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martes, julio 31, 2007

Balenciaga: Pasarela Urbana

Hubo rumores, especulaciones y ríos de tinta tras la comercialidad a la que Ghesquiére había sometido a Balenciaga para el otoño invierno de la moda. Por el momento sus chaquetas de montar al más puro estilo Ralph Lauren han arrasado, y lo harán, en las editoriales de moda. Por el momento el concepto del multiculturalismo comercial que al mismo tiempo se hace global y abandona el ámbito, y la denominación, de tribu urbana es un mito del estilo actual pero, también es cierto que la moda, las editoriales y las listas de ventas prefieren las prendas en clave fashionista que las odas al grunge. Pero, ¿Basta que una pasarela dicte una tendencia para que la jungla de asfalto la acepte? No, y no importa la creatividad porque desde los clochards de Galliano hasta los robots del propio Ghesquiére.

En la publicidad hemos visto el estilismo de la pasarela en versión light. El rostro está empolvado, blanquecino y con un toque mortuorio, pero lo más importante es ese look amazona que tanto gusta en las vacaciones americanas y que, quizás Ghesquiére quiere imprimir a Balenciaga en un homenaje o en un intento de equiparar su imperio al de Ralph Lauren. De todas formas, las prendas son una parte crucial de la campaña pero no tan importante. El fondo sobre el que está basado la campaña es sin lugar a dudas una casa totalmente americana de esas en las que Ghesquiére quiere anidar sus prendas. Además es una casa de polianna pija de Nueva York de esas en las que es necesario el triple de su valor en efectivo y no en arte ni en propiedades. Dinero contante y sonante nada de activos, ni inversiones. De esas lunch ladies pero, Ghesquiére se ha equivocado.

Hace décadas que la noche no rinde culto a los flecos y, menos si está combinado con botines peep toe al más puro Oeste Americano y con cortes aerodinámicos. No, esto no va a triunfar a pesar de que Charlotte Gainsborough o las Olsen se rindan ante el fashion style de Ghesquiére. La sociedad americana prefiere un puritanismo chic, orientado más al eterno conjunto de punto y al chic de Jackie O que al radicalismo de Viviane Vestwood. ¿Se impondrán las medias azul klein como el complemento a las pieles J.Mendel en Manhattan? En ocasiones, me sorprendo a mí misma con sólo pensarlo.


Balenciaga se ha convertido en un espectáculo para la mujer, pero no para la que Ghesquiére quiere. De hecho el quiere a la mujer que veranea en MediaBeach, vive en un dúplex de Park Avenue y, se dedica en esencia a nada pero en conjunto a… Nada. Para el día a día los conjuntos con chaqueta British y pantalón de montar son ponibles, sin lugar a dudas combinados con otras prendas como pitillos azul tinta con chaquetas de terciopelo, maxiparkas estampadas con un totally look en negro o los cinturones-fajín con un vestido bohemio. Aunque, América no es Europa; el Viejo Continente tampoco es una pasarela pero parece ser que, la conceptualizad es la clave y, que en pequeñas dosis, Ghesquiére puede convertirse en la sensación de las fashion victims.

lunes, julio 30, 2007

Lacroix: Monarchy Rock n´ Roll


Lacroix es el llamado genio del color, del barroquismo, de la pluralidad, al miso tiempo se le concibe como rompedor y como elegante. Elegancia sofisticada pero rococó. Lo más importante de esta campaña es la fusión de las imágenes de Terry Richardson que tienen una estética rock con el atractivo sinuoso del barroquismo clásico de Lacroix. Aparte de la colección de Lacroix en la que destacan los brillos, los brocados y los estampados el fondo azul da una dimensión a la campaña totalmente novedosa porque, seamos sinceros, que una princesa se vuelva rock n´ roll no es ninguna novedad y, menos en los tiempos que corren, porque destaca resalta tanto las tonalidades de las prendas como el azul “oclaire de la lune” de Vlada.


Por otro lado tenemos a una campaña en la que sale Marlowe que vuelve a ser un guiño fácil porque ¿Quién no sonríe al ver a un perro vestido con un Lacroix? Quizás es una provocación a las que Richardson & Company nos tienen acostumbrados porque aunque la campaña tiene un aire exquisito con la tez pálida de Vlada, muchas sonrisas, algo extraño en las campañas y en los desfiles, y diferentes poses de Vlada a la par que un tratamiento de la luz especial.


Ya sabíamos que para Lacroix el peinado y los complementos para el cabello son esenciales para constituir un buen look pero, en esta ocasión nos hemos encontrado con algo más sutil y más prosaico que sus diademas imperiales. Aunque rompe la línea de brocados y piedras con dorados que tanto le gustan a Lacroix y vuelve a ceder protagonismo al negro.


En mi opinión es una campaña prosaica, bella pero prosaica centrada más en dar un nuevo giro a la marca que en la comercialidad como un ente con vida propia. Hay mucho espíritu pret a porter en la campaña pero muy pocos detalles couture, de hecho, en las imágenes se ven accesorios banales entremezclados con prendas impregnadas del sello de la firma.


Las prendas tienen un toque Carine Roitfeld que tanto gusta a las fashionistas en el que el negro es el tono estrella y con el toque rock que en innumerables ocasiones hemos visto sobre las pasarelas. La lana tiene protagonismo en las imágenes a pesar de que este año la tendencia street está bastante alejada de los mejores escaparates y de las editoriales de moda porque el lady style arrasa como icónico de una época. Eso sí, los guantes de cuero años 40s recubiertos de joyas están a la orden del día.


Tengo que reconocer que ésta es la instantánea es mi predilecta y creo que es por la luz y por las prendas aunque estoy convencida, esos conjuntos de punto negros tan ceñidos juegan malas pasadas al escote femenino. Sin lugar a dudas es Lacroix y no un delirio de Richardson por lo que ver que el rocambolesco espíritu de la princesa rompedora continúa vigente aunque sea bañada en una sombra de oscuridad pero, Lacroix brilla aunque, en esta campaña, por su ausencia.


¿Dónde está Lacroix? Me gustaría decir que aquí pero, no es cierto. El negro sobrevuela y la comercialidad también pero de alguna manera, el aire masculino que vemos en algunas imágenes me sorprende a pesar de que Marlene Dietrich y su aire masculino está de moda. En la campaña hay un espíritu princesa, el cabello está recogido con aire medieval, y decorado con plumas, perlas y piedras. Contrarrestado con la sobriedad más austera.


La campaña ha apasionado. Y ha recibido críticas plausibles además de por la naturalidad y la simpatía de Vlada, la luz y el contrapunto de Richardson y la sofisticación comercial de Lacroix. Al principio me pareció algo simple pero, actualmente, el tratamiento del color, del brillo, de la resolución es exquisito. Por el momento, la campaña es de las mejores: soberbia y sin dar la espalda a la belleza de Lacroix aunque sea enmascarada en una princesa urbana y aniñada.

martes, julio 24, 2007

¿Estrategias De Publicidad? En Busca De La Campaña Falsa


La publicidad es la piedra angular de una maison tanto que, es más importante incluso que los propios diseños o la repercusión de la firma porque la taimada campaña siempre es bien recibida en los ámbitos de la elegancia en los que tanto se comentan y donde tanta repercusión tiene. Pero la noticia del día no es la nueva campaña de Claudia Schiffer en Dom Perignon, ni la omnipresencia de Lagerfeld en Chanel, tampoco para hablar del colorido Testino en Versace con Moss, Kate Moss como musa, o la tribal Jessica Stam en Dior que comparte campaña it con Prada y sus mujeres femeninas, extrañas y místicas.


El tema que trae de cabeza a medio mundo es la llamada Cocaine Cool o Fashion Addicts que la moda se disputa. Kate Moss fue un mal ejemplo con su sonado escándalo pero su repercusión fue sonada en todo el mundo convirtiéndose en musa e icono it, en la chica del momento y en el ave fénix más alabado ya sea coleccionando campañas, premios al estilo, recaudando millones en TopsShop o como una de las mujeres más ricas al estilo Forbes. Pero, ¿Son Fashion los Yonkies? Parecía que sí ya que Sisley, reputada marca y criticada al mismo tiempo por sus campañas excesivas e incorrectas había sacado a la luz el estilo yunkie, dos mujeres drogodependientes de la moda, no de la cocaína en una campaña que se ha llegado a conocer como Snort Fashion, un esnífate la moda a la publicitaria.


Las imágenes que se han difundido encajaban perfectamente en los cánones de Sisley. Una campaña obscena, criticada, comentada. Lo sorprende nte, además, es la calidad de la campaña y la repercusión y difusión que ha tenido. Parece un trabajo de Terry Richardson y del esquema de la campaña en las que se ven modelos con un carácter sexual explícito, con doble significado y, siempre excesivas y provocadoras. Pero, sea como fuere, no es la primera vez que la duda eterna sobre si la Cocaína es cool o no sirve como reclamo, de hecho, ya tuvimos ocasión de verlo con Lachapelle y sus mujeres esnifando diamantes pero, la duda llega más lejos, ¿La noticia de que la campaña es falsa es cierta? Parece ser que sí porque en Bennetton se han pronunciado y, al parecer, están muy molestos.


Por el momento, sabemos que la campaña original es de Stephanie Seymour. Ésto es todo lo que se sabe por el momento. Aún se desconoce porqué la campaña es falsa, cuales han sido las intenciones, si el grupo Bennetton va a tomar medidas legales, cómo ha tenido semejante difusión, de quién son las imágenes. Hay muchas dudas en el aire, muchas intrigas para el que es, sin duda el escándalo de la temporada. Por otra parte, algunos rumores apuntan que es posible que esto esté ocurriendo porque en Sisley temen las acciones legales y podría ser una forma de evitar las repercusiones legales claro que, si esto es cierto, ¿Cómo es posible que no se haya visto en la página web o en revistas? Desde luego, Internet es muy poderoso y, este año la campaña más comentada se la lleva Sisley. Jugada redonda. ¿O no?

Versace Atelier


Desde que Gianni Versace murió, la maison del lujo italiano más excesivo y vulgar nunca ha sido la misma. Donatella tomó los mandos de una maison condenada al fracaso pero con ansias de volar cual ave fénix. Tras bochornosos declives de la maison del lujo obsceno, Donatella se ha decidido a devolverle al atelier de la Haute Couture de Versace todo el glamour, el esplendor y el lujo de los tiempos en los que el excesivo Gianni aún vivía. En esta ocasión no ha habido magnas tops de dorados cabellos ni femmes de infarto de color ébano si no una pequeña demostración online que, ha hecho que todos los fashion bloggers se hayan hecho eco de la noticia. Atelier de Versace, Haute Couture exquisita, glamour, ostentación, poder, lujo. Todas las claves del estilo de Gianni Versace en la Alta Costura de la firma.


La Haute Couture es excesiva en Versace, como siempre, grandes escotes, caídas libres, drapeados y capas de gasa para las puntadas de Costura glamourosa de Versace. Donatella sabe que, actualmente, la única forma de conseguir devolver el esplendor a Versace sólo se consigue con un séquito de celebrities que la adoren y sucumban ante sus creaciones y, por el momento, tiene los ítems necesarios para convertirse en la próxima apuesta de la Red Carpet y, no me cabe ninguna duda, lo veremos porque tiene todas las claves necesarias para catapultar a medio star system a la lista de las mejor vestidas. Por el momento, los tonos pastel dominan la Costura de la firma de la medusa y, son los volantes, los escotes y los “girons” los que han convertido a la Couture en especial. Quizás porque ya no viste a las famosas más excesivas, ahora viste a las más elegantes o, por lo menos a las que quieren triunfar no sólo por su belleza, joyas o allure si no por sus diseños exquisitos y con un toque sofisticado y chic.


Incluso se han filtrado los bocetos de algunos de los diseños que, vestirán las celebrities. En ellos ya no vemos a las cabelleras rubias y extralisas de Donatella, a la más grande recauchutada o apegada a los tonos brilliant de Versace. Desde luego, poco tienen que ver con el espíritu Versace de los 90´s cuando los estampados, los colores brillantes y las tops esculturales rozaban el Olimpo de Versace, y cada vez tienen más que ver con los tonos pastel, las telas lujosas, los cortes italianos y la provocación discreta en pos de los toque suntuosos. Han cambiado muchas cosas en el mundo Versace y, entre ellas el hecho de que Gianni ya no tiene las riendas y, ahora Donatella está más preocupada por la comercialidad que por el espíritu de Versace.

Desde luego vestir de Versace en la Red Carpet hace que te catapulte al estrellato como ya le pasó a Penélope Cruz con su ecléctico diseño en tul rosa maquillaje, a Jessica Alba con su vestido dorado de porte regio y de línea sirena o ha Liz Hurley que siempre había apoyado al excesivo Versace en su boda o en todos sus actos solemnes. Aunque también es cierto que el estrellato de Versace está alimentado por muchos otros factores como que, Donatella siempre se rodea de celebrities o que los escotes de todas ellas causan sensación por sí solas. Eso, no viene al caso pero, lo que es cierto es que los trajes son espectaculares. ¡Elegantes y Femeninos las nuevas claves del estilo Versace!

lunes, julio 23, 2007

Anna Wintour Vs Carine Roitfeld


Son las llamadas Reinas de la Moda y además son las guardas custodias de la Biblia De La Moda tanto en USA como en Francia y ambas han superado esa edad en la que la juventud ya no es punto fuerte de la belleza ya que ha sido desplazado por la sofisticación, por suerte, “la elegancia es el privilegio de la edad”. Si Anna Wintour ha quedado plasmada como la dama del American Lady Style, Carine ha quedado como una mujer excesiva y arrastrada por la sed irrefrenable de tendencias. Ambas han demostrado ser referentes, merecidos, de estilo pero con looks diferentes aunque a ambas las une tanto la pasión por las pieles como su amor y sus odios irrefrenables por sus escogidos, modelos, peluqueros, maquilladores, estilistas y diseñadores las temen y las adoran a partes iguales.


Mientras el estilo de Anna Wintour es impecable y está formado por una sinfonía de flores, de seda, de vestidos adamascados, de faldas a la rodilla y de esa fórmula americana del prenda fabulosa con accesorios sencillos funciona a la perfección con un Ana Wintour dedicada, en cuerpo y alma, a la moda femenina y al estilo lujoso y sofisticado con un toque europeo, lujoso, opulento, decadente y muy sofisticado en el que la elegancia prima sobre la tendencia y en el que el chic parisino combinado con el savoir faire que otorga la edad. La piel a grandes rasgos es su pasión y su talón de Aquiles pero también el sello de todos sus looks y del estilo lady que tantos diseñadores han explotado. Pero mientras Anna siempre es elegante, Carine Roitfeld tiene toques más rock “n” roll y totally menos adecuados para su edad y posición.


El estilo de Carine no existe, no tiene una tendencia definida si no un mix de los últimos hits que agrupan tanto grandes escotes como corsés femeninos y diseños sacados directamente de la última hornada futurista o de las prendas it de cada diseñador. Balenciaga, Prada, D&G, Dior y conjuntos de pieles de J.Mendel combinados con plataformas y, los toques totally de Christopher Kane. El negro es su color fetiche y el sello de la casa claro que, combina con todo tipo de pieles y los accesorios de última temporada. Actúa como una verdadera fashion victim amiga de todas las tendencias y depredadora de hits de cada diseñador y, temporada. A diferencia de Anna Wintour está considerada como sexy, fabulosa y simpática y goza de las buenas críticas y aún mejor prensa de miles de fashionistas de medio mundo. Pero, en mi opinión Carine es una adicta a la moda que no se comide, no sabe lo que le favorece y lo que no, y aunque tiene más poder que todas las supermodelos juntas no es una Top más poder que todas las supermodelos juntas no es una Top y no tiene su cuerpo a pesar de su simpatía y sexualidad.


A pesar de ello, ambas tienen un estilo en muchas ocasiones similar y, sobre todo cuando hablamos del photoshoot de un catwalk o las poses en el front row. Wintour utiliza fabulosos abrigos opulentos de piel y Carine grandes chaquetones de pelo en todos los colores combinados con llamativos tacones columna o el hit boomerang de Prada. Mientras que, Anna Wintour prefiere los chaquetones señoriales en leopardo o grandes en gris de visón o de zorro plateado o, incluso, se permite toques de fantasía con el leopardo moteado. Carine lo ha lucido en todas las posibilidades y, si tengo que apostar por una tendencia es la de los chaquetones de chinchilla de Prada. ¿Se lo veremos? Es posible.


Hemos tenido diferentes versiones en el look de las féminas más chics del mundo, hasta hemos tenido intentos de sofisticación en totally looks por parte de Carine. Pero la adoradora del negro y sacrificada a las últimas tendencias; está últimamente convirtiéndose en una fanática de los escotes irrefrenables y las prendas mini. Incluso la hemos visto metalizada, de D&G y con un parecido a Wintour terriblemente siniestro. Aunque también ha tenido momentos de genialidad combinando diseños vaporosos con accesorios más propios de Giles Deacon y sus mujeres postrománticas-prefuturistas en NY donde todas las mujeres que son alguien son más rubias y, más eclécticas pero se comiden más en sus looks.


En mi opinión Carine es fabulosa pero la falta algo, el toque. Y, precisamente ese toque del que carece es la edad. La juventud no se puede comprar con las últimas tendencias y, llega un momento en el que se está fuera de lugar. Ella es el nuevo patrón de las jovencitas: francesa, con allure y llena de prendas a la última moda y siempre excesiva pero, ¿no nos abren los ojos imágenes como ésta? Desde luego Kane arrasa entre las millionteens y entre Carine que, no es ni de la generación de las herederas ni de la lujuria adolescente pero que decide qué sí y qué no para todas ellas. Quizás estamos en un patrón en el que Carine se debate, ¿Damisela o Dama?


En mi opinión Carine es fabulosa. Pero tiene unas grandes dosis de fashionismo empedernido digno de la última campaña de Sisley en lugar de las fiestas de Vogue. Carine es amiga de lo excesivo, de los conjuntos última hornada y de las fiestas latest party pero, quizás ese es su punto flaco y su punto fuerte. Es una devoradora de tendencias de las que se alimenta pero que también la poseen, fallo y acierto al mismo tiempo. Aún así creo que debería reducir su oda a los escotes adolescentes y reconocer su edad y posición reflexionando acerca de las últimas tendencias con un estilo sofisticado y femenino pero ecléctico en pos de la sed febril de escotes y minifaldas. Carine, nadie te pide que dejes tu estilo, sólo que lo corrijas para ser más chic y menos febril.


Anna Wintour es en cambio el perfecto estilismo perpetuo, dama de Alta Alcurnia y perteneciente a la Alta Sociedad. O lo que es lo mismo sólo fashionista en ámbitos privados, adoradora de tendencias pero marcando estilo, clásica y ecléctica al mismo tiempo y con un aire conservador que restalla al son de un látigo de perlas de Tom Ford. La noche está sellada por Valentino, Chanel o Dior como marcas de cabecera y el día a día es un ir y venir de Oscar de la Renta, los clásicos conjuntos de Chanel y vestidos ligeros con el sello de Von Fustemberg. Ella es elegante y opulenta y a la vez muy decadente al estilo del Viejo Continente.


A Anna tanta maldad, sobreentendida y con ánimos de estrategia publicitaria, la convierte en más que una diosa urbana e inherente de la moda, de hecho, la convierte en leyenda. Pero si su estilo la perpetúa como la elegancia de la Haute Societé al más puro estilo, su carácter -y humor- la ha convertido en la esencia de las fashionistas de medio mundo y el terror de las del otro medio. Si dijeron que Miranda Priestly era Anna Wintour, ella se presentó en la premiere desafiante vestida de Prada, ¡Qué grande!, y ante la avalancha de rumores y críticas aplaudió el film y saludó. Grande, grande, chic… El “problema” es que Anna siempre fue grande y gran amiga de los grandes.


Anna es la del ojo comercial afilado, si a ella le gusta vende y ésa es su sentencia que, también la coloca de alguna forma en una gran tirana. Anna es el oráculo de la moda, predijo, acertó y sentenció las celebrities como sensación de la moda y se convirtió en la gran dama del estilo con toques neoyorkinos y decadencia europea. Carine en cambio ha escogido una mezcla del vintage underground y rock que tanto gusta como cóctel estrella para Vogue Francia claro que, también es cierto que la fórmula: modelo impresionante+escenario apabullante+fotógrafo estrella+ropa lujosa y cara siempre funciona porque todas sus partes están fraguadas a sangre y el cóctel, salga comos alga y sea cual sea, tiene muchas posibilidades de salir bien, algo así como el 150% del 100%. Carine tiene muy buena prensa y un gran séquito que admiran su estilo desenfadado. Anna es falsa y al mismo tiempo auténtica porque es una dama que supo lo que quiso desde que la preguntaron: “¿Qué puesto quieres en Vogue? El suyo” Anna es magnífica, fabulosa y al mismo tiempo alguien increíble o increíblemente estúpido. Ella es la esencia de la frivolidad y al mismo tiempo, de la maldad obscena, severa y chic.


Anna ha conseguido unir la comercialidad que se requiere para USA con moda elegante y ella es de elegancia innata, pija, clásica. Wintour tiene un problema en el timón de Vogue y es que no se puede permitir un trasfondo radical porque su público es sencillamente femenino, sin connotaciones; que tiene que gustar a la polianna pija de NY y a la peluquera de Oregon o Colorado. En cambio Carine puede mezclar y probar porque su revista es totalmente minoritaria en Francia hasta un punto que roza lo conceptual, salvajemente conceptual para los intelectuales, si hay alguno rendido a la frivolidad, que la adquieren. Carine se ha rendido a los amores desvaríos de su hijo Vladimir, que, más que la moda podría hacer de malo en Anastacia con Maria Carla y Carine y Julia, sería un puntazo, y ha sacado todo el partido a la Boscono, al igual que Anna que ha sentido debilidad por Liya Kebede. El problema es que Anna necesita vender la tirada completa y eso es más probable que con la última cara de las pasarelas con una buena celebrity de bandera. Ella prefiere el mix de modelo perfecta+prendas perfectas+su toque tiránico.


Pero quizás los parecidos de Anna y de Carine son muchos más que ser las cabezas del Infierno de la moda, son más que el eterno duelo entre USA y Francia, son más que dos enemigas publicitarias y más que competidoras. De hecho, para muchas fashion victims el mejor Vogue es París aunque el buque insignia de Condé Nast sigue siendo América y por eso, los rumores de que Carine había posado sus garras sobre Vogue y que la esencia de la era Wintour se apagaba las han llevado a ambas a vislumbrar a sus sucesoras. Si Anna ya ha escogido a la poco talentosa y carente de estilo Bee, Carine ha escogido a Julia, alias la bella insignificante que tampoco puede conducir una publicación de semejante repercusión.

Sólo dos palabras para el estilo de Carine: terroríficamente chic… No se puede definir el estilo de Anna con algo que no sea elegancia perpetua.

viernes, julio 20, 2007

Being Anna Wintour


Un estilo de vestir que ha impregnado la moda y una actitud: la elegancia. Un estilo muy cotizado por muchos diseñadores y, casualidad, el look de la todopoderosa custodia de Vogue: Anna Wintour quien ha profesionalizado su imagen convirtiéndola en tendencia. Hace unos años Gucci inspiró su campaña en su corte de pelo, Devil Wears Prada ha sido un tributo a la más odiada y temida del mundo editorial y de la moda. El estilo de Anna Wintour ha sido la “última” inspiración para una rotunda Carine Roitfeld que ha exagerado su estilo hasta convertirse en su contraria víctima de la moda, tirana de las tendencias, caricaturesca en la forma y siempre aunando un savoir faire ecléctico en pos de la elegancia. Pero Carine ha decidido rendirla un particular homenaje, piel a grandes rasgos en el reportaje, su color y estilo de pelo, sus incondicionales gafas de sol, faldas a la rodilla y stilettos. ¿Homenaje o Crítica? Aunque la opción de editorial fácil también está vigente…


El reportaje está plagado de guiños y es que parece que se llevan las editoriales con humor a juzgar por lo que estamos viendo estos días pero, entre los guiños absolutamente reconocibles, Carine Roitfeld ha escogido compaginar la crítica-sátira-¿homenaje? con el estilo de la temporada cubriendo la editorial con prendas de rabiosa actualidad y, bueno… Faldas plisadas a la rodilla con chaquetones de piel y camisetas lisas con detalles en el falso escote o con lazadas a la cintura o blusas vintage. Wintour se ha decidido por un estilo muy neoyorkino y Carine ha combinado esa seriedad de Anna con el estilo 40´s que tantas pasarelas ha conquistado este otoño invierno.


Un estilo americano y actual al mismo tiempo amparado en Oscar De La Renta, Armani, Carolina Herrera, Manolo, Jimmy Choo, accesorios LV, prendas de Marc Jacobs y, Chanel o Valentino. Para la noche escoge vestidos rectos con flores estampadas o, diseños largos con drapeados y caída en seda salvaje. Sus marcas de cabecera para la noche son Chanel y Dior, las maisons por excelencia y, para actos solemnes como los catwalk o los photoshoots prefiere escoger el American Style, faldas a la rodilla con pliegues o estampadas, camisetas ceñidas con lazadas o con escote redondo, o blusas con manga farol. Los trajes Chanel en tweed con el clásico ribete en piel y perlas son su perdición junto con stilettos o sandalias y, guantes. Austera en las joyas y en los complementos excepto, obviamente, sus maxigafas selladas siempre por las mejores marcas de moda. Este año la pasarela se ha teñido de pieles, del espíritu de la Wintour y de faldas a la rodilla además de los estampados neoyorkinos por excelencia.


Los abrigos apasionan a Anna Wintour, y este año puede escoger entre abrigos brocados de Cavalli, De La Renta o CH; adamascados de La Perla o en chinchilla de Prada. Chaquetones de Fendi en piel y pelo, abrigos de colores de Dior, piel en estolas de Armani… Las maxigafas se han convertido en tendencia y todas las chicas it temen el carácter de Nuclear Wintour como también ha sido apodada. Pero yo no creo que ella se merezca esto, de hecho, su rivalidad con Roitfeld siempre ha estado patente y no lo va a dejar de estar tras este reportaje que aunque no la caricaturiza es fácilmente reconocible y tampoco pone punto y final a una Guerra Fría. Wintour es frágil y Roitfeld es una diva pero al final ella es la que tiene un film, un libro y tantas apariciones y amigos como enemigos y, de ambos tiene profusión. Carine siempre se ha contado entre sus enemigos y ésta editorial confirma las sospechas, no es un homenaje porque más bien tiene un sin sabor de crítica. ¿Contestará la audaz Wintour con un reportaje al contrario?


Inconformista Anna y muy perfeccionista ante todo es la editora de Vogue USA. Muy habitual es verla en el Front Row cruzada de brazos y forzando el gesto esperando a una (In)competente ayudante en busca del Perrier perdido. En este caso Anna luce su inseparable reloj de muñeca, porque ya se sabe que es mítico que no pasa más de cuarto de hora en una fiesta y un collar de cuentas en tonos rojizos con tee a juego. El abrigo es, por supuesto, de piel y es que ella les luce a cientos pero en este caso, entre otros tenemos a Anna Wintour con un toque de maquillaje muy ligero como en Vogue gusta en los tonos mate de Pat McGraw.


Este es uno de los looks estrella de Anna, primero lleva la indiscutible chaqueta Chanel bordada, rematada, deshilachada y con costuras impecables que ha convertido en su sello y como permiso de excedencia respaldada bajo el sello Chanel. Por otro lado luce una falda de raso a la rodilla, of course, en degradé de azules combinada con una cartera de mano y tacón. Estos looks la convierten en un referente de estilo y ejemplifican su savoir faire adecuado a su edad y status.


Muchos de los estilismos del reportaje están sacados directamente del armario de Anna y de los looks que luce en los catwalks porque los vestidos de seda oriental con estampados florales e impresos en un tono brillante son su especialidad en la pasarela parisina y siempre combinados con su perpetua piel, sus gafas de sol y su collar de una hebra alineado a la caja del cuello. A la propia Wintour la hemos podido ver con lienzos plasmados sobre los diseños combinados con estolas de piel oscura o moteada y altos salones.


Este diseño le ha llevado Anna combinado con un abrigo gris que voila! era exacto al de la imagen. La pashmina también se ha encontrado entre sus haberes, y exactamente igual anudada como en una época en la que The Sartorialist reunió fotos de la pashminización tras el viaje improbable de Gwyneth Paltrow al Tíbet en busca del chal it. Las gafas son un complemento, y obsesión de Anna por lo que no es de extrañar que aparezcan con profusión. De hecho, aunque el editorial no declara abiertamente que sea un Wintour icónico el repaso a sus looks es tan obvio como descarado sacando directamente la inspiración de las salidas de Anna.


Pero Carine se ha encontrado con un problema y es que la editorial, muy espectacular entre otras cosas por su simplicidad, elegancia, y naturalidad forzada tiene el problema del plagio. Carine no reproduce el estilismo de Anna si no que sencillamente le plagia y le plasma en una imagen con su esencia. Todos saben y conocen los clichés de Anna: Chanel, De La Renta y Dior como los constituyentes de su armario básico, chaquetones y abrigos de piel para el invierno, botas con falda a la rodilla, estampados de flores, cóctel años 50´s para la noche, maxigafas, pashminas y bufandas de mohair y ante y el eterno stiletto. Pero, inspiración no es copia y, hay despistes o fallos tan grandes cómo diseños que la propia Wintour ha lucido y looks que ha repetido y explotado hasta la saciedad. ¿Ejemplos? A cientos…


El chaquetón tres cuartos en piel gris de Armani que luce Anna en la primera imagen ya le ha lucido en diferentes ocasiones combinado con falda gris a la rodilla o con vestidos estampados. La imagen tiene tal dualidad que las gafas tienen el mismo diseño y, también luce complementos, el reloj, idénticos. Este abrigo gris es uno de los más repetidos en el vestuario de la opulenta Wintour y de hecho, le ha llevado a más de seis catwalks diferentes el de Chanel y el de Oscar de La Renta entre otros y, además se ha dejado fotografiar con él en fiestas privadas y cócteles de Vogue. Un fallo de los grandes.


Tampoco es un secreto que el Kaiser y Anna tienen una conexión muy especial y que ella siempre que puede luce un complemento de Chanel, ya sean gafas o pañuelos o zapatos y, en infinidad de ocasiones ha lucido la Haute Couture del kaiser en las galas del Metropolitan, en eventos relacionados con aniversarios de firmas de moda y en desfiles. Los totally looks de la Haute Couture también la han cubierto en los desfiles de Chanel en los que acude bien abrigada por lo cuellos y puños ribeteados del kaiser y haciendo gala de un despliegue de los trajes de chaqueta del káiser. Nada nuevo Carine, nada nuevo….


La cuarta imagen de “Anna” es de un look en piel de leopardo con detalles de pelo y pashmina. No es exacto el estilo de la editora pero el leopardo se encuentra entre sus estampados favoritos para los abrigos firmados por De la Renta y, nunca ha tenido reparo en las pieles de colores atrevidos como podemos ver en la imagen del abrigo bicolor de piel tornasolada. La pashmina es un complemento que luce con profusión y, las grandes solapas siempre se convierten en pechera como en el editorial.


En la sexta imagen del reportaje podemos ver el look formado por chaqueta y falda tornasolada muy llamativa. La falda también estaba presente en el armario de Anna en tonos verde y con estampados orientales entremezclados con franjas oliva. Cazadora y superposiciones con sandalias trenzadas como en el editorial. También podemos ver cómo la falda de raso a la rodilla es uno de los conjuntos it de la directora de Vogue USA combinado con una camiseta sencilla y un collar de cuentas. E incluso con estampados más arrolladores como los felinos de Prada.


Hablando de prendas y estilismos idénticos podemos ver cómo Wintour ya ha lucido esa chaqueta de astracán bicolor con solapas anchas de pelo en tonos marrones y combina, con un vestido de raso en tonos rojizos con estampado floral y collar de corte redondo a la caja del cuello. ¿Casualidad? Demasiada además teniendo en cuenta que la piel con vestido de raso es una de las combinaciones estrella de Anna podemos ver otro look muy manido.


En la última imagen del editorial podemos ver cómo ¡oh casualidad! el vestido en blanco con detalles geométrico optical art en negro ya le ha llevado Anna y, en tres ocasiones nada menos. El abrigo de piel en tonos gris de pelo amplio vuelve a estar presente en el editorial pero también en el look de Anna, ¿otra casualidad? que le luce con un collar de dos vueltas en tonos púrpura. La pashmina gris anudada al cuello cayendo sobre el look de Anna no es una novedad y, la editora más temida la ha lucido en infinidad de ocasiones.

Carine Roitfeld la ha dedicado el número de agosto a Anna Wintour, y en él ha incluido un reportaje en el que la modelo es Snejana y hace gala de un look no similar, ni siquiera parecido si no una réplica del charme o del savoir faire de Anna Wintour. Pero que el peinado y las sempiternas gafas de sol de Anna estén en un reportaje impregnado del estilo de la directora no la convierte en ella misma si no que es ella, Anna porque los estilismos de Carine son exactamente réplicas de los abrigos de piel de Anna, de las faldas a la rodilla del peculiar diablo, de los Chanel de la editora más temida. Las poses de "Anna" también están copiadas ya que en casi la totalidad de sus imágenes se halla en los asientos del front row...Pero, ¿es esto una editorial? ¿O una lograda copia del look de Anna? Si lugar a dudas, Anna gana la batalla a Carine y, como buena enemiga, siempre gana. ¿Tendremos estilo Roitfeld en Vogue USA? Hagan sus apuestas…

¿La Moda Está De Moda?

Valentino lleva años intentando cubrir a las mujeres por la fascinación por el glamour y el estilo pero, también tratando de evitar la oscuridad de la simplicidad porque ¿Hasta que punto la simplicidad no es la excusa del desarreglo? Pues exactamente ésa es la cuestión y, esto no es sólo una opinión mía si no que Valentino ya habló del tema y levantó iras de las celebrities. Dijo que “actualmente, las estrellas de cine son vulgares. Deberían ser conscientes de que el mundo las imita y no vestirse con prendas roídas” y es cierto. Las celebrities hacen grandes diferencias entre el día a día y la Alfombra Roja, también llamada “cuando los estilistas salen a relucir”.

Gwyneth Paltrow contestó a Valentino con un escueto “No somos perfectas. Somos mujeres y no vivimos en los 50´s” pero ¿esa es la cuestión? Al parecer sí pero también hay grandes muestras de que no: Rachel Zoe y sus ya no tan comentadas Zoettes que siempre lucen un estilo años 50´s en blanco impoluto o con un toque vintage; Sarah Jessica Parker y su estilo dentro y fuera de Sex In The City o todas esas mujeres absolutamente perfectas. Claro que juegan, algunas, con ventaja: las estilistas. Obviamente también están las devotas del vaquero, el hippie chic o … tantos otros puntos suspensivos. Sea como fuere, la moda se debate en dos extremos el de Valentino y el de YSL que, sólo se lamenta de “No haber inventado el denim”

Siempre me he preguntado cual es el leit motif de esas mujeres vestidas de mujercillas o caracterizadas por una falta absoluta de chic o elegancia. Aunque creo que con la elegancia se nace estoy convencida de que la elegancia también se aprende. Si nos fijamos las mujeres más elegantes son también las más sencillas pero las más sofisticadas. Luego están las Diosas Urbanas que todo lo que llevan parece de Prada y que son el último nivel y aspiración de fashion victim. Curiosamente, las mejor vestidas del momento son mujeres muy sencillas que sencillamente han apostado por conjugar un estilo propio con toques muy actuales. Aunque también está la raza “aria” de la moda reconvertidas a Chanel y sacrificadas a Dior cuyo credo es sencillamente las tendencias en estado puro.

Si ponemos por ejemplo el it de las masas, el denim sin lugar a dudas y por antonomasia sólo podemos decir que, depende. Para unos es el azote de la sociedad, para otros algo que convertir en Alta Costura y para muchos sencillamente algo combinable, sencillo y cómodo. Pero de cualquier forma el denim se puede consagrar ya sea en la HC por Lagerfeld cubierto por piedras preciosas o, en el Pret a porter para las mujeres que compran en Barney´s. El denim es chic, por lo menos en mí, pero debe dejarse en el lugar que le corresponde. No sustituye a la formalidad pero no es signo de trabajo porque no lo tenemos como un uniforme. Es sencillo y absolutamente complejo, la blusa blanca, un gran recurso femenino, siempre es impoluta y elegante pero ante todo, démonos cuenta; las marcas no son el terreno de la moda. La persona es la esencia de la moda y sus marcas la inspiración aunque algunas veces, esto no es cierto.

Luego están Kate Moss & Company con su estilo desenfadado y sencillo muy Soho londinense y con ese punto de descuido inglés: minivestidos, sandalias y solemnidad. Y curiosamente lo han conseguido convertir en tendencia. Y no sólo ella, Nicole Richie junto con Lindsay Lohan y Mischa Barton han hecho de su armario la tendencia del momento: maxibolsos, maxigafas, minivestidos… Otras sin embargo continúan apostando por el perfecta siempre como Victoria Beckham que se ha decidido a ser una lady a pesar de sus escotes exagerados y esas poses demasiado sexuales. Aunque sea como fuere, siguen siendo las más imitadas…Y, además, por si fuera poco tenemos a esas mujeres vulgares, según Valentino porque yo no me pronuncio, diseñando prendas. Sacre Bleu!


Pero es cierto que no vivimos en los 50´s como diría Paltrow pero tampoco vivimos en un presente en el que la moda no tiene importancia ya que, de hecho, morimos por la moda y sacrificamos nuestra vida a una prenda o al reiando del lujo. Cada vez la moda está más de moda y sigue creando y marcando tendencias. De hecho la facturación del lujo es más excesiva a pesar de que las falsificaciones y el reinado de Zara están vigentes pero ¿Se acabó el glamour con los 50´s? Por supuesto que no, Cool & Chic es el ejemplo...