jueves, agosto 30, 2007

El Efecto Nueva York


Vivir en la Gran Ciudad es lo que tiene. Al final tu diosa terrenal acaba siendo Carrie Bradshaw y la religión que profesas una mezcla letal entre Manolo Blahnik y Oscar De La Renta. Tu bebida por excelencia es el Cosmopolitan aunque también se acepta el Martini, y debates tu tiempo entre Bergdorf y la Quinta Avenida o entre Saks y Bloomingdale´s. Pero el influjo que tiene la ciudad sobre la personalidad y el look es más sutil y, a la vez, más predominante. Adoradoras del negro, consumidoras de tendencias, party girls y voraces depredadoras de solteros. Si en NY todas las tendencias se pueden hacer realidad, el lado más clásico de la moda también tiene sus adeptas, en la ciudad conviven diferentes tribus urbanas que ondean sus gustos desde poliana pija de Nueva York afincada en Park Avenue, fashionista víctima del Soho y sus delirios, arpía despiadada de los negocios, esposa a tiempo completo cuyo objetivo es proporcionar “tiempo para mí” o, hedonista a tiempo completo de la Alta Sociedad.


Nueva York influye en el comportamiento avivando los deseos de consumir y el emblema de la generación es simple y brutal: “Consumo, luego existo”. Podría resumirse en eso, sí. La radiografía de una sociedad vendida a Vogue USA, todos codician y ansían la moda por igual pero pocos consiguen convertirse en devotos sin ser víctimas. Sin duda la palabra clave es, evolución. La radiografía de una sociedad clásica y conceptual al mismo tiempo que surca la cultura y el consumismo.


Oscar De La Renta viste la noche, Carolina Herrera el día, Manolo calza los zapatos y Tiffany el cuello. El abc del fashionismo es como un templo, pero poblado de tiendas. NY es como ver a cientos de hasidhim de negro Prada acercándose al muro de las lamentaciones. En NY si consumes existes, si no lo haces, no importas. Las tribus urbanas se reconocen por ciertos guiños, miremos al hombre del Emporio del poni, Ralph Lauren para descubrir a una fabulosa esposa de la Quinta Avenida, descubriremos el rubio al más puro estilo L.A para la maníaca de la moda cuyo look está sellado por Roberto Cavalli y D&G, a la fashionista sencillamente la pierde Prada y Oscar a partes iguales y, a la ejecutiva, Armani en grandes dosis. Y por supuesto, Jimmy Choo y Manolo que son las claves del éxito aunque también se acepta la archiconocida suela roja…


Ser mujer en NY te exige un conocimiento sobre moda y al mismo tiempo te augura esa soledad atractiva de la soltera solitaria al estilo Holly Golightly, “si los hombres merecen la pena, te dan 50$ para ir al tocador”. Aunque para eso hay que ser, preferentemente, WASP (siglas de blanca, protestante, anglosajona) y rica, eso es muy importante. Si NY es el hogar del alquiler, el armario es el lugar de las marcas. Caen rendidos ante los símbolos y prefieren una versión puritana del erotismo sexual. NY es la responsable de la vida en la ciudad, la maquinadora cruel de un look que grita Money, Money, Money! pero es que ése siempre fue el lema de NY…

Ya lo dijo Warhol, “Yo no quiero hacer arte, quiero hacer dinero” ¿O no?

miércoles, agosto 29, 2007

Automne Indien

Vuelve Daria como top model, regresa el indian chic, se lleva el lejano Oeste. Nicolas Ghesquiére en Balenciaga se ha fijado en el Indian chic, flecos, plumas, turquesas, pieles y aires tribales para Vogue Paris. Una Carine rendida ante la moda del nuevo enfant terible parisino, Vogue Paris rendido ante América y nuevas visiones para la moda en Europa que, toma como referente al Lejano Oeste. Damas de Saloon, bellezas raciales y, deseos americanos para el Viejo Continente.

Se lleva el turquesa y el marrón como tonos estrella. Pieles y cuero, madera y esencias, pulseras de cuentas y abalorios protectores. Este invierno la batalla contra el frío obvia las reglas de los colores y, apuesta por los tonos especiales, por los marrones luminosos por los azules brillantes y por las cabelleras morenas.

Pendientes de plumas, flecos americanos, turquesas y cuentas protectoras. Raciales, místicas, mágicas. A Carine le gusta lo étnico y lo racial del cabello despeinado, la ha maquillado en tonos ocres y la ha cubierto de fuerza racial.

Tocados de plumas y pieles decoran el cabello de Daria, chalecos de pieles la abrigan del frío, faldas amplias la permiten correr con el trote del caballo. Un fondo tan bello que parece irreal, un amuleto de oro, un brazalete de turquesas, complementos de plumas… Bella, bellísima.

Los vestidos de la muselina más ligera combinados con prendas de piel y estampados bellos e irreales. Accesorios de plumas, brazaletes de cuentas y amuletos mágicos. Un aspecto muy de editorial exótica como le gusta a Carine y, al mismo tiempo, muy americana.

Rojo fuego, rojo sangre entre el Paso Boota, una dama perdida y remota remonta el vuelo cual águila cubierta únicamente por amuletos de su tribu y estampados de Inglaterra.

Quizás la más racial de todas las imágenes, atrapada en el desierto, agazapada a la sombra de un árbol seco y enjuto, un vestido hecho retales en tonos crema y complementos azul turquesa.

Actual y antiguo al mismo tiempo. Un poncho tejido a mano por las ancianas de las cabañas y decorado con motivos tribales. Un aspecto masculino, dual, rudo al mismo tiempo.

Un vestido etéreo y femenino. Brazaletes de turquesas, de plumas, de cuero, de cuentas y abalorios. Sensual y exquisita al mismo tiempo, americana y onírica. Bella como ninguna.

Los años 20s y sus flecos en los vestidos vintage se convierten en la tendencia del Far West para Carine. Sublime pero con accesorios raciales, turquesas y plumas combinado con cuero.

Como si fuese una nativa, camina con orgullo bajo el sol. Un poncho de pieles, un conjunto de brazaletes y collares protectores en turquesas.

Se protege del sol con capas raciales y oscuras protegida del otro mundo con amuletos protectores combinado con amuletos y joyas exquisitas y sofisticadas.

Bella, indígena, nativa, sensual, femenina y sofisticada. Tal y como le gustan los editoriales a Carine y con una top model, La Divina que vuelve para quedarse.

Los editoriales que tanto le gustan a Carine complementan un destino exótico con una inspiración continua. Lo que está claro es que Carine ha decidido que Daria triunfe y vuelva a las pasarelas de dónde nunca debió irse. Un reportaje vintage con cierto sabor americano, flecos del lejano oeste, tendencias contrapuestas y esa mezcla de sofisticación y fortaleza. Un reportaje sensacional.

martes, agosto 28, 2007

Construyendo La Leyenda


A la moda la encantan las leyendas, es como una niña caprichosa que busca la inspiración en la fantasía y en el mundo onírico de lo que es real y lo que no. Los tiranos que la fustigan e incumplen sus condiciones crean con ella una historia basada en sus sueños más profundos, desde crear un mundo de belleza para las mujeres, a sacarlas de una realidad paralela en la que por su vestuario sólo pueden ser mujer florero o, sencillamente, impresionar, revolucionar, crear…


Dicen que todo Chanel puede resumirse en una anécdota. Coco inventa una leyenda para su marca y para ella. Acerca de su vida, cuenta que su padre la deja porque va a buscar fortuna a América en vez de que la abandona, narra que su hermana muere de frío al caer en la nieve cuando en realidad trata de ocultar su suicidio, comenta que “Coco Chanel sólo hay una y, Duquesas de Westminster muchas” cuando en realidad lo que ocurre es que es estéril y no puede tener descendencia por lo que, el matrimonio no se llevará a cabo nunca. Cuando era amante de Boy Capel, dudosa de su relación, se decide cortar su melena castaña en un ataque de rabia y, al llegar al teatro inventa una historia irreal acerca de que había explotado su calentador. La historia de Chanel es una pura leyenda y, al final, como todas las tiranas, muere sola.


Diego Della Valle es el otro gran creador, diseña un mocasín con 133 tacos de goma en la suela y lo firma bajo el nombre imaginario de JP Tod´s consiguiendo penetrar en el público americano como un falso clásico moderno. Cuenta que se encontró el mocasín en un anticuario y que le pareció tan cómodo que decidió comercializarlo, narra también que para su nuevo diseño se inspira en los pilotos y, para la gama de colores y materiales en las vanidades humanas. Ante las preguntas de ¿Por qué 133 tacos de goma? él siempre responde lo mismo, ¿Y porqué no?. Ésa es la frase que marca el inicio de la leyenda del mocasín por excelencia.


La historia de Christian Dior es tan irreal como sólo lo puede ser la realidad. Para Dior, poder gozar de su homosexualidad sin recriminaciones, poder aprovechar el talento que había derrochado desde niño, poder vivir sin la pesadilla de una madre atada a las costumbres fue su liberación. Forma parte de su leyenda el hecho “de que quisiera amar a las mujeres y cubrirlas de belleza”. Pocos saben que aunque él quisiera redimir a la mujer de esa pobreza austera de la guerra, el New Look vino auspiciado por conseguir un contrato con un proveedor de telas al que maravilló la idea de volver a gastar metros y metros de tela en unas pocas prendas tan sumamente reconocibles que se volverían caducas en menos de un año cuando, Monsieur Dior volviese a dictar tendencia con metros y metros de tela. De ahí nació el idilio de Dior con la tela, una relación interesada, que dio como frutos al New Look, la línea H y la línea Y, mangas con volumen… Toda una gama de prendas puramente consumistas y, también, con un poco de antipatriotismo.



La leyenda de Givenchy viene marcada por Audrey Hepburn quien siempre lució contenta sus diseños. Vestía Givenchy dentro y fuera de la pantalla. Aunque si bien la relación fue magnífica sus comienzos no tanto. Cuando informaron a Hubert de Givenchy que Miss Hepburn iría a su taller a probarse sus diseños él esperaba a Catherine Hepburn en vez de a una joven con sombrero de gondolero con una cinta roja y, canotier y una camiseta de rayas. Cuando él la vio la explicó que no tendría tiempo para proveerla de un vestuario completo, a ella no la importó y dijo que se llevaría lo que tuviese. Fue exactamente así, todo lo confeccionado la encajaba a la perfección y, estaba más bella que ninguna. Su romance con él comenzó así pero, estuvo a punto de terminar cuando ella obvio su trabajo al recibir un galardón. Aunque luego se deshizo en disculpas por el error cometido, Hubert estuvo a punto de retirarla la palabra. Pero, la leyenda ya había nacido.


El hombre que inventó el término modisto fue Worth. El más grande de todos cuantos hubo. En realidad la historia de su marca es tremendamente sencilla y compleja, él ama a las mujeres, decide hacerse modisto pero para ser el igual de la Alta Sociedad y no su trabajador. Decide ser un tirano y vestir a la Alta Sociedad, desde Sissi Emperatriz cubierta de oro e inmortal en aquel retrato a Eugenia, esposa de Napoleón III, que posó cubierta de brocados bajo el sello Worth. La leyenda de Worth fue la de convertirse en creador, en modisto y no en sastre.


Poiret, el perfecto parisino. Quiso ser admirado y lo fue. Su leyenda es la del eterno innovador, un enamorado de los detalles y la sencillez al mismo tiempo. Poiret es el gran seguidor de la Alfombra Roja, sabe que son ellas, las socialities, las que hacen una marca emblema del lujo y aboga por las fiestas, desde el desenfreno de Las Mil Y Dos Noches regadas en champagne a, la excentricidad: fumador de opio sin confirmar pero son desmentir. Fue el primero en arruinarse, hasta para eso innovó. Además de que fue el primero en expresar su odio contra Chanel la mujer que vestía a las mujeres de la miseria…


La leyenda de Vuitton es, quizás, la más cinematográfica. El maletero LV creó la marca en 1854, fabricando maletas de lona impermeable. Pronto surgen sus imitadores y, él decide cambiar el estampado de la lona y añadir “LV marque déposée” a todas sus creaciones. Cuando tenía catorce años, Louis Vuitton emprendió un viaje para buscar fortuna en un viaje a pie a Paris. Las incomodidades del viaje hicieron que decidiera adaptar el equipaje a las necesidades del viajero. Cuando sus maletas se hicieron realmente famosas fue cuando el millonario Günter Sachs decidió arrojarlas desde un helicóptero en Saint Tropez para conquistar a una Brigitte Bardot que tomaba el sol en la playa. Cuando ella vio las maletas sanas y salvas y al hombre en el helicóptero con copas de cristal y una botella de champagne cayó rendida a sus pies y tan impresionada que se casó con él y, allí se forjó la leyenda del mozo que transportaba equipajes y de la empresa cuyo valor es cinco millardos de euros.


Elsa Schiaparelli se hizo su leyenda a base de locura. Fue la primera en despreciar sus creaciones y decir que eran “baratijas fanfarronas como toda la moda. Una basura.”. Fue la primera en no saber coser, dibujar pero en hacer que otros plasmaran sus ideas. Fue la primera en enamorar a Diana Vreeland, en subir la moral de la gente diseñando ingeniosos conjuntos de blusa y bolso estampados con vales del racionamiento. Fue la Viviane W de nuestros días, la que abofeteó la moda, se rió de la belleza, torturó y embrujo a las mujeres y consiguió subir el zapato a la cabeza.

La leyenda es algo innato a la marca. Es perfecta e irreal al mismo tiempo. Es su legado a la historia, el cómo será recordado… En definitiva, es la leyenda de las cifras. Pasar los números a palabras. Hacer de lo feo bello y de lo irreal real… Un sueño que en palabras de Coco Chanel es efímero y eterno:

“Que mi leyenda siga viva a lo largo del tiempo cobrando vida propia”

jueves, agosto 23, 2007

Cifras, Lo Que Importa


Se lleva mirar al pasado a pesar de que, continuamente nos encandilan con el presente y el futuro. La moda rinde culto a Poiret, homenajea a Coco Chanel, celebra a Christian Dior y, agasaja a los grandes, de Worth a Versace. La comercialidad se impone, no importa lo que hagas, si tienes o no talento si vendes y, el más claro ejemplo de esto es Karl Lagerfeld, reputado y amado, odiado y admirado a partes iguales. Es básico y complejo al mismo tiempo, las multinacionales quieren, seguir con el legado del lujo de la marca, ser exclusivo y popular, un nuevo talento que adore y reivindique el pasado y el futuro de la marca al mismo tiempo, que esté presente en el vocabulario de las fashionistas y en la Baja Costura. Pero no importa si sigues la tendencia, sólo cuenta lo que registras. En definitiva, vales lo que la caja registradora marca.

Ahora mismo, el éxito se cuenta en números. Los editoriales en los que apareces, las celebrities que vistes, las portadas que tienes, las cifras que ganas… Y, si no haces un número, se siente, te buscan sustituto y, rápido. Ya saben, errores efímeros, tendencias voraces, Eclipsar, Desterrar, Reconquistar. Es que, ahora el Veni, Vidi, Vinci está muy visto…

La doctrina es, sencilla. Las chicas it se cuentan por decenas, Sienna Miller, Kate Moss, Keira Knightley, Nicole Richie, Sarah Jessica Parker, Dita Von Teese, Diane Kruger, Twins Olsen, Charlote Casiraghi o Victoria Beckham. Significa que si todas ellas coinciden en llevar un accesorio, una prenda, un gadget, una marca se convirte en tendencia. Adoran el vintage, todas sin excepción; copan portadas, destierran a las modelos; utilizan Louboutin, muy altos a ser posible; sienten predilección por un look que mezcla sofisticación, un toque actual y, una prenda que Carine Roitfeld se pondría.

Sí, Roitfeld es quien tiene la llave de las tendencias a pesar de que, Wintour es quien lleva la batuta. Ella adora a Balenciaga, tiene un idilio con Kane, sexualidad Ford o D&G, algo irreverente de Prada, las prendas más futuristas de Dior, tachuelas, cinturones y plataformas forman parte de su look además de los smoky eyes y el cabello extraliso. Por tanto, conseguir un editorial en Vogue Paris o la portada, es convertirse en la tendencia de la próxima temporada. Ricardo Tiscci está encantado porque es Natasha Poly quien cubierta de leopardo Haute Couture en Givenchy ha conseguido la portada de la edición francesa de Vogue.

A pesar de que pocos veían el leopardo como uno de los prints estrella de la temporada, está claro que a partir de ahora, o le destierran del armario o se rinden ante él. Así es, extremismo ante todo. Cuando Tiscci expuso su colección declaró que “quería hacer de la Costura pret a porter y viceversa”; cuando los comentarios comenzaron todas las críticas coincidieron “simple, escaso, repetitivo, poco Givenchy, cero comercial”. En mi opinión era un desvarío ecléctico y repetitivo, sin carácter. Carine Roitfeld no piensa lo mismo, de hecho, cree que el leopardo es el nuevo negro y que, copar el número del estampado es original.

Lo que está claro es que, Tiscci se ha asentado. Encandiló con los soldados sirenas, aburrió con ésta colección pero, las cifras le dan la razón. Septiembre es el número más importante, el más grande y elaborado y, Paris es el nuevo USA así que, este invierno pretende ser leopardo. A pesar de que, yo me imaginé que sería rayado y palestino. ¿De verdad ha perdido Carine su amor por Ghesquiére? Aunque el leopardo es un tema recurrente en invierno, es como la pata de gallo para el otoño y el Scottish Highland para el adviento, Givenchy ha encontrado un estilo años sesenta con mujeres absortas y geométricas. Claro que, la presencia de MariaCarla en el desfile debiese haberme alertado, lo tomé como una simple llamada de atención…

Pero, ¿Cómo no iba a tener algo que ver Carine con ella? Aún así, la portada me ha desconcertado y, no sólo a mí. Para Natasha Poly es su quinta portada en Vogue París, algo que no sorprende en absoluto ya que encaja en los cánones Roitfeld: delgada, femenina, sonriente. En cierta forma, la portada lo anuncia: de lo clásico a lo extravagante.


Pero, ¿Qué más da? Él suma una portada, reconocimiento y primera muestra de su allure en Givenchy; Carine nos sorprende pese a tener a Sienna como chica it para Vogue Wintour, a París años 20s como inspiración, a Keira para Chanel con declaraciones acerca del photoshop y la importancia de ser imagen de Chanel o, la teatralidad de los 40s. Natasha se torna como modelo indispensable, en detrimento de MariaCarla, que, ya que estamos ¿Por qué no ella?, y, el leopardo vuelve. O vuelve o, eso dicen….

miércoles, agosto 22, 2007

Sucesores, ¿Errores Efímeros?


El peso de una marca es la carga del histórico. Hay grandes creadores, grandes talentos, genios, que no saben apoderarse del timón de una Maison. Ése es el caso de Ghesquiére, él es como un niño en una pastelería en la que no hay nadie pero con los anaqueles llenos de dulces. Se deleita, prueba, experimenta y gana. Carine Roitfeld le adora, Wintour le tolera y le aplaude, las demás editoriales cuentan con su presencia y en todos los delirios que se precie está él, presente como nadie, multiculturalismo, tribus urbanas, imágenes y prendas totalmente reconocibles bajo el sello Balenciaga. Pero el problema es que, a pesar de que es muy creativo, inconformista, ha creado un grupo de chicas it y se debate entre Europa y USA, no sigue los cánones de la marca. En sus colecciones no hay un ápice del estilo de Cristóbal Balenciaga, no hay damas hay, una generación metálica de frívolas fashion victims; no hay allure, ni encanto hay, comercialidad; no hay un leit motiv, hay una estrategia. Está claro que Nicolas Ghesquiére ha venido para quedarse pero, ¿Ocurre siempre? No, jamás.


Es un año triste y alegre al mismo tiempo. Se buscan genios, se consiguen talentos, se despiden ineptos. Ésa es la línea comercial de casi todas las marcas. Comenzamos con un mito de la Costura, Gianfranco Ferré, el arquitecto de la moda quien, falleció recientemente dejándonos tras de sí un legado en Dior en el que la arquitectura se combinaba con la soberbia y las top models altivas e imponentes; en su propia firma, un vocabulario geométrico y escultural que hacía tiempo que nadie oía hablar de él, quizás, el último reparo fue gracias a Julia Roberts que, decidió ser su imagen y convertirse en una Americana de Vacaciones En Roma… Ahora su marca está desolada, ¿Quién la rescatará del olvido? El que lo haga tiene, desde luego, una marca con un recorrido inexistente pero que marca el canon que debe seguir con fuerza.


Chloé, dramática despedida de Phoebe Philo y, dos años después, aparece Paulo Melim que apuesta por la modernidad. Ha llegado y ha cambiado, ha dejado de mirar al pasado y de centrarse en la marca de “la historia de muchas historias” para, mirar al presente. Lo constato, tiene tirón pero necesita aprender. Tiene toques magistrales, muy bien el naranja frío, muy bien el guiño a las grotescas Dr Martens, elegantes las líneas simples que no minimal y, un buen esquema financiero a sus espaldas. Tiene propuestas acertadas para el futuro, no mirar más al pasado ni refugiarse en el vintage, tampoco recurrir a un futuro frío y metálico. Mirar al presente. Aunque para muchos, él, se separa del espíritu de Chloé y le falta ritmo que imponer a sus creaciones, lo cierto es que, sus cifras venden y la marca le respalda.



Ahora soplan nuevos aires para Ferragamo, Graeme Black se despide por segunda y definitiva vez. A pesar de que la marca ha conseguido aparecer y reaparecer en las revistas como una de las marcas en alza, creen que el aire 40s no es suficiente y pretenden volver a entrar en el circuito cerrado de las marcas it. Necesitan celebrities, socialités, modelos y, editoriales. Y lo quieren ya, no quieren una presencia descafeinada en las reviews de tendencias si no un giro radical, imitando a Balenciaga, para sus prendas, para la marca. ¿Sucesor? Aún no se sabe pero, lo más seguro es que sea alguien de dentro, conocedor del histórico pero sabedor de las nuevas tendencias. Aunque no será hasta el próximo invierno, lo que sí se sabe es que, los cambios en la firma van a ser constantes.


Peter Dundas se despide de Ungaro. Maison tocada por la desgracia, van tres sucesores en menos de diez años y, ninguno de ellos la consiguió hacer aparecer como una de las maisons its. No consiguieron adueñarse del histórico aunando tradición e innovación, no consiguieron mejorar las ventas, presencia en celebrities ni editoriales, ni modernizar la herencia de la marca. Los rumores apuntan a que, el responsable del pret a porter masculino, Frank Boclet será el sucesor pero, ¿Mejorará en algo la situación? Seguro que no pero, al menos, producirá algún ajetreo en la prensa, un par de titulares, algunas especulaciones y declaraciones.


Pero, aún hay más preguntas. El año pasado, cuando Rochas cerró y Olivier Theyskens estaba a la caza y captura de una maison en la que imprimir su arte nostálgico y bucólico al estilo gótico. La encontró: Nina Ricci, encontró musa: Reese Witherspoon, encontró color: el amarillo, encontró editoriales y portadas. El tema no es ése, uno de los nombres que se barajó fue el de Oscar De La Renta, el eterno enamorado de la americana pura, diva, y rubia. El esquema de su mujer es sencillo, en verano, le inspira el chic francés y una mezcla de vestidos de cóctel y noche playera; en invierno, el leopardo, el negro, el terciopelo y, sofisticación educada y comedida. ¿Sucesor? Aún no, ni encontrado ni buscado pero sí en proyecto. Quizás como diseñadora Eliza Reed Bolen, hija de la esposa de Oscar, que ya forma parte del equipo creativo. O sea, ella se encargará de la casa y, otros del diseño pero, ella será la Donatella americana.


Luego tenemos la línea de los “enchufados”, léase: bien relacionados, con un apellido y de moda. Aquí entra Roberta Armani con su tío y afincada como la próxima Donatella Versace: gran equipo de asesores y su firma. Luego, Cavalli, Eva Cavalli como hijísima del diseñador y, en algún modo, futura heredera del imperio Cavalli. Hay que contar con, Carolina Adriana Herrera, indudablemente posicionada como futura creativa del imperio de la blusa blanca y el vestido de cóctel estampado. No cabe duda de que los sucesores son una tendencia en alza, tenemos a Vogue USA y a Vogue Paris como emblemas del madre-hija con Bee Shafer y, Julia Restoin Roitfeld como alumnas aventajadas.

No me extraña nada que Valentino no piense siquiera en retirarse…

martes, agosto 21, 2007

Las Plumas De La Obsesión


Este invierno a dado a la moda un tono dramático y excesivo. Una mezcla de clasicismo años 40s y futurismo desfasado de los 70s y los 80s. Pero si ha habido un tejido presente, un material exaltado en las colecciones del autumn hiver han sido las plumas. Fendi, Dior, Armani, Prada, Deacon, Valentino, Chanel, Marchesa o De La Renta han impregnado sus colecciones con el espectáculo cabaretero de las plumas. Unos con aires futuristas en la HC, leáse Chanel, otros con aire Studio 54, leáse Fendi, otros más elegantes y soberbios, veáse Dior, rotundas las plumas de Prada, Valentino se rinde ante la exuberancia de ellas en la noche Couture, Deacon se suma a todas las tendencias con un punto rock y, Marchesa las imprime a sus creaciones de la princesa prometida. Diferentes estilos, una obsesión.


Un toque de color, feminidad y exuberancia son lo que aportan las plumas a cualquier look. En este caso, Prada suma puntos con sus plumas atípicas y rígidas, Roger Vivier se suma a la hazaña de los accesorios y el negro, verde y lila es la mezcla que nos proponen. Es curioso lo masculino de este look y el toque futurista.


Exuberancia es la clave de la imagen. No caben sutilezas, sólo hay plumas… Chaqueta de Dior, falda de Prada y bolso de Valentino. Muy rotundo el look futurista con esas plumas cobre, bronce y oro combinado con los retazos geométricos de Prada. Clasicismo europeo en Valentino pero siempre con un toque excéntrico.


Un vestido de Marc Jacobs, bolso de Ferragamo y tocado vintage con pátina de color. Nada demasiado exótico de hecho, bastante convencional. Al parecer pretenden ocultar el pasado nostálgico de las plumas bajo riadas de futurismo andrógino…


Mujeres objeto de D&G, abrigo de plumas, cinturón fetish… Aires de modernidad para un look demasiado opulento, demasiado femenino… Esclava de las tendencias de cualquier modo. Los tocados son el último rastro de vintage, capas de plumas, abrigos de piel, salones refinados y bolsos de pluma y strass conviven en el universo paralelo del futuro.


Capas y stilettos ribeteados en plumas, labios rojos y aspecto teatral. Aunque es un out fit más a la mode, es curioso ver la leyenda del sigilo: rica, rica, rica… Es una mezcla de opulencia y decadencia, de riqueza y feminidad. Pero es totalmente decadente, no tiene nada actual. Es una solitaria de los años 40s, del Hollywood dorado y anhelado, de los años de estrellas fulgurantes y noches de Dom Perignon… ¿Son las plumas demasiado teatrales?

Las plumas han quedado obsoletas en el territorio femenino. Ahora el estilo de moda es, curiosamente, una mezcla de futurismo, de androginia, de delgadez crónica. Una tez pálida, demacrada, ojerosa, muy al estilo Marina Pérez, combinada con una estética decadente. Un bolso de plumas de strass y una copa de champagne con monos masculinos al estilo Marc Jacobs, con aires robóticos de Balenciaga, con radicalismo londinense de Kane…

domingo, agosto 19, 2007

Paris, je t´aime


La opulencia y el glamour de los años 20 y 30 han cubierto las pasarelas y han inundado nuestro armario. Del estilo Chanel a la masculinidad y, a la noche de gala de los Felices Años 20s. Se llevan las damas de época, de aquellas que fumaban con boquilla, morían por unas perlas y hablaban el lenguaje de Cupido con el abanico. Damas con los labios en rojo cereza impregnados por el vino que toman coqueteando con la mafia, damas que ejercitan el consumismo del esplendor y decadencia. En definitiva, ¿damas?...


Un espíritu cabaretesco para las damas devotas de Worth que lo traicionarán por Poiret. Tocados de organza con flores llamativas, vestidos de encaje, abrigos bordados, perros de compañía y zapatos de T. Todo lo necesario para pertenecer a la efímera sociedad de los años 20s en la que la opulencia, será la sentencia para el final.


Damas de sonrisa fácil y belleza efímera. Noches de gasa y chiffon, copas de champagne y zapatos de cristal para las damas de alegría caduca y mirada sombría. Siluetas ceñidas que dejan entrever los reflejos del cuerpo, sonido retumbante de zapatos de salón y sinfonías tristes para la dama. Broches y botines bailan al ritmo del cabaret, noches de plumas, días de gasa y guantes de cuero.


Damas de sonrisa fácil y belleza efímera. Noches de gasa y chiffon, copas de champagne y zapatos de cristal para las damas de alegría caduca y mirada sombría. Siluetas ceñidas que dejan entrever los reflejos del cuerpo, sonido retumbante de zapatos de salón y sinfonías tristes para la dama. Broches y botines bailan al ritmo del cabaret, noches de plumas, días de gasa y guantes de cuero.


Prometida al millonario se ha encaprichado del que toca el piano, casada por interés y viuda asesina. Ahora tiene vía libre para escapar con el que marca las notas de la sinfonía de su vida, tocado de viuda negra, vestido de luto elegante, demasiado alcohol en sangre y, pendientes de brillantes. Tiene gustos caros la amante pero, ahora es viuda y no necesita rendir cuentas con nadie. ¿La esperará su amado o habrá encontrado a otra de cabellos más cortos y que viste a la moda?


Estrellas de la tarde que parecen irreales. Rostros desencajados y miradas de velatorio, sombreros calados, faldas que se mueven al ritmo de las caderas y ojos perfilados en negro carbón. Calzan botines de cordones en charol, lucen pendientes de color y uñas de satén, blusas holgadas y anillos art decó.


Una imagen de glamour caduco, altivo e imponente. Luce un vestido de terciopelo ceñido con la espalda como zona erógena. Una estola de piel de visón, un tacón provocador, un tocado revelador y maquillaje de color cereza. Mira provocativa, casi erótica en una postura sexual, imponente, rotunda.


Confidencias a la hora del té es lo que hacen las damas. Predilección por las perlas: collares, pulseras, anillos, pendientes. Encasquetadas en tonos pastel, tocadas por las bondades de la gasa, sucumben ante los rumores, presas del ocio consumado, critican, comentan, mueren por la novedad. No saben que tienen las horas contadas, el crack se avecina.


Mujeres peligrosas de curvas relamidas y de caduco esplendor. Parecen cabareteras del Chicago de los gangsters pero, son en realidad adoradoras sacrílegas de los locales de moda pertenecientes a la Haute Societé. Parisinas hasta la médula, sofisticadas y chics. Ni Worth ni Poiret, sólo Chanel…


Pendientes de lágrimas de ámbar, una boa de plumas, un vestido lencero, provocativos ligueros, botines fetichistas, media sonrisa y párpados cargados. Llena de confusiones, rotunda en su mirada. Sabe más de lo que parece, para el ojo inexperto se debate entre champagne o Burdeos pero, para el ojo inteligente de mirada larga sabe que calla algo que sabe. Algo importante.


Rojo sangre para la mujer femenina y elegante. Cancán de gasa bordado, puños y cuello de piel, botines de terciopelo, casquete de flores, limosnera de brillante satén y postura ociosa y divertida. Podría llorar, podría reír pero nunca lo sabrán.


Escogieron la fortuna y, ahora viven rodeados de una opulencia cauda y sabrosa al mismo tiempo Gozan de la riqueza efímera en copas de champagne, bolsos de cuero, capas de mohair y ligueros de encaje. Ahora prefieren el coche del petite enfant a las tardes de champagne…


La amante, si antes ellas eran las que guardaban el secreto del pianista en el tejado, ahora son sus maridos los que se debaten entre el poder del anillo y la atracción del liguero. Cubierta de diamantes, tocada con plumas, noches de raso y champagne, y satisfecha de todos sus deseos de esplendor. Aún no tiene lo que quiso conseguir, se ha quedado a medio camino, ni es esclava ni es esposa. Y, a pesar de que tiene todo lo que la poseedora del anillo quiere, no posee lo que más anhela. Una familia.


Ahí está el grupo de queridas, mirando al infinito con la mirada perdida. Embelesadas por la avaricia y por la soledad que las rodea, ellos siguen atados a sus familias y, a ellas, sólo las queda una ristra de perlas, un conjunto de perchas de las que cuelgan prendas caras y noches de amor prohibidos.


Una de ellas lo ha conseguido, le ha cazado. Una nota escueta donde la dice que abandona a su mujer e hijos en pro de crear una vida con ella. Por eso está feliz, ahora no necesitará esconderse, sólo una vitrina donde exponer su anillo fulgurante de casada. Ríe, ríe, lo has conseguido…


Ahora ya son felices casadas, no son amantes. Ahora pueden reír sin esconderse, vestidas con sus más caras galas, con sus mejores sonrisas sin miedo a ser descubiertas mientras las sacrificadas a su familia no volverán a ver Chanel. Lo que ellas no saben es que, las fieles amantes de los infieles ex esposos no conocen que, el jueves negro está a punto de llegar. Aún así, aún las queda su codicia…