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domingo, septiembre 30, 2007

Gucci, Plausible Frida


El desfile de Gucci ha sido uno de esos desfiles espectaculares con el claro espíritu de la marca, una mujer femenina, sensual, sublime y con un toque fashionista que se pierde con una fuerza y una fiereza extremadamente italianas. El esquema de colores, sencillo y con toques sólidos, da fuerza a las propuestas de cortes limpios y sencillos pero con una fuerza abrumadora y una pasión actual muy profunda. Escotes amplios y femeninos pero comedidos, diseños fieros y sexuales muy italianos y los toques it de la firma. Eso sí, aparte de las colecciones it de Gucci, los clásicos de la firma constituidos por cazadores bomber y por pitillos ceñidos así como los maxicinturones y las melenas al viento han constituido un desfile plausible y, muy favorecedor.


El desfile comenzó con una serie de conjuntos con el esquema cromático en negro, blanco y amarillo mostaza brillante. Una mezcla de tonos sólidos muy fuerte, vivaz y espontánea. En ésta ocasión, una falda abullonada con pliegues en la cadera combinada con una pequeña enagua blanca vista. Una blusa color mostaza con escote abierto y puños rígidos combinada con un cinturón extragrande en negro y charol Como complementos, unos peep toes en negro con cordones y unas gafas ahumadas.


Uno de los pocos desfiles que ha sacado línea de baño más lejos de la línea crucero. Un diseño años cuarenta con escote Diana estampado con franjas amplias en tonos amarillos, negros y blancos con lazada en un hombro. Como accesorios, una pochette en charol negro con boquilla con reflejos dorados combinado con un zapato ligeramente masculino en negro.


Un diseño con escote caja enmarcado por dos tirantes gruesos plisados a la espalda. El diseño, un minivestido con amplios bolsillos con frunces en la cadera estampado en optical art en tonos negros con el fondo blanco. Como accesorios, un cinturón en charol negro con la hebilla ovalada y, combinado con unos botines peep toes en tonos rosa chicle.


Un diseño en rosa palo con el escote redondeado y, los hombros dejan lugar a un gran escote en la espalda. Un vestido con corte globo con bolsillos fruncidos a la cadera y, con el bajo en los muslos. Como accesorios, unas sandalias doradas con aplicaciones metálicas en el tobillo y un gran tacón combinado con pequeñas joyas doradas.


Para la noche, Frida Giannini nos propone un diseño en blanco con estampados geométricos. Ésta vez, la diseñadora escoge un diseño irregular para el escote y, un cinturón elástico de charol negro para marcar la cintura del diseño. Bolsillos, muy discretos, en la cadera con el costado decorado y, combinado con unos pliegues en las palas traseras de la parte de la espalda. Como accesorios, unas sencillas sandalias negras y, complementos muy femeninos.


Un impecable diseño de corte túnica en negro con un detalle interior en amarillo sólido. El escote Diana, lleva el hombro decorado con un adorno de pasamanería brillante combinado con un pliegue lateral que deja ver el color del forro. El diseño, ajustado a la cadera enmarca la zona de la cintura y deja a la vista la estructura y el corte del diseño. Como accesorios, unas sencillas sandalias con pulsera en tonos negros y, pequeñas joyas brillantes.


Un diseño en amarillo sólido con ribetes en negro en el escote y corte irregular del escote Diana. El diseño, lleva decorado el tirante con pequeños detalles en pailletes jade y, la cintura plisada y fruncida con caída hasta la cadera. El diseño, luce una abertura central muy sugerente y, como accesorios, una espectacular actitud de la estoniana Carmen Kaas y unas sandalias con el tobillo decorado en charol negro.


La colección de Gucci ha tenido un esquema que ya hemos visto en otras ocasiones, colores sólidos, cortes rectos y siluetas femeninas combinadas con una paleta de colores sencilla y rotunda. Una colección muy elegante, exquisita, de cortes sencillos pero imponentes muy altivos y directamente sacados del pasado vintage de la firma. La colección incluyó varios pases diarios basados en faldas ceñidas por los maxicinturones tan habituales en las colecciones de Frida Giannini para Gucci quien, a su salida en el desfile, lució un mix entre el Gucci rosa chicle y el look college de Balenciaga. Los colores del verano son el rosa, tono estrella en casi todas las colecciones, y el amarillo. Pero, eso sí, la consigna de Gucci es feminidad, sobriedad y cortes soberbios.

