dicen que todos los diseñadores han vislumbrado en su madre la primera inspiración pero, quizás sea Monsieur Dior el que rompió con el sortilegio encantado del parentesco puesto que su familia, noble pero arruinada, jamás le quiso ver entre telas y, mucho menos en las páginas de la Biblia de la moda, Vogue y, él nunca recurrió a su madre como inspiración si no a la mujer, al ente femenino, a su clienta. Más tarde se encontraría con Madame Bricard, aquella mujer famosa por tapar una cicatriz de la muñeca con un pañuelo de seda estampado en leopardo de la que Christian Dior quedó preso de su belleza y que convirtió en musa y en alma de la casa.


Mademoiselle Chanel sólo tuvo una única musa, ella misma, en Chanel pero, cuando la sustituyó Lagerfeld al frente de Chanel, él mantuvo un idilio con varias musas hasta que llego Claudia Schiffer a quien encontró en Roma posando para una editorial y de la que quedó absorto, mudo y de rodillas y la elevó a la cúspide de la moda abriendo para ella el selecto mundo de las tops y, el mundo le aplaudió. La historia de amor de Claudia y Lagerfeld continuó más de una década cuando ella se encontraba en pleno romance con Lagerfeld y mientras acudía a cada uno de sus desfiles, hacía cada una de sus campañas y siempre tenía una alabanza para el creador alemán y, él para Claudia.


Pero un buen día, llegó el odio. Claudia Schiffer se encontró con Saint Lauren y se enamoró de su elegancia y saber estar francés del diseñador y, aseguró que “Con Saint Laurent conoció la elegancia” y, Lagerfeld la repudió. Insultó aquellas bellas caderas, aquella melena rubia y aquella sonrisa dulce y fría de la alemana y añadió que “Para ella la moda ha acabado; está olvidada. No es nadie.” Muchos dicen que el motivo por el que Lagerfeld asesinó a Claudia fue por envidia, la prensa la adoraba, los flashes la devoraban y el mundo ignoraba sus prendas porque Claudia le eclipsaba y, Lagerfeld, cuenta la leyenda negra; moría cada día un poco por no gozar del privilegio de la fama, la fama total que dirían y, asesinó a Claudia, a sangre fría y por la espalda.


Años más tarde, con la retirada del genio Saint Laurent, Karl comenzó a perdonar a Claudia y Claudia a Karl. Comenzaban a mantener una pequeña relación basada en aquella llama, en septiembre Claudia acudía al desfile de Chanel; en diciembre Karl la fotografiaba totalmente decadente, en junio, aparecía el resort de Chanel con Claudia por Lagerfeld y, ahora, en noviembre y con el romance de plena actualidad entre ambos, Claudia ha vuelto como veinte años atrás en aquellas playas de Daeauville y, ahora vuelve Claudia Schiffer a una playa y, cubierta de estrellas y rodeada de aplausos.


Claudia Schiffer fue, es y será el alma de Chanel por su versátil femineidad, por su elegancia discreta, por esa belleza arrebatadora, por esa profesionalidad sublime y, por que dota a las creaciones de Lagerfeld alma que, muchas veces no tienen, y las convierte en algo cálido y deseable donde antes era sólo tela y espectáculo. Vuelven las musas, vuelven las tops y vuelve Claudia Schiffer a Chanel como veinte años atrás. Es el inicio de otra era.

viernes, noviembre 23, 2007

Nuits D´Ete


Cuentan los que la conocieron que una tarde salió a pasear por las bellas calles de París Coco Chanel y que, mientras caminaba presa de una naturaleza indómita y salvaje plagada de magia elevó su mirada hacia el cielo en busca de una musa o de una inspiración y lo halló plagado de estrellas, con un cometo incandescente marcando su oscuro rostro y sumiendo a Paris en un brillo especial, como nevado, procedente del la claridad del frío. En 1932, Mademoiselle Chanel presentó al mundo la colección de joyas fruto de aquella tarde de paseo, una colección rebosante de estrellas que daba cuerpo un séquito de diamantes montados al estilo art decó y presentada en sus apartamentos de la Rue Faubourg Saint Honor y que fue aclamada como todo lo que había presentado hasta el momento.


Posteriormente, Mademoiselle Chanel diría “He querido cubrir a las mujeres de constelaciones. ¡De estrellas! Estrellas de todos los tamaños, lunas crecientes para brillar en el cabello.” La colección que recibió el nombre de “Bijoux De Diamants” fue aclamada por público y crítica y Mademoiselle tocó el cielo. Ahora vuelven las estrellas a Chanel y, no sólo en la Alta Joyería cuya presencia se ha convertido en fija pues la línea Cometas de Chanel que, en un inicio fue una reedición, ha tenido tanto éxito que se ha convertido en uno de los puntos fuertes de la maison en cuanto a joyas.


Ahora, para la temporada primavera verano, Karl Lagerfeld, el Kaiser de las reinterpretaciones, el genio del je ne sais quoi; se ha decidido por estampar en todas sus creaciones las estrellas de aquella noche de verano en la que Coco Chanel miró al cielo. Lagerfeld ha llenado su colección de pret a porter de estrellas, a sus viejas musas las trata como estrellas y ha impregando París con una fiebre por aquellas etoiles de Mademoiselle Chanel. Es algo anunciado, las estrellas son la consigna de la próxima temporada.

miércoles, noviembre 21, 2007

Ghesquiére, Dogmas De Fe


Que Ghesquiére está de moda no es ninguna novedad y aún menos que todo lo que toca se convierte en oro. Para éste invierno, sus blazer con un toque college, adolescente, infantil y salvaje al mismo tiempo han arrasado; sus keffiyahs, palestinas para el vulgo; son tendencia es algo innegable y que el multiculturalismo comercial, que sus vestidos de tribu urbana, urbanita salvaje y explosiva son tendencia es otra verdad inescrutable. Palabra sagrada. Pero que, sus dogmas han pasado los niveles de la propia marca Balenciaga para invadir otras cuyo patrimonio son los estampados, como Etro, es el mejor para ilustrar el hecho de que Ghesquiére es el niño mimado de la moda. Querido, amante y amado.


Pero la obsesión por Ghesquiére llega aún más lejos, no sólo acapara portadas, Alfombras Rojas, si no que se sumerge en el mundo de la copia, el clon y la inspiración. Tras sus vestidos estampados para la jungla de asfalto con motivos coloristas y con la keffiyah al cuello llega Etro y se apunta a la jugada y, no sólo en versión inspirada si no en un look si no clónico, exacto. La versión de Etro es en seda, con más colores, menos política, más femenina y menos agresiva; sin dijes pero a cambio con más estampado y no sólo una red de hilos multicolores. El vestido, más oscuro, más serio y menos ecléctico pero, por lo menos a Kate Bosworth la ha valido estar entre las mejor vestidas del mes.

lunes, noviembre 19, 2007

Seventh On Sale

No hay Alfombra Roja que se precie sin un séquito de celebrities posando ante el resplandor de los flashes. En ésta ocasión, con motivo de una gala benéfica para ayudar a recaudar fondos para el sida y de los CFDA de la moda dirigidos por la todopoderosa Anna Wintour y por la omnipresente Diane Von Fustemberg, se desplegaron sobre la Alfombra Roja las próximas tendencias de primavera verano, quién sabe si algunas chicas de portada para Vogue USA y los dueños de las prendas que lucirán, además de la sarta de estrellas y celebrities


A Anna Wintour la encanta Chanel y no es ningún secreto que sus pasiones por el kaiser acaban dando cuentas en la Alfombra Roja o en sus portadas. En ésta ocasión, la directora más poderosa, más temida y más odiada escogió un diseño de Chanel Alta Costura en tonos verdes ribeteado con pasamanería y cuentas brillantes. La casaca, en verde oliva con un acabado tornasolado estaba cuarteada y concluía con una abertura vertical a la altura del pecho; por otra parte, un vestido recto, muy años 20s, en color guisante saca partido a su rostro anguloso. Su hija, Bee Shafer, luce un diseño de D&G en terciopelo brocado en color carmín y amarillo yema con peep toes de Loubotin y una cartera de mano flexible en tonos nácar. Lo cierto es que ambas se han dejado llevar por sus estilos pero, Anna Wintour está fabulosa de verde y, Bee es una de las pocas veces que la veo poderosa, con fuerza y femenina.


Kate Moss es una mujer con un destino, Topshop. En ésta ocasión, la modelo e it girl se enfundó en un traje de satén negro de línea sirena combinado con una chaqueta masculina de smoking con solapas y líneas brillantes. Como accesorios, una maxi cartera de mano flexible de color petróleo, algunos detalles color cava en el escote y pulseras art decó de brillantes. Dicen las malas lenguas que la top debe pisar cada Alfombra Roja que se precie vestida de su propia marca y, es que Moss es su mejor escaparate porque es un derroche de glamour y chic. Muy femenina, muy chic.


Dita Von Teese siempre es un espectáculo y un derroche de elegancia y eclectismo en la Alfombra Roja. Femineidad, lujo y ampulosidad son las claves de un look basado en el escándalo y en la sensualidad firmado por Marchesa. Un escote sugerente que ricamente labrado con aplicaciones en oro que se extienden a lo largo del cancán de gasa en tonos negros. La reina del burlesque estaba impactante.


Kate Bosworth es un amago constante. Primero, la colección de Proenza S. fue un plagio de Balenciaga pasado verano y, segundo, ésa es la versión “minimal” del famoso, criticado, comentado y popular desfile de Ghesquiére. Lo cierto es que K. Bosworth es una mago constante, primero se sienta al lado de Wintour en la Semana de la Moda de NY dejando ver un interés por una posible portada para Vogue USA y, luego continúa con sus devaneos y romances hacia Karl Lagerfeld acudiendo tanto a sus desfiles ya sean en París o en China o, a cualquiera de sus tribulaciones. Eso sí, con resultado negativo.


Natalia Vodianova escogió un diseño de Valentino Haute Couture en tonos rosa maquillaje decorada con plumas tanto en las mangas como en el bajo del diseño y, con cristales aplicados a lo largo del cuerpo del diseño. La modelo, que si de algo puede presumir es de sonreír en las fotografías, escogió como complementos una cartera de mano rígida de color plata, pendientes art decó en tonos rosas que imitaban borlas de flecos y unos zapatos de cabritilla brillante de corte vintage. Muy femenina y apuntándose a la tendencia de las plumas que, es un it este invierno.


Marguerita Missoni o cómo la firma del color se ha ido opacando con los años. Ahora la heredera del legado del estallido de color se ha rendido ante el vintage, amores divinos, y ha decorado un diseño extremadamente sencillo en tonos grises con escote irregular y geométrico con un collar de hojas con brazalete a juego en tonos esmeralda y ámbar a juego con un ridículo con las asas decoradas y boquilla rígida. Un look algo inapropiado y que ha sido muy criticado aunque con un corte impecable.


El dúo Marchesa es el ganador de cualquier Alfombra Roja (americana) que se precie. Sus creadoras, que han hecho del vintage y del lujo sus señas de identidad aparecieron en la gala luciendo sus propias sentencias: vintage, minivestidos, piel, eclecticismo y femineidad. Lo cierto es que, a pesar de que muchos diseñadores acudieron y, especialmente nombrado fue Francisco Costa ya que profesa el amor de las Olsen fue aclamado por diseñar los vestidos con los que las wanabbe por excelencia aparecieron, Ashley apareció con un diseño recto de corte futurista en blanco neutral y, MK con un diseño de G.Valli. Una Red Carpet de impresión copada de el todo fashion World.

viernes, noviembre 16, 2007

El Alfa Y El Omega



Corren los rumores por los mentideros de París y dicen que la firma de Elsa Schiaparelli renacerá de la mano del hombre del traje gris anodino y prensa color salmón pero, dicen las malas lenguas que Balenciaga le tiene preparada a la moda una gran sorpresa; dicen, se rumorea y se especula sobre la posible vuelta a la Haute Couture de una firma renacida de sus cenizas y elevada hasta el cenit de la moda, al amor de las altas esferas, a los cálidos brazos del éxito. Otros dicen que Versace, además de cambiar de director creativo o de cabeza de la firma vuelve al atelier y no sólo en versión Alfombra Roja si no con un regreso a la pasarela de París, con un nuevo futuro por delante y con mucho exceso y un derroche de extravagancia por delante.


De Elsa Schiaparelli parece ser que los rumores se oyen cada vez con más frecuencia, además de que repentinamente todos los diseñadores incorporan en sus colecciones algunos guiños hacia ella y se vuelve a hablar del uso conceptual de las fibras sintéticas con el próximo enfant terrible de la moda, Hussein Chalayan, y de los materiales, digamos, conceptuales. Y es que Hussein Chalayan, amienemigo de McQ, ve ahora que se le vaticina su momento; no es que ahora las prendas de limaduras de hierro o que se componen-descomponen por arte de la tecnología tengan mercado si no que, tras una pasión extrema por el vintage llega el momento de mirar (muy) hacia delante.


Versace es algo sabido, la firma se deshizo del Atelier cuando el mármol tuvo que ser vendido de Versace para poder sobrevivir. Donatella, ya ha dicho que ve que es el momento de retirarse a un segundo plano menos notorio y dejar su actual “trabajo-puesto” en manos de un diseñador (de verdad). Dicen que el genio será Kane, aunque claro nadie dice que no haya un Fachinnetti II. Pero desde hace tiempo, Donatella Versace y su equipo llevan queriendo identificar Versace con una elegancia italiana y opulenta que no excesiva y, con glamour y Alfombra Roja y obviar aquel pasado vulgar, decadente y barroco con el que Gianni alcanzó la gloria. ¿Se cierne una mano negra sobre Versace para tapar (otra vez) su pasado? Quien sabe, por el momento en Versace hay una larga fila de clientas deseosas de Costura; muchas celebrities luciendo la marca en la Red Carpet y escándalos. Todo apunta a un regreso aunque, ¿Por todo lo alto?


Se dice, se comenta y se predice que Balenciaga también regresa a la Alta Costura y con Ghesquiére como director creativo que diría Tom Ford. Con el apoyo de Carine Roitfeld, una corte de fashion victims que no fashionistas, el apoyo de las cifras y del hombre de negocios, una presencia constatada en portadas, jungla de asfalto y Alfombra Roja todo apunta a que el fashion lover del momento va a tomar las riendas de la Alta Costura para (¿vapulearla?) y ungirla de una aureola de éxito, un no parar de creatividad. Y, si Ghesquiére ya juega en Balenciaga como si fuera un laboratorio y él un niño dentro sin vigilancia en el pret á porter, ¿Cómo será la Haute Couture? Eso es una duda, un misterio y un escalofrío pero, toda una apuesta.


Y es que, tras décadas en las que la Alta Costura era una mancha negra y una cifra de color rojo en las diferentes casas del mundo de la moda ahora vuelve a significar éxito y vuelve a ser, además de tendencia, el mejor escaparate para una marca. Y, claro, todas las firmas quieren volver a París. Ahora llega sangre mediocre a Valentino; sangre española (J.Font) y todas las firmas de antaño quieren volver a conseguir el respeto y las posibilidades que ofrece la Costura. Realmente, la Costura es moda. Y, claro, ahora queda Armani...

jueves, noviembre 15, 2007

Supersticiones y Emblemas De YSL


Dicen las leyendas de la moda que las supersticiones, los adivinos y las tribulaciones invadían a los diferentes modistos. La colección de Pilati para YSL primavera verano ha sido muy comentada, una firma devorada por el logo; por las estrellas y por los corazones y, todo eso, con el espíritu de Yves Saint Laurent corriendo por los diseños. En realidad, la colección todo un halago al hombre que volvió a hacer de la moda un arte, una ciencia sagrada y santa, un ansia, un anhelo y una leyenda. Cuenta la leyenda que Monsieur Saint Laurent era terriblemente supersticioso, nunca salía de casa sin una estrella, dos corazones y un pedazo de madera. Además, era un perfeccionista tan exquisito y purista que se convertía en soberbio, debido en parte a su excesiva timidez y, a ese ansia por triunfar. Un genio entregado en corazón y en alma a la buena estrella.


De hecho, Yves Saint Laurent siempre destacó a sus modelos con un corazón cuajado de diamantes en pasarela y ha empleado el emblema de los sentimientos por excelencia en gran cantidad de desfiles ya fuese en complejos bordados arabescos, cuajado de piedras o en forma de coquetos bolsos de mano de inspiración oriental. El aire masculino, frío y refinado y pensado y reflexionado hasta la saciedad pero al mismo tiempo natural y tremendamente femenino es otra de las señas de YSL, frío pero con alma que dirían.


Ese aspecto masculino que el creador consiguió con Le Smoking sumido en humo y con una actitud pensativa y distante; el eterno look francés de la Rive Gauche del pintor de Le Quartier Latin; la sahariana africana de mujer poderosa envuelta en un halo de femme fatale; del look oriental y tremendamente femenino; de la Rusia ampulosa y soberbia, regia y colmada de parsimonia, de la moda hecha arte con el look Mondrian, de la línea trapecio y, el precursor del porno chic con el mítico desnudo para su propia fragancia. Claro que sabiéndolo, se entiende porqué el siempre excesivo y consumista Tom Ford se desnuda a la mínima y porqué MJ y Olivier Theyskens le siguen el juego, será por aquello de identificarse con el Maestro de la Costura.


Para la primavera, Pilati ha creado una colección industrial, regia, severa, extremadamente sofisticada y diseñada con ánimo funcional y con esa mezcla de feminedidad y poder que YSL siempre ostentó. Con esa pureza y la comercialidad en la sombra y cargada de encanto, vanguardia y talento. El homenaje, la sarta de estrellas que recorrió el desfile; el alma era el corazón de Monsieur Saint Laurent siempre devoto, siempre genio. Un hombre eterno.

martes, noviembre 13, 2007

Shocking Shiaparelli


Dicen los que conocen la historia que Elsa Schiaparelli deambulaba por las bambalinas de un desfile de Poiret cuando escogió, curiosa y ociosa, una hermosa capa de terciopelo negro y forrada en satén azul. El diseñador la sorprendió probándosela y preguntó ¿Por qué no se la compra?; ella, algo avergonzada y maravillada al mismo tiempo respondió “No puedo permitírmelo y, aunque pudiese, ¿Dónde lo luciría?” Poiret la explicó: “Una mujer como usted puede llevar cualquier cosa en cualquier ocasión y, deje de preocuparse por el dinero”. Y así empezó la historia de la artista que creaba vestidos, de la enemiga de Mademoiselle Chanel, de la amante del surrealismo, de la mujer que unió arte y moda.


Elsa Schiaparelli fue la primera que se alejó del convencionalismo quería vestir a las mujeres con prendas actuales, contemporáneas, diseños funcionales y combinables que las permitieran trabajar y disfrutar del ocio con estilo, ecléctica y surrealista. En 1933 la diseñadora experimenta lo que es el éxito al diseñar una mezcla de chaqueta de smoking y un vestido oriental en crespón blanco. La prensa la adoraba, los artistas sucumbían ante sus creaciones (o las inspiraban) y el público compraba. Lo que tenía Elsa de especial era que sus creaciones no eran especiales en cuanto a innovación: eran espectaculares, originales; artísticas; teatrales; simples; recargadas; barrocas y austeras al mismo tiempo. Su labor más reconocible es una lanza a favor de las fibras sintéticas que hizo que la visión cambiara totalmente acerca de estos materiales, también fue reconocido su amor por el color rosa chillón y por conseguir mantener su casa de modas a base de sus fragancias.


En 1935, la creadora instala su tienda en la Place Vendome donde invade con sus diseños y con su revolucionario talento para el marketing además de creando, con un talento especial para diseños rocambolescos y esa afición desmesurada que tuvo al exceso además de concebir el desfile como show. Su amistad con Dalí y Cocteau hicieron que, Elsa Schiaparelli decidiera producir “algo más que ropa” y, a partir de sus creaciones crea su espíritu de la contradicción, la perturbación y el escándalo. Pero, tras la Guerra Mundial cuando Schiaparelli deja su sección de pret a porter en manos de Hubert De Givenchy y se da cuenta que ya no hay sitio para sus creaciones de Haute Couture y que su talento está obsoleto. Ya no apremia el lujo, ahora se aprecia la racionalidad. Y, para ser ecléctico hay otros visionarios renovados que no han acabado mutilados por su propia moda.


Elsa Schiaparelli fue una visionaria, se dedicó a estampar sus creaciones con objetos cotidianos como cerillas siguiendo la tendencia de lo útil; marcó los hombros y ciñó la cintura con un cinturón fino con hebilla marcada que resaltaba las formas femeninas y que sería tendencia durante la Guerra Mundial; además (Marc Jacobs ha seguido su ejemplo con ilustraciones humorístico sexual) estampó sus creaciones con viñetas humorísticas y, se dedicó al arte como sólo lo ha hecho YSL. Schiaparelli era una mujer difícil, tuvo grandes enemistades como la consabida con Coco Chanel que dijo que era “artista mediocre que hacía malos vestidos” y otros diseñadores alabaron el éxito de sus creaciones tan artísticas pero, al mismo tiempo, dijeron “sus prendas son de fábrica a coste de oro”. Cuando Elsa Schiaparelli cerró en 1954, Mademoiselle Chanel abrió su maison y renació aunque una generación nueva estaba a la vista.


Elsa se retiró a un discreto adiós, en el que publicó su biografía, dejó testigo de sus creaciones regalando a diversos museos del Traje algunas de sus creaciones originales más reputadas y se dedicó al arte, al ocio y a los tiempos pasados pero, dejando como único rastro su legado de ideas e innovaciones; un resumido histórico de noventa creaciones; un novedoso sistema de licencias que luego consumiría a la moda; el incluir accesorios, lencería y gafas de sol. Ahora, los rumores consumen a Elsa Schiaparelli y el todo moda dice que la casa va a resurgir. ¿Quién sabe si será uno de sus devotos el que haga renacer su casa? Galliano, Gaultier, Pilati aunque hay quien dice que Tiscci… Un final fascinante para la mujer que creó la única maison que ha aunado el arte y la moda; un inicio para una mujer únicamente definida como Shocking Shiaparelli, vibrante inicio del fin. Un resurgimiento impresionante para una maison vibrante.

domingo, noviembre 11, 2007

El Linaje Versace


Gianni Versace es un modisto resultado de su época, de escotes desmedidos, de tops exageradas, de tejidos impactantes y de horas mirando a un burdel. Aquella frase de “No creo en el buen gusto” se convirtió en mítica, creo un estilo exagerado, ceñido y escotado y consiguió un séquito de celebrities que amaban sus creaciones. Cuando Gianni murió, asesinado en 1997 en su mansión del arribista Miami; Donatella se hizo cargo de la firma instaurando un reinado absolutista en el que Versace perdía la hegemonía del glamour de las estrellas y se dedicaba a sobrevivir con dificultades y con la ruina como amiga. Hasta el mármol se llevaron de las boutiques Versace, hasta la última celebritie olvidó el resplandor de Versace, ya Versace sólo quedaba brillando y agonizante como el espíritu de Gianni.



Un par de años después cuando la crisis se abalanzaba sobre Versace, Donatella cambio de estrategia. Si seguir con aquellas tops de tacones lejanos y aquellas estrellas de brillo agonizante ya no funcionaba, el minimalismo sustituiría el barroco de Gianni y, sus maisones de mármol fueron reemplazadas por la versión minimal de Gianni. Poco a poco, una gama de accesorios cuajada de V de Versace hizo que la marca de la medusa volviera a brillar, que Carine Roitfeld volviera a llevar piezas vintage de Versace y que Donatella decidiera aconsejarse por un buen grupo creativo además de una nueva alianza con celebrities hicieron que Versace volviera a reflotar.


Y Donatella sucumbió a su imagen hecha moda, rubias muy rubias, arribistas muy arribistas, y alfombra roja, mucha alfombra roja. Y la fórmula funcionó, de repente, todo el mundo que era alguien vestía Versace y, de forma inaudita, Versace comenzó a ocupar portadas, alfombras rojas y a ser el objeto de codicia de cientos de fashionistas. Y Donatella inunda sus desfiles, bien criticados y aplaudidos, de melenas rubias flotantes, de damas italianas pero con ansias americanas y de un halo divino y superior. Pero sobre todo, las prendas del Versace de Donatella son prendas de flash. Leáse, prendas de alfombra roja para divas con ganas de serlo que encierran en sí mismas personalidad de camareras. Nada de Audrey Hepburn, no hay Jackie Onassis para Versace pero, sí hay brillo efímero de flash.



Y ahora, los rumores se suceden y Donatella ya ha expresado su favor por C.Kane. Donatella vive en un lujo comedido para Versace pero, la marca no era un genio ingenio producto de la época excesiva y vulgar; eclécticamente vulgar. Donatella sabe y lo ha reconocido que el “sexy” de los 80s ha cambiado aunque, Gianni siempre dijo que su marca era tan punzantemente actual que no sabía cuánto tiempo viviría. Ahora Donatella está muy aplaudida, la crítica la valora y valora ese estilo suyo (y del séquito) que hace que las estrellas deseen vestir Versace y ya no como Liz Hurley al estilo de musa caduca si no de diva con flashes asegurados aunque, Versace se está encasillando. Para el verano, rubia oxigenada de L.A y, para el invierno, glamoamazona cosmopolita y chic rodeada de pieles y cubierta de diamantes. Y, por eso, Donatella busca sustituto.

sábado, noviembre 10, 2007

El Sucesor, El Caso Dior


Actualmente, una maison ya no vive del recuerdo, de la herencia ni del linaje. Ahora, una maison respetable es un barco sin rumbo que gobernar; un camino al estrellato o, un peldaño hacia el éxito. Ahora, las noticias son dos: la posible vuelta de la casa Schiaparelli y el sucesor para Versace. Aunque, como ya nos ha demostrado Valentino, encontrar sucesor no es fácil y, menos si lo dejas en manos de una multinacional. Pero, el tema de los sucesores (quién, cómo, qué y cuánto) siempre ha supuesto un gran conflicto, y por ejemplo, un rey de reyes como YSL lo vivió en su propia historia.


El caso Yves Saint Laurent se remonta a 1953 cuando el gran diseñador se muda a París y gana un premio del concurso de diseño del sindicato de Costura de Paris donde recibiría posteriormente formación y dónde Christian Dior encontró al sucesor perfecto. Saint Laurent fue el brazo derecho de Christian Dior y, cuando falleció fue nombrado jefe de la casa Dior con 21 años. Cuando comenzó su verdadera labor en Dior como genio, convenció a público y crítica con su primera colección de Haute Couture para la marca con la que además de crear la línea trapezoidal consiguió brillar como la nueva estrella de París. Dicen que, las redactoras de moda lloraban de emoción y que los periódicos le proclamaron como héroe nacional al grito de “Saint Laurent Salva A Francia”.


La expresión no era desmesurada, la maison Dior se encargaba de la mitad de exportaciones de moda en Francia y, con la muerte de Monsieur Dior hubo una gran incertidumbre pues el trono del rey estaba ocupado por un plebeyo y, quién podía predecir si el joven diseñador conseguiría el éxito genial que tuvo. Saint Laurent fue un discípulo genial, que conjugo el pasado de la firma pero innovó. Renunció al forro, a lo desequilibrado, a lo antiguo y a la ostentación; se decidió por recordar a Monsieur con los lirios, su flor favorita, la organza y los bordados opulentos aunque, añadiendo ligereza y elegancia a sus creaciones y, sobre todo innovación.

Yves Saint Laurent consiguió mantener la tradición de la firma y, además dedicarse a la innovación. El gran problema de Saint Laurent fue el ser reclutado para el ejército, allí sufrió un ataque de nervios y, consiguió ser liberado del servicio militar cuándo pasó una temporada en una clínica de rehabilitación. Cuando se recuperó, y se sintió capaz para retomar su trabajo en Dior, se encontró con que Marc Bohan había ocupado y encontrado su puesto en Dior dónde la colección presentada fue aclamada y ungida por el éxito. Y la maison Dior se desentendió de Saint Laurent quien, hizo lo que todo sucesor hace, antes o después, crear su propia firma de moda: Yves Saint Laurent.


Marc Bohan entró en Dior en 1961 y consiguió convencer al mundo de la moda, su éxito mayor fue conseguir hacer de las tendencias de los jóvenes, la Alta Costura y manteniendo su juventud y su estilo en todos sus diseños y, aunando lujo y modernidad. Aunque, su mayor éxito fue el adaptar el parisino estilo de Dior a un chic británico del lujo y la tradición. Dicen las malas lenguas que, Bohan en mayo del 89 descubrió su salida de la maison Dior a través del periódico, ya que la casa necesitaba un cambio pues YSL continuaba cosechando éxitos para su propia firma y, opacando a Dior además de, levantando ampollas puesto que, el todo París se preguntaba porqué Saint Laurent había abandonado la casa.


Llegó Gianfranco Ferre con grandes dosis de recelo por parte del todo París, pero su estilo teatral, barroco y arquitectónico casó perfectamente en los cánones Dior y, fue capaz de opacar con lujo, femineidad y lirismo las dudas acerca de la salida ¿acertada? de Saint Laurent. Pero, cuando su contrato acabó con la maison Dior; Gianfranco Ferré salió de la firma dejando el puesto libre para John Galliano, genio y delirio; puesto que el arquitecto de la moda encontró en su propia firma la vía de escape de su talento.


John Galliano, personaje, showman y estrella. Llegó a la firma en 1997 y, superó el listón de Gianfranco Ferré inundando y sumergiendo Dior en un delirio barroco, ecléctico y onírico. Galliano, ha conseguido mejorar e incrementar el rendimiento de Dior, vestir a celebrities, princesas y cortesanas. Ahora, dicen algunos rumores que posiblemente Galliano salga de Dior aunque, Galliano hace que el embrujo Dior continúe y recibe aplausos de la crítica y del público y, Bernard Arnault está encantado aunque, haya hecho que J.Galliano reciba un par de llamadas de atención: “Creatividad es Haute Couture; negocio es el pret á porter”. Ahora a veces, el genio e ingenio, parece destilar demasiado glamour en el pret a porter exquisito y equilibrado pero no barroquismo Versallesco al viejo estilo y colecciones teatrales y más que excesivas para la Costura.

Dior, la maldición de Dior:una casa azotada por el fenómeno del sucesor y por la maldita comercialidad. Dior, visionario Dior.