sábado, septiembre 29, 2007

Versace, Verano Lujurioso


La colección de Versace presentada en Milán para la primavera verano ha resumido y sintetizado los puntos fuertes del look Donatella y del excesivo Versace, colores estridentes, cortes arriesgados y un cóctel entre diva de Hollywood y fashionista empedernida. Grandes escotes y prendas de fantasía para la mujer Versace cuya fuerza y femineidad se palpa en el ambiente glamuroso del desfile, looks eclécticos donde los rayos UVA, las melenas rubias y los escotes desmesurados se convierten en las propuestas de Versace. Un desfile espectacular, muy en la línea Red Carpet de la casa italiana por excelencia, aquella del “buen gusto no existe” claro que, quizás exista el destello del flash que, sin duda se acaparan ataviada con éstas prendas.


A Donatella Versace la gustan los tonos arena para el verano, aderezados con el cabello rubio como el sol y con accesorios de dimensiones considerables. En ésta ocasión, la hermanísima, presentó un mono de satén en tonos arena con un gran escote en v ceñido a la cintura con una gran hebilla en tonos crema y, complementado con sus habituales sandalias doradas y, una pochette de mano en tonos rosados.


Los tonos vivos, las rubias oxigenadas y los rayos UVA son tres de las doctrinas de Donatella para la estación calurosa. Un short en tonos naranjas con la cintura alta y ceñidos por un cinturón en tonos chicle. Como complementos, un blusón holgado, etéreo y ligero en rosa brillante con aberturas transversales en las mangas y, un gran bolso de rafia y paja en tonos arena. Sandalias romanas futuristas en naranja con detalles dorados y, gafas con el mismo esquema de color.


Mujeres fuertes, femeninas y opulentas. Lo último sobre todo. El diseño, confeccionado con unos shorts en raso brillante con grandes bolsillos en la cadera están ceñidos por un cinturón con una gran hebilla en jade negro y, combinados con un top de chiffon con el escote asimétrico. Como complementos, un bolso de cuero muy rock en negro, sandalias en tonos arena y las omnipresentes gafas de sol.


Un diseño en verde agua confeccionado en raso brillante y ceñido a la cintura por un pequeño fajín con botón forrado en un lado. Cuellos infantiles y escote cerrado combinado con un largo más que decente para el espíritu ecléctico y escotado de Donatella. Como complementos, sandalias verde oliva con plataforma y, una pochette veraniega en tonos aceituna.


Un minivestido en tonos amarillos con la cintura adornada con un fajín brocado en tonos dorados con motivos geométricos. El diseño, con el escote cuadrado y dos tirantes anchos plisados concluye con una capa de pliegues que caen de la cadera hasta el bajo del diseño. Como accesorios, sandalias doradas con el empeine decorado con placas doradas y la habitual melena rubia que Donatella tanto expone.


El habitual vestido en negro con escote Diana y, combinado con unas sandalias doradas y con una gran maxianillo esmaltado en tonos caramelo. El diseño, con una amplia manga abierta y con el escote ribeteado lleva la cintura marcada y, ceñida a la cadera con unos discretos bolsillos. La melena rubia brillante es una incondicional de Donatella.


Carmen Kaas, radiante, cerró el desfile con éste espectacular diseño en amarillo mate con el escote en V con un corte debajo del pecho. Los tirantes, con detalles plisados en los hombros concluían con un diseño floral en la espalda de corte helénico con un pliegue en la espalda. Unas sandalias doradas combinadas con la espectacular cabellera de la estoniana y, su increíble actitud.


Donatella Versace ha presentado una colección fundamentada en su estilo Alfombra Roja que, tan bien está funcionando para la marca. La colección basada en los tonos arena con amplios blusones llenos de color presentó unos devaneos tímidos e iniciales en tonos desierto y, posteriormente fue evolucionando a diatribas eclécticas con amplios escotes, cabelleras rubias, accesorios maxi y stilettos altísimos que convertían el desfile en un auténtico show de lujo, opulencia y rubias al estilo L.A, de esas clónicas de Donatella cuya fuerza reside en el escote, en la provocación y en un estilo disco muy marcado. Noches eclécticas para Versace, Verano Versace.

viernes, septiembre 28, 2007

Prada, Cóctel Tenebroso


El desfile de Prada guardó la sorpresa hasta el último instante cuando las maniquíes lánguidas, nostálgicas, fantasmales salieron a desfilar en una pasarela lúgubre y con el fondo actual y trascendental que Miuccia Prada escogió para la ocasión que recordaba tanto a los graffities de las calles de las grandes ciudades como a las vidrieras que presiden los altares de las catedrales góticas o de los templos en Asia. No cabía duda, eran mujeres fuertes, de las que le gustan a Miuccia, y que parecen masculinas y tienen un punto andrógino. La atmósfera decía que algo ocultaban y de hecho caminaban envueltas en secretos y en un halo tenebroso. El art noveau ha sido una inspiración evidente para Miuccia Prada en esta colección y aunque ha tenido fuertes críticas, estamos, sin duda, ante una colección que dará que hablar para bien y para mal. 



Otra de las inspiraciones parecen ser los 70s aunque con un punto más lánguido y menos vital como se ve en las imágenes que tenemos en la cabeza de chicas con el pelo largo, muy largo, con vestidos lenceros y románticos estampados de flores y largos, sin cortes que muestren la forma del cuerpo. Y es que hay poco de terrenal en este desfile pues son las hadas, las ninfas, los seres féericos los que parecen poblar el universo de Prada, con toda una cosmogonía propia, para el verano de 2008. Hay perversidad y anarquismo y de hecho, a las hadas y a otra gente pequeña, se les temía y respetaba y se esperaba de ellas que fueran juguetonas y un poco fastidiosas: que cambiaran las llaves de sitio, que agriaran la leche y que le causaran de vez en cuando un chichón en la cabeza al niño. 



Los 60s y quizá todas las supersticiones que seguirían vigentes luego en horas de la Guerra Fría, además de la tensión contra el comunismo por el consumismo están muy presentes. Uno de los temas fundamentales del desfile son los estampados: florales y pop. Además de los accesorios que son retorcidos como si hubieran sido creados viendo estalactitas y estalagmitas en una cueva. Uno de los mantras de Miuccia Prada es que las mujeres deben ser fuertes, "femeninas pero no débiles", y la presencia -y el uso y el abuso- de prendas que parecen sacadas de pijamas algo orientalizados (con cuellos que parecen un poco Mao y botoncitos que despuntan a cheongsam) podrían inducir una cierta debilidad. Al fin y al cabo, despreocuparse del pudor no deja de ser una muestra de enfermedad. Y, sin embargo, hay una sensación de conciencia omnipresencia y quizá, incluso, de una cierta maldad perversa y tenebrosa que, inspira más a marcharse, que a compadecer a estas jovencitas en pijama que, desde luego, no preconizan el amor libre y el haz el amor y no la guerra. Aquí hay mucho de que hablar, parecen decir. 



Aunque los códigos de la casa Prada están siempre en constante mutación y rediseño, Miuccia Prada lleva unas cuantas temporadas "tratando de encontrar una nueva creatividad" y así aparecen en sus colecciones líneas curvas y chokers que hacen a sus mujeres sexualmente agresivas y menos perdidas en sus ensueños como parecían estar las de las colecciones que lanzaron al estrellato a Prada: feístas, bibliotecarias apocadas con mochilas negras de nylon.



La inspiración en Oriente parece evidente. El kimono, el cheongsam y el cuello mao están aquí para quedarse pero es la seda el material que se lleva el gato al agua como quien dice. Los accesorios son un tema capital en la colección y no cabe duda de que el calzado, sinuoso y contorsionado, trepante y reptante en las piernas de la modelo, hará las delicias para todo lo que importa (editoriales y ventas en tienda). El esmalte fue siempre una técnica clave para el movimiento que reclamaba la línea curva que es la figura estrella del modernismo y así aparece en las colecciones de Lalique donde los seres de los mitos, la libélula que diseñaron para Sarah Bernhart por ejemplo, parecen dominar pues es una tendencia que juega con la ambigüedad y que convierte a las mujeres en ninfas un tanto asexuales pero al mismo tiempo fatales. Y esto es de lo que habla la colección de Prada con sus zapatos esmaltados y sus mujeres envueltas en capullos de seda para que, de estos gusanos, salgan mariposas. 



Los colores son fríos: verdes, amarillos, grises amoratados y no inspiran al optimismo de los 60s y los 70s pues el aire retro de la colección, que tiene reminiscencias al trabajo de Biba en el Londres setentero y al de Ossie Clarck, es pesimista y tenebroso. Tiene un punto melancólico, lánguido y espectral. La conexión presente-pasado se hace evidente tanto en las prendas como en el aspecto urbano que tiene la pasarela por la que caminan las modelos. De hecho, las flechas que marcan la dirección y los graffities del muro parecen bastante posapocalípticos y dictatoriales de forma que las dulces chicas quedan como ondinas, irreales. 



La colección parece girar así entre lo que ocurrió y lo que está por venir, entre lo desolado y real frente a lo mágico y futurible y también entre lo femenino y lo masculino, lo interior y lo exterior. Personalmente la colección me recuerda a lo que ocurre en un estanque en el que no podemos ver el fondo. Sí, claro, hay mucha vida abajo. Algas, que se ondulan y mueven por el viento y que se alimentan de la luz solar, débil, que reciben. Pero no la vemos. ¿Qué habrá?, ¿cuánto cubre?, ¿será el agua tan tranquila como parece?. La línea curva aparece claramente en la colección: mujeres fértiles, de caderas anchas, con pecho generoso que se marcan a través de faldas vaporosas y jerseys de punto. Sin embargo, también hay hadas lánguidas y melancólicas, muy etéreas, con pantalones de seda que flotan a su alrededor. El conceptualismo que viene presidiendo las últimas colecciones de Prada las hace oscuras y de díficil descripción. Hay unas cuantas referencias muy evidentes y, de hecho, Miuccia Prada salió a saludar muy sonriente y satisfecha, envuelta ella misma en un diseño que parecía una capa protectora de seda para una oruga.La conclusión de la colección, sin duda, es que son gusanos envueltos en sus capullos de seda que esperan a ser mariposas.

jueves, septiembre 27, 2007

Armani, Italia En Estado Puro


Giorgio Armani, el hombre del Imperio y, sobre quien recaen las miradas tras la retirada de Valentino, ha desfilado en Milán con sus incondicionales. Para la mañana, Armani cubre a la mujer con faldas lápiz a la rodilla con sus clásicas chaquetas de un solo botón o, con algún bustier de encaje con un tono algo desenfadado. Para la noche, decide que la mujer es como un jarrón al que hay que decorar y la incrustra, strass y piedras brillantes por doquier para que brille bajo el flash de los fotógrafos. Digamos que, Armani es el diseñador que viste a la mujer como si estuviera en una Red Carpet todo el día y, precisamente, eso es lo que ha desfilado en Milán: socialities, celebrities, chicas it pero, eso sí, enfundadas en Armani.


Para el día, además de su archiconocida falda lápiz a la altura de la rodilla, Armani se ha decidido por las bermudas como prenda it. Ligeramente masculiniziada, recatadamente recogida encima de las rodillas y con la cintura alta y marcada. Como complementos, la mítica americana Armani en tonos azules satinados con un top lencero. El diseñador ha incluído una boina con pailletes combinada con joyas étnicas que compaginan toques de madera con las notas brillantes de Armani.


La falda Armani vuelve reinventada y recogida en una pala central que cae en dos plisados por encima de la rodilla. Como ornamento, un lazo decora tímidamente la cintura que resalta el talle. Combinado con la falda, un bolero muy delicado confeccionado en azul pastel y notas de strass junto con una boina brillante y bordada.


Una versión americanizada del espíritu Giorgio, chaqueta en tonos grises con botón central y escote abierto combinada con una parte baja en tonos plata satinada. Como complementos, una pochette de cocodrilo negro con la boquilla brillante, boina afrancesada repujada y joyas de nácar, madera y un toque brillante.


Decía Armani que Italia siempre es su inspiración, parece que, en ésta ocasión, Giorgio ha acudido a los tonos verde agua y a las mujeres sirenas. El escore abierto en V deja ver el escote rígido del bustier que luce el diseño; la falda en tonos plata recogida en grandes pliegues irregulares luce una capa superpuesta de gasa y organza bordada en tonos verde mar. Como complemento, la boina afrancesada leit motiv del desfile y, sandalias joya.


El azul marino tomó relevancia en un momento del desfile, la falda en gasa decorada con dibujos geométricos en tonos blancos combinado con una chaqueta rígida con el escote abierto y curvado combinado con una estructura marcada y geométrica. Como complementos, un chal de gasa estampada a juego con una cartera de mano rígida y brillante.


Para la noche, la versión de la parisina recatada con ciertos devaneos de viuda negra me ha parecido exquisita. Un petite robe noire con ribete de terciopelo y detalles plisados en los costados. El escote, abierto está tímidamente cubierto con un collar brillante en el dúo de colores por excelencia. Como complementos, un abrigo de gasa en tonos negros combinado con accesorios en el mismo color y, con un toque vintage.


Un diseño años 20s en tonos negros con detalles de strass en el vestido. Tirantes anchos combinados con una sobrecapa de encaje bordada con relieve de terciopelo y con detalles en raso. Como accesorios, un collar combinado con un pequeño tocado de gasa bordada y, complementado con una pochette dado de strass.


La noche se vuelve deportiva como el día y con un estilo ligeramente gipsy. Gran escote en V, como Armani dicta siempre en sus desfiles, combinado con un diseño en tonos grises de terciopelo brillante decorado con aplicaciones de strass en azul y en negro. En el bajo, una hilera de flecos da brío al diseño al andar que, está combinado con una torera de gasa bordada de inspiración española. Como complementos, una limosnera y sandalias joya.


En la parte final del desfile, una hilera de diseños en tonos blancos, nácar y perla hicieron el paseíllo. Diseños con un gran escote ribeteado en lágrima de cristal brillante y adornado con pequeños brocados florales o con detalles marinos. Caída del diseño hasta el suelo donde concluye con unas pequeñas cuentas que tiemblan al deslizarse el diseño por el catwalk, como accesorios, un chal tejido en red y decorado con estrellas y, sandalias joya.


El desfile ha sido correcto, impregnado del espíritu Armani, regio, soberbio, exquisito. Claramente inspirado en la Italia natal del diseñador, Giorgio Armani ha impregnado la noche de sofisticación marinera y, el día de elegancia refinada y terriblemente chic. Es cierto que el diseñador no se desmarca de sus cánones pero, el resultado de sus desfiles sólo deja lugar a una sonrisa y a un gesto de aceptación. Quizás la única diatriba que Armani se permite es el escote femenino claramente deformado, ampliado y cosificado y, los complementos para el cabello que, se han convertido en una de sus consignas, eso sí, brillantes. Armani ha decidido convertir a la mujer en un brillante y, no sólo por el destello si no por su buen hacer, femenino, elegante y sencillo. Las claves de Armani, actualizadas y revisadas.

miércoles, septiembre 26, 2007

Moschino, El Chanel Confuso


El desfile de Moschino en Milán ha causado opinones contrapuestas, apra unos ha supuesto la traición al espíritu de la marca y para otros, un gran aplauso. Yo estoy entre los moderados del segundo grupo. La colección mantiene el espíritu divertido, brillante y juvenil de Moschino pero, con una imagen más correcta y menos excesiva que en otras ediciones. La primera parte del desfile estuvo teñida en blanco y negro con combinaciones veraniegas y clásicas; la segunda parte dio paso a combinaciones en tonos brillantes, rojos agresivos y azules de satén con algún detalle en púrpura que, se posiciona como uno de los it colours de la temporada. Una colección muy Karl Lagerfeld en Chanel, algo modosita pero, está claro que, al final sale el espíritu rebelde y descontrolado de Moschino.


El desfile comenzó con un pase de vestido camiseros femeninos y sueltos amrcando al cadera en tonos blancos combinados con chaquetas y cazadoras en tonos grises o en blanco hielo. En este caso, la modelo luce un vestido camisero de aire masculino con cuello redondeado y con solapas en el pecho y una coraba adherida a la prenda. Como complementos, una chaqueta en tonos grises y joyas de piedras oversize.


Para los incrédulos que han tenido que cerciorarse que, efectivamente, es Moschino y no Chanel verán que el negro, las pailletes y las cadenas doradas son algo más versátiles de lo que Karl cree. Una falda globo de lentejuelas con reflejos negros combinada con un sencillo tank top en gris es el complemento ideal para la noche en la ciudad. Como accesorios, aparte de un lazo oversize en raso recogiendo el cabello, botines de verano y joyas extragrandes.


Sí, el espíritu Chanel invadió gran parte del desfile como si fuera una rabieta de Lagerfeld a la italiana. En ésta ocasión, un bonito culotte con puntilla de gasa negra está combinado con un bustier visto y con una chaqueta a juego con botones de gran tamaño en esmalte negro. Como complementos, las cadenas doradas toman protagonismo y, no lo olvidemos, a veces menos, es más.


El tono gris cobra relevancia en medio del desfile blanco y negro y resalta sus bondades en versión veraniega. Un short en denim en tonos grises combinado con una chaqueta de manga francesa pespuenteada en tul gris. Como aderezo, una blusa de gasa en tonos crudos y maxigafas Jackie O en negro.


Una Tanya exultante apareció sobre la pasarela con un conjunto vaporoso confeccionado en gasa negra con un body en algodón color gris. Escote Diana con un tirante irregular frunciendo la capa de gasa y, complementado con unas sandalias de cocodrilo y un bolso con destellos rock. Un look atrevido y sofisticado.


El toque irreverente que denota que es Moschino lo pusieron los diseños en tonos púrpura, verde aceituna y rojo años 50s que parecían sacados del armario de Carmen Miranda. Un diseño con el bajo decorado con flecos multicolores que enmarcan una cadera inexistente combinado con el cuerpo de corte pañuelo con el escote decorado con cuentas aplicadas. Como complementos, unas gafas de pasta rojas y sandalias de fantasía.


Cerrando el desfile, salieron a la pasarela una serie de diseños en púrpura y verde oliva que tiñeron la pasarela de aire primaveral. En éste caso un baby doll de caída suelta con corte en el muslo en tonos púrpuras está superpuesto a una t-shirt en tonos grises con un adorno floral. Como complemento, un abrigo de seda estampada a juego con flores. Accesorios en tonos verdes para completar el look.


Un desfile interesante con el punto irreverente de Moschino. Toques Chanel en los primeros conjuntos con el blanco y negro como emblema y las versión mini de las prendas combinadas con plumas, pailletes y gasa. Como parte del look puramente Moschino, tonos ácidos y destelleantes combinados con bolsos de red y zapatos con tachuelas al estilo la Cosa Nostra italiana. Los diseños de estampado floral años 50s han capturado la esencia veraniega que, suele faltar en las colecciones de primavera verano que, siempre apuestan por la belleza floral más tímida y no por los estallidos de color. En este caso, el estilismo de pasarela ha dejado sorprendido y, al mismo tiempo una sonrisa en el público y espectadores del desfile que han salido confundidos y sumidos en el irreverente sueño Moschino o, ¿Chanel? Una carcajada define el desfile (confuso) de Moschino.

lunes, septiembre 24, 2007

Giles Deacon, Rendido Al Lado Oscuro


Perteneciente a la nueva generación postMcQ de enfants terribles de la moda londinesa, este joven creador conquista al público con cada una de sus colecciones. En ésta ocasión y, tras empezar la estela de conseguir un nombre y un estilo identificables para el (gran) público, la colección tiene un aire más femenino que en otras ocasiones, un toque infantil y, un ligero toque British. Lo que está claro es que, el diseñador ha dejado a un lado ese espíritu acaparador de focos pero, aún no renuncia a ese aire espectacular, algo extraño y que, hace que, a menudo, los diseñadores pierdan prestigio pues se convierten en shows. La colección tiene un marcado aire Rochas, algo que ya hemos visto en el desfile de Olivier Theyskens y que no aporta nada nuevo, un toque infantil y, esa bochornosa otoñalidad que están tomando todos los desfiles de primavera verano. Un cambio de roles en Deacon, desde luego. Algo más femenino y, siempre ecléctico aunque, en la Fashion Week De Londres uno, no puede esperar mucho. Algo nuevo, un toque kistch y mucho de enfant terrible pero, el prodigio se ha evaporado.


El desfile comenzó con un delirio en blanco y negro, algo clásico y conservador. Chaquetas y abirogs en tonos grises dan paso a vestidos lenceros con detalles vistos y decorados con pequeñas flores de gasa. En este caso, un diseño en gris con el pecho decorado con gasa transparente y recogido con escote en V atado a la espalda. El bajo del diseño está rematado con pequeñas flores que, combinan con un delicado tocado a juego. El resto del look, en negro.


La colección dio paso a diseños brocados en tonos grises tratados con telas brillantes. Falsoescote de gasa ribeteado en terciopelo negro combinado con pechera en raso gris ceniza, como complementos, falda con volumen balón con bajofalda en raso brillante y, combinada con adornos florales en tres tonalidades. Un sombrero decorado con flores de raso y tocado en seda está combinado con accesorios negros.


A medida que los modelos avanzaban, la colección daba paso a una imagen más femenina, más infantil y más dulce de lo que nos tiene acostumbrados Giles Deacon. Diseños en tonos grises con flores impresas en tonos crema y rosa claro. Decorados con tocados, tirabuzones dieciochescos y flores aplicadas.


A medio desfile, los looks british infantiles coparon la pasarela, diseños con adornos florales combinados con pétalos de flores en tonos crema y bajo el sutil fondo del rosa inmaculado dejaron un aire de incredulidad entre los asistentes. Como complementos, un tocado en rosa adornado con flores y accesorios en rosa.


Faldas de tul adornadas con flores de gasa, aplicaciones de pétalos y detalles de mariposas y aves del paraíso. Falsoescote de gasa con bustier de raso visible y manga farol con tocado de flores plisadas en raso y seda. Accesorios en rosa y, tirabuzones dieciochescos como complemento de un look sorprendente y, aún más, para Giles.


Prendas en tonos maquillaje con detalles en raso vistos y, combinados con accesorios de plumas y tul. Faldas tubo, silueta recta y cortes brillantes combinados con bolso de mano y boinas afrancesadas. El look está complementado con accesorios en tonos nude y, con abrigos de jirones de gasa algo invernales.


La silueta años 40s domina el desfile, bustiers marcados, trajes de baño con ballenas, corsés entallados y cortes ceñidos y femeninos. Una regresión al pasado, al vintage que Giles Deacon ha explotado en ésta colección. Como complementos, pulseras de raso en tonos crema con tonos maquillaje combinado con un sombrero en tonos fucsia con detalles en tonos púrpura. Un look muy primaveral.


Un diseño femenino en tonos nude con capas de volantes en el bajo del diseño, como complemento, una flor de raso brillante y con textura metálica en la cintura como aderezo. El escote, palabra de honor con las líneas del bustier visibles. El resto del look, en un rosa muy modoso y femenino. El cabello y, el maquillaje son una mezcla entre princesa y niña recatada.


En la parte final del desfile, Giles Deacon dio la salida a un conjunto de diseños estructurados y con una gran carga arquitectónica. En ésta ocasión, el diseño en rosa brillante y confeccionado en raso lucía escote corazón con el bustier visible y corte Diana con el hombro decorado con flores. El bajo del diseño, con corte triangular, está cuajado con aplicaciones de pétalos. Los accesorios en tonos rosas.


Cerraron el desfile una tanda de diseños en gris perla con volúmenes artificiales y textura milhojas que, tanto explotó Valentino en su tiempo. Escote corazón con el bustier decorado en gasa en gris perla y, combinado con volumen en las caderas y, accesorios en gris metalizado. Como complemento, un tocado en strass en tonos grises.


Carmen Kaas cerró el desfile con un vestido de noche en tonos negros impregnado totalmente del espíritu de Olivier Thesykens en Rochas. Falsoescote de gasa en tonos negros, jirones de tul en negro petróleo y una sarta de pliegues y fruncidos como adornos del diseño. El peinado y el maquillaje cambió radicalmente, ahora el hada buena se ha pasado al lado oscuro que, quede claro.


La colección, mucho menos Giles Deacon que, en temporadas pasadas da la impresión de que hay un retroceso en la vida de la marca de Giles. Si primero fue un romanticismo postmoderno, claramente inspirado en Coco Rocha, y posteriormente una colección que pasó algo desapercibida para el ojo experto, regresa cargado de inocencia british, de cuento de hadas y de mujeres, que no androides, en sus colecciones. Parece que el verano tiene fijación con ilustrar la tendencia otoñal de Miuccia Prada con sus “medias” de colores y, con sus zapatos de tacón boomerang. En éste caso, la colección además del guiño al reverencial Prada tiene toques nostálgicos de Olivier Thesykens en Rochas cuando intercala su sinfonía de claroscuros románticos y góticos en jardines nostálgicos y tenebrosos. Eso sí, aquí hay niñas despreocupadas, hadas de las flores, ninfas y musas del bosque y, por supuesto, el hada mala que, se ha vendido al lado oscuro, como Deacon a la comercialidad